
Las reservas no tienen valor real (salvo el que se le asigna en el Departamento de Exploraciones para fines de Planeamiento), hasta que son extraídas, procesadas y entregadas al comprador. En estricto, se puede dar el caso de empezar a minar un bloque de reserva mineral y 2 meses después terminar minando el mismo material pero que ya no es reserva mineral por que los precios cayeron y/o porque los costos subieron más allá de lo planeado.
La ecuación, como diría el amigo Enrique Winkelried, es muy básica: Ingresos - Gastos = Utilidad.
Si la industria minera es "tomadora" de precios internacionales, como que así lo es, tiene 3 caminos en cuanto a administrar sus ingresos: (1) Coberturar sus precios y no esperar nada más allá de un margen de utilidad estable; (2) Especular a que las cotizaciones subirán, dejando los precios "abiertos" y obteniendo rentabilidades variables; (3) Tomar opciones en el mercado a futuros (compra de una opción de venta o venta de una opción de compra).
Otras maneras de incrementar los ingresos manejando variables controlables es a través de usos de nuevos tecnologías que mejoren las recuperaciones en mina (disminuya la dilución), las recuperaciones metalúrgicas y reduzca las mermas en transporte al punto de entrega.
El camino de los costos también llevará a incrementar las reservas mineras, las utilidades de la empresa y el valor de la misma. Esta es probablemente la única variable de la cual se puede tener un control más directo aunque no necesariamente total, en la medida que el mercado lo componen también los proveedores con sus propias expectativas y costos. Este será motivo de otro artículo.
M.A. Luis Iriarte






