Skip to main content.

mar, 04 de noviembre, 2008

PUBLICADO EN IMPRESIÓN 22. REVISTA DE ALUMNOS DE LA ESPECIALIDAD DE PERIODISMO. FACULTAD DE CIENCIAS Y ARTES DE LA COMUNICACIÓN. PP. 20-21

FANTASMAS VUELVEN A CASA
Entrada a dos artículos. Uno de ellos es el siguiente:

OTRO GASPARÍN
La inflación nuestra de cada día

Los fantasmas de la hiperinflación de la primera administración de Alan García están rondando por Palacio de Gobierno. La popularidad del Presidente sigue cayendo, mientras los precios siguen subiendo.

Según los resultados de una reciente encuesta de la Universidad de Lima, el mandatario peruano tiene más de setenta por ciento de desaprobación en Lima
Metropolitana. La principal razón por la que el 49,6 por ciento de la población no está a favor de la gestión presidencial es el alza de precios.

La inflación se mide a partir del Índice de Precios del Consumidor (IPC), es decir, del alza generalizada de precios. ¿Qué hay de las causas? En la nota de prensa publicada el 31 de agosto por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), se señala que “la creciente inflación externa continúa imponiendo presión sobre la inflación interna”. Esto quiere decir que la causa principal es el contexto internacional.

Obviamente, la posición del BCR es la misma. Además, en la misma nota de prensa —publicada en el portal del MEF— se afirma que “el crecimiento económico sigue siendo vigoroso (10,3 por ciento en el primer semestre del 2008) y está liderado por un rápido crecimiento de la demanda interna (12,6 por ciento en el primer trimestre de 2008)”, sin mencionar que esta última es otra de las causantes del movimiento inflacionario actual. El economista Pedro Francke asegura que “el presidente García jamás va a decir directamente: ‘Pienso que nosotros hemos provocado [la inflación]’.”

El choque de oferta y demanda que existe en nuestro país está en las raíces de la presión inflacionaria por la que estamos pasando. Este problema involucra factores externos, entre los que se encuentra la subida de precios de algunos productos básicos o commodities —sobre todo agrícolas, como el maíz, trigo y soya— que poco a poco han empezado a estabilizarse. Juan Pichihua, economista del MEF, encuentra que la demanda también está vinculada con la sensaciones que tiene la gente para anticipar si algún producto va a subir de precio, pues si existe una sospecha clara que indique el posible incremento de algún producto, la gente lo comprará para prevenir que luego escasee, lo que finalmente hará que los costos se eleven.

El gobierno asegura que la demanda interna de nuestro país se ha elevado cerca de 13 por ciento. Esta involucra al sector público —los gastos que realiza el gobierno— y el privado —que tiene el mayor porcentaje, pues se trata del consumo de los hogares. Pichihua considera que no se debería dar importancia únicamente a la mala administración del gasto público, sino que la demanda privada también debería controlarse. Pedro Francke asegura que la inflación en el Perú puede vigilarse por medio de una política monetaria —regulación del crédito— y fiscal —gasto público.

Esta última es la alternativa del BCRP; sin embargo, Francke afirma que “se necesita medidas en los dos terrenos”. Buscar obtener más recursos de la recaudación tributaria podría ayudar; no obstante, también motivaría disgustos y reclamos del sector empresarial.

El mal menor
En el escenario internacional, el Perú es uno de los países que tiene menos inflación, tal como recalcó orgullosamente el Presidente en su discurso de 28 de julio. Sin embargo, el crecimiento es un arma de doble filo para García, pues es causa de inflación en la situación económica de nuestro país.

El Perú tiene un crecimiento estimado de casi nueve por ciento para este año y la inflación está proyectada en 5,8 por ciento. Ecuador, un país cercano, en los últimos doce meses tuvo una inflación acumulada de diez por ciento, mientras que la nuestra es de 6,3 por ciento, según cifras del BCR.

A pesar de ello, el golpe sigue siendo fuerte para ambos países, porque son los pobres los que más sufren. Y en un país donde existe todavía gran cantidad de pobres (más de cuarenta por ciento), el alza de precios de algunos alimentos atenta contra la dieta de los consumidores, acostumbrados a comer pollo —que, según El Comercio [05-09-08], tiene un consumo per cápita de 29 kilogramos anuales. Esta ave todavía mantiene un precio alto (de casi siete nuevos soles en algunos mercados) a pesar de que el precio del maíz —con el cual se alimenta— está bajando poco a poco.
A fines de agosto, Julio Velarde, director del BCR, declaró en RPP que las economías dolarizadas, como las del Ecuador, Panamá y El Salvador, tienen mucho más porcentaje de inflación que las de países cuya principal moneda no es el dólar.

Desde un principio se consideraba que la inflación era causada por un factor meramente externo. Sin embargo, la culpa no la tiene solo la subida de precios de los commodities —que, por cierto, están cayendo paulatinamente— sino también el contexto interno.

La inflación acumulada de Lima para julio de este año es de 4,09 por ciento, pero en algunos casos, ciudades del interior del país tienen mucho mayor nivel de tasa inflacionaria. Es el caso de ciudades como Moyobamba, con 6,51 por ciento; Ica, con 6,15 por ciento —que es una de las regiones donde más ha crecido el empleo formal—, y Tacna, con 6,17 por ciento (Instituto Nacional de Estadística e Informática
- INEI). Así que la tasa inflacionaria en el Perú parece ser mucho mayor que las cifras dadas por el BCR (menores al 7 por ciento en la versión acumulada de los últimos doce meses).

Cabe recordar que, aunque pasemos por un período de bonanza económica, esto no quiere decir que no haya inflación. Se está siguiendo una política económica que desacelera el crecimiento para poder controlar la inflación. En países ricos la inflación es mucho mayor que en el Perú.

Y a pesar de que nuestros niveles de desempleo están bajando y el empleo formal haya alcanzado cifras de dos dígitos en algunos departamentos —sobre todo en la costa peruana—, todavía tenemos debilidades. El crecimiento en un país poco estable
como el nuestro nos está jugando una mala pasada, porque está yendo en nuestra contra. La mayor cantidad de ingresos son los que han incentivado el mayor consumo y, por lo tanto, una mayor demanda interna, uno de los factores de la inflación en el Perú.

Ahora, ¿qué sigue?
Julio Velarde asegura que hay esperanzas de que la inflación baje a partir de octubre de este año y alcance los niveles proyectados, e incluso resultados cercanos a cero o negativos (El Peruano 17/09/08), luego de verificar la baja de precio de algunos commodities y combustibles.
De igual forma, el MEF y el BCR trabajarán juntos en una política monetaria que involucra subir las tasas de encaje marginal en dólares y en soles, así como del encaje mínimo legal. Además, desde julio del año pasado el BCR ha estado elevando progresivamente la tasa de interés de referencia que está dirigida a disminuir los créditos bancarios para evitar que los ciudadanos sigan adquiriendo más y más créditos con relativa facilidad: el ritmo crediticio es de 32 por ciento según el MEF. La tasa de interés de referencia ha subido este año de 5,25 por ciento en enero a 6,50
por ciento en setiembre, y seguirá subiendo.

“Si la demanda crece más de lo que puede crecer la oferta, crea problemas de inflación”, asegura Francke. Por lo tanto, si la demanda interna no está equilibrada con la producción, seguiremos sufriendo subida de precios, que también tiene causas indirectas, como la falta de infraestructura vial.

Juan Pichihua, economista del MEF, considera que se ha encontrado al Estado como “mal gastador”, por eso, quitarle las oportunidades de gastar desordenadamente es una buena opción, pero no la única. El BCR y el MEF plantean medidas desde el frente fiscal para reducir el crecimiento del gasto del gobierno nacional, reducción de aranceles para los alimentos y de los subsidios significativos a los combustibles.

La alternativa del BCR para frenar los problemas de falta de dinero para comprar alimentos de la canasta básica pretende que una familia siembre hortalizas o críe pollos, pero “un hogar no debería transformarse en una unidad de producción, eso es lo más simple”, opina Pichihua. “No es que sea una mala idea, pero eso no ocurre en una economía de mercado moderna”, según Francke.

A fines de agosto, Julio Velarde declaró en Radio Programas del Perú que hay cierta desorganización económica al mero estilo del desorden vial por las distintas obras que se llevan al mismo tiempo en distintos puntos de Lima y provincias. La comparación
pretende apoyar las medidas de política monetaria que se plantean para frenar esa mala administración y, por lo menos, volver al rango meta que va de 1 a 3 por ciento de tasa inflacionaria.

No obstante, el verdadero reto sería controlar nuestro crecimiento: que baje uno o dos puntos de su actual posición no quiere decir que dejemos de avanzar. Lo importante es que el crecimiento sea moderado.
Etiquetas :

item rate

Vota por este artículo:

Ingrese su correo electrónico para suscribirse a los comentarios de este artículo:

Ingrese los caracteres de la imagen y presione el botón "Suscribirse":

Comentarios

No existen comentarios

Añadir Comentario

:

: (obligatorio)

:

: (obligatorio)

Su comentario deberá ser aprobado antes de ser publicado. Gracias!