En la ex avenida Colonial del Callao, el Cementerio Baquíjano conserva los mausoleos más elegantes y costosos de nuestra provincia constitucional. Fue inaugurado por el presidente Castilla en 1862 y en él yacen 120 mil personas, en su mayoría chalacos. Se sabe que aún hay capacidad para casi 3 mil, por lo que en dos años no habrá sitio para más. ¿Cómo se inicia la historia de este camposanto?

Antes de la fundación del Baquíjano, en los primeros años de la República, la tradición da cuenta de que los chalacos enterraban a sus muertos en las huacas cercanas, especialmente en la que se situaba cerca del actual barrio de Chacaritas. El problema de este cementerio “informal” era su cercanía a los antiguos pantanos del Callao, y muchas de las tumbas que se excavaban terminaban llenas de agua y eran potenciales focos de infección. Asimismo, existía un pequeño cementerio en Bellavista, que hoy no podemos apreciar y que se encuentraba detrás del antiguo cine “Bellavista”.

Por ello, cuando en 1858 Lima y el Callao sufrieron las consecuencias de una epidemia de fiebre amarilla, las autoridades del puerto, encabezadas por el entonces director de la Beneficencia del Callao, Gregorio Hurtado, decidieron crear un cementerio moderno en uno de los caminos a Lima (hoy avenida Colonial); el terreno correspondía a unos potreros propiedad de Ignacia Ramírez de Arellano.

La primera piedra se colocó el 24 de octubre de 1859 y la obra fue inaugurada el 12 de diciembre de 1861: así nacía el Cementerio General de Baquíjano. A la ceremonia de inauguración asistió el propio presidente, el mariscal Ramón Castilla. Las cifras hablan que en su primer año de funcionamiento, se enterraron en el nuevo camposanto casi 12 mil cadáveres, víctimas, en su mayor parte, de la fiebre amarilla. En 1869, el antiguo cementerio de Bellavista fue cerrado.

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En el Baquíjano se encuentran enterrados grandes personalidades chalacas y nacionales. Quizá el más importante sea el coronel Manuel Cipriano Dulanto, prócer de la Independencia, combatiente de Ayacucho, alcalde del Callao (1857), senador y prefecto del Callao, y gran benefactor de la ciudad de nuestro primer puerto; murió el 17 de Marzo de 1867.

También tenemos el mausoleo de los héroes chalacos, los que cayeron en la guerra del Pacífico. Está hecho de mármol, como la mayoría, pero por dentro la humedad está despellejando el techo. Urge una restauración. Seguimos caminando y vemos, en las tumbas y mausoleos, una diversa mezcla de estilos que combina modelos egipcios, góticos y modernos. Asimismo, está el concurrido mausoleo (casi un lugar de peregrinación) de Sarita Colonia y la tumba de los Héroes del Cenepa.

Después de pasear por este tesoro monumental nos preguntamos ¿cómo se financia la conservación del Baquíjano? Los ingresos provienen básicamente de la venta de los nichos. Hay también algunos “proyectos”, como la instalación de un paradero a unos metros de la entrada para evitar la aglomeración de gente en la puerta de ingreso; asimismo, emplear un solo estilo para decorar los nichos, con losetas grises, para guardar un diseño sobrio.

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Tumba de Sarita Colonia