26/10/08: Chuponeadores existen porque el gobierno no sabe controlarlos ni reprimirlos
Hay unos mil ‘‘chuponeadores" según expertos de FFAA y PNP
Los "petroaudios" son obra de una organización criminal. Para "pinchar" teléfonos fijos no es necesario un equipo sofisticado, aunque sí se precisa una organización y gran financiamiento.
Ángel Páez. Unidad de Investigación.
La República
Mercado negro. Las empresas de seguridad tienen contacto con los agentes especializados en "espionaje telefónico" de las Fuerzas Armadas y de la Policía.
Además de revelar la existencia de una conspiración para favorecer a la compañía noruega Discover Petroleum, los "petroaudios" dejaron en evidencia el funcionamiento de una organización que está en condiciones de grabar conversaciones telefónicas durante ocho meses, seleccionar y editar la información obtenida y filtrarla a los medios de comunicación. Agentes de inteligencia militar y policial especialistas en espionaje contra el crimen organizado consultados por La República dijeron que en el mercado hay al menos un millar de personas que saben grabar conversaciones telefónicas y que hay de todo precio. Y lo más importante: no necesariamente se requiere un equipamiento sofisticado.
La insinuación de funcionarios de Petroperú y Perupetro de que la compañía Petro Tech Peruana (PTP) supuestamente está vinculada a la difusión de los "petroaudios", recibió el rechazo inmediato de los directivos de la empresa de propiedad del norteamericano William Kallop. No obstante, el deslinde no ha disipado el interés del Ministerio Público y de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) por saber por qué los directivos de las empresas estatales de hidrocarburos pretendieron endilgar a PTP el espionaje telefónico a Alberto Químper Herrera y Rómulo León Alegría.
Ex integrantes del gabinete del primer ministro Jorge del Castillo Gálvez dijeron a La República que habían recibido información sobre las empresas que ofrecen servicios de seguridad a PTP, que estarían relacionadas a operaciones de espionaje. Se referían a Andrick Service y Business Track (BTR), de las que por coincidencia sus propietarios o principales ejecutivos son ex oficiales de la Marina, una parte de ellos con especialidad en inteligencia.
El representante de PTP, Alberto Varillas Cueto, admitió trabajar desde algunos años con Andrick Service, y en una sola ocasión con BTR, en 2006, y exhibió los recibos de pago para demostrarlo. Pero Varillas negó que ambas firmas ofrezcan servicios de espionaje de cualquier naturaleza.
No obstante, reconoció que en algunos casos las contrató para operaciones de "barrido electrónico", es decir, para desactivar cualquier forma de intromisión en los ambientes de PTP (pinchado de teléfonos, micrófonos, intrusión del sistema informático, etc.). "Una vez hallaron indicios (de espionaje)", dijo Varillas: "En una competencia entre empresas, no se puede descartar que alguna utilice fórmulas vedadas por la ley. Hay que cuidarse de todo".
A los ex integrantes del gabinete Del Castillo sus fuentes les dijeron que existe un fuerte lazo entre el jefe de la Dintemar, vicealmirante AP Pedro García Llaque, y el gerente de Andrick Service, capitán de navío AP (r) Erick del Águila Villar. Presuntamente, el primero le hace algunos "servicios" al segundo. Fuentes de la Marina negaron la relación. "Nada más falso, no hay tal vínculo. Se conocen, pero no hay amistad", indicaron.
DESDE ARRIBA
Las fuentes navales tildaron de interesada la versión porque es sabido que cuando estalló el escándalo del tráfico de información de la Dintemar –que salpicó a la firma Andrick Service, a la que dicho sea de paso la fiscal Mirtha Chenguayén exculpó de responsabilidad–, los efectivos de dicha repartición están expresamente prohibidos bajo drástica sanción de laborar para compañías privadas de seguridad, en especial en materia de inteligencia.
"Están desviando la atención para atribuir a otros el espionaje de los 'petroaudios'", indicaron las fuentes de la Marina.
"Nuestro trabajo consiste en combatir la deshonestidad, por lo tanto no podemos vulnerar la ley para satisfacer a un cliente", dijo por su parte el gerente de Andrick Service, Erick del Águila.
El gerente de BTR es el vicealmirante AP (r) Elías Ponce Feijóo, conocido no solo por ser un hombre del cerrado entorno del primer vicepresidente de la República, vicealmirante AP (r) Luis Giampietri Rojas. También lo es porque está implicado en la desaparición de dos estudiantes de la Universidad Nacional del Callao.
Obsoletos. Los equipos de "chuponeo" que tenía el SIN están desfasados.
Objetivo. Según los expertos, el plan original de los espías era el presunto favorecimiento de Perupetro a Discover.
En directo. El teléfono fijo de Alberto Químper estaba "pinchado".
Enganchado. También la línea fija de Rómulo León estaba interceptada.
La empresa de Ponce, un experto en inteligencia, ofrece los servicios de seguridad de la información, y entre sus clientes se encuentran los estudios de abogados García Sayán y Ghersi, además de otras grandes compañías. Ghersi patrocina a los hermanos Francisco y Juan Tudela contra el padre de estos, don Felipe Tudela Barreda, y recientemente requirió los servicios de BTR, que detectó en las oficinas del ex canciller Francisco Tudela que sus líneas telefónicas aparentemente estaban "pinchadas".
BTR niega ofrecer servicios de "espionaje telefónico" sino más bien seguridad ante las distintas formas de vulneración de las comunicaciones privadas. "No tenemos ninguna relación con los 'petroaudios' y a Petro Tech Peruana solo le dimos un servicio puntual hace dos años", precisaron.
Ambas compañías, sin embargo, cada una por su lado, confirmaron a este diario que, en efecto, existen organizaciones y personas con conocimientos para escuchar conversaciones telefónicas, filtrarse en correos electrónicos u obtener ilegalmente documentos. Con el incremento de la inversión privada, especialmente en los sectores minero y de hidrocarburos, así como en el mercado de seguros, ha aparecido gente que ofrece espionaje de todo tipo. Por eso Andrick Service y BTR, y otras compañías, entre otros trabajos ofrecen el "barrido electrónico".
HUELLAS LACTILARES
La República contactó con tres agentes de inteligencia –algunos del grado de oficial tanto de las Fuerzas Armadas como de la Policía– especialistas en espionaje telefónico destinado a la lucha contra el crimen organizado, como el terrorismo, el narcotráfico y el secuestreo y la extorsión. Los tres evaluaron los "petroaudios" y coincidieron en las siguientes conclusiones:
-Por la nitidez de las grabaciones, el registro en los audios del momento en que suena el teléfono y una persona levanta el auricular, es altamente probable que se trata del "pinchado" de las líneas de los teléfonos fijos de Químper y León.
-Para la intrusión de las líneas fijas no se requiere necesariamente de equipos de "chuponeo" sino de grabadores disponibles en tiendas como "Radio Shack" o "Hiraoka" y un personal especializado.
-El espionaje de conversaciones telefónicas durante ocho meses continuos –como es el caso de los "petroaudios"– requiere del patrocinio de una importante fuente de financiamiento y de una organización que incluye personal que realiza las escuchas, acopia las cintas, selecciona las grabaciones y analiza y explota la información obtenida. Se necesita al menos un equipo de 10 personas.
-Hay empresas privadas que trabajan para grandes corporaciones que no hacen directamente el espionaje sino que lo encargan a otras pequeñas compañías o se lo delegan a una persona especializada en montar operaciones de inteligencia y esta recluta a conocidos en el ramo, en actividad o en retiro. Una vez terminado el trabajo, cada uno vuelve a su lugar. La corporación ni siquiera sabe quiénes son, solo recibe la información.
"Todos de alguna u otra manera nos conocemos", dijo uno de los técnicos especialistas: "En el mercado hay de todo, desde los que te hacen un cachuelo para casos de infidelidad hasta espionaje industrial. Fácil somos unos mil y hay de todo precio".
Otro efectivo dijo a este diario que le sorprendía que los investigadores del espionaje telefónico ni siquiera se han tomado el trabajo de indagar en los alrededores de las viviendas de Alberto Químper y Rómulo León. "Las casas desde donde han hecho las grabaciones no deben estar a más de cinco cuadras a la redonda. Que se averigüen quiénes han rentado viviendas recientemente. Todos dejan huellas", dijo. Los "petroaudios" las tienen.
Mañana: ¿Hay o no hay equipos de "chuponeo"?
CLAVES
Antecedente. La fiscal provincial Mirtha Chenguayén Guevara estableció que fue el abogado Fernando O'Phelan Pérez quien distribuyó a cuatro medios de comunicación la información sobre la presunta venta de información de inteligencia por parte de oficiales navales a empresas privadas de seguridad. La prensa repitió el guión de O'Phelan.
Delito. La fiscal acusó por encubrimiento a O'Phelan porque se niega a identificar quiénes le proporcionaron el material.
Cotizaciones de los servicios de espías delivery
Según los expertos de las FFAA y PNP consultados que participan en operaciones de espionaje contra el terrorismo y el narcotráfico, para el "pinchado" de teléfonos fijos se recurre a las empresas "colaboradoras" de las grandes compañías que se encargan del mantenimiento de las líneas. "Se les paga una suma y hacen una extensión o 'cableado' de la línea del teléfono del objetivo. Pero eso no lo sabe la compañía para la que trabajan", dijo un agente.
"Cuando se les presenta un 'cachuelo' a los que combaten al crimen organizado mediante el 'chuponeo' telefónico, recurren a sus contactos en las empresas 'colaboradoras' de las compañías telefónicas para obtener la información. Por línea 'pinchada' te pueden cobrar hasta US$ 300 mensuales. Y el que ofrece las conversaciones grabadas, cobra entre US$ 150 y US$ 100 por día. Ahora, si la persona 'chuponeada' no habla nada, ese es tu problema", explicó otro especialista.
"Las grabaciones de teléfonos celulares son más caras porque los equipos son escasos. Pueden pedir desde US$ 500 hasta US$ 1,000 por día. Solo te entregan las cintas", afirmó un agente.
Las fuentes señalaron que difícilmente los "petroaudios" se obtuvieron mediante el uso de equipos que pertenecieron al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). "Es muy difícil, porque son obsoletos, están descontinuados, ya nadie los usa", arguyeron: "Además, los equipos del SIN para la interceptación de celulares era para analógicos y hoy todo mundo tiene digitales", indicaron con evidente conocimiento de causa.
Para los consultados, quienes planearon la grabación de los "petroaudios" tuvieron objetivo de espionaje empresarial o industrial y no político. "No calcularon la onda expansiva del impacto político", evaluaron.
Los "petroaudios" son obra de una organización criminal. Para "pinchar" teléfonos fijos no es necesario un equipo sofisticado, aunque sí se precisa una organización y gran financiamiento.
Ángel Páez. Unidad de Investigación.
La República
Mercado negro. Las empresas de seguridad tienen contacto con los agentes especializados en "espionaje telefónico" de las Fuerzas Armadas y de la Policía.
Además de revelar la existencia de una conspiración para favorecer a la compañía noruega Discover Petroleum, los "petroaudios" dejaron en evidencia el funcionamiento de una organización que está en condiciones de grabar conversaciones telefónicas durante ocho meses, seleccionar y editar la información obtenida y filtrarla a los medios de comunicación. Agentes de inteligencia militar y policial especialistas en espionaje contra el crimen organizado consultados por La República dijeron que en el mercado hay al menos un millar de personas que saben grabar conversaciones telefónicas y que hay de todo precio. Y lo más importante: no necesariamente se requiere un equipamiento sofisticado.
La insinuación de funcionarios de Petroperú y Perupetro de que la compañía Petro Tech Peruana (PTP) supuestamente está vinculada a la difusión de los "petroaudios", recibió el rechazo inmediato de los directivos de la empresa de propiedad del norteamericano William Kallop. No obstante, el deslinde no ha disipado el interés del Ministerio Público y de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) por saber por qué los directivos de las empresas estatales de hidrocarburos pretendieron endilgar a PTP el espionaje telefónico a Alberto Químper Herrera y Rómulo León Alegría.
Ex integrantes del gabinete del primer ministro Jorge del Castillo Gálvez dijeron a La República que habían recibido información sobre las empresas que ofrecen servicios de seguridad a PTP, que estarían relacionadas a operaciones de espionaje. Se referían a Andrick Service y Business Track (BTR), de las que por coincidencia sus propietarios o principales ejecutivos son ex oficiales de la Marina, una parte de ellos con especialidad en inteligencia.
El representante de PTP, Alberto Varillas Cueto, admitió trabajar desde algunos años con Andrick Service, y en una sola ocasión con BTR, en 2006, y exhibió los recibos de pago para demostrarlo. Pero Varillas negó que ambas firmas ofrezcan servicios de espionaje de cualquier naturaleza.
No obstante, reconoció que en algunos casos las contrató para operaciones de "barrido electrónico", es decir, para desactivar cualquier forma de intromisión en los ambientes de PTP (pinchado de teléfonos, micrófonos, intrusión del sistema informático, etc.). "Una vez hallaron indicios (de espionaje)", dijo Varillas: "En una competencia entre empresas, no se puede descartar que alguna utilice fórmulas vedadas por la ley. Hay que cuidarse de todo".
A los ex integrantes del gabinete Del Castillo sus fuentes les dijeron que existe un fuerte lazo entre el jefe de la Dintemar, vicealmirante AP Pedro García Llaque, y el gerente de Andrick Service, capitán de navío AP (r) Erick del Águila Villar. Presuntamente, el primero le hace algunos "servicios" al segundo. Fuentes de la Marina negaron la relación. "Nada más falso, no hay tal vínculo. Se conocen, pero no hay amistad", indicaron.
DESDE ARRIBA
Las fuentes navales tildaron de interesada la versión porque es sabido que cuando estalló el escándalo del tráfico de información de la Dintemar –que salpicó a la firma Andrick Service, a la que dicho sea de paso la fiscal Mirtha Chenguayén exculpó de responsabilidad–, los efectivos de dicha repartición están expresamente prohibidos bajo drástica sanción de laborar para compañías privadas de seguridad, en especial en materia de inteligencia.
"Están desviando la atención para atribuir a otros el espionaje de los 'petroaudios'", indicaron las fuentes de la Marina.
"Nuestro trabajo consiste en combatir la deshonestidad, por lo tanto no podemos vulnerar la ley para satisfacer a un cliente", dijo por su parte el gerente de Andrick Service, Erick del Águila.
El gerente de BTR es el vicealmirante AP (r) Elías Ponce Feijóo, conocido no solo por ser un hombre del cerrado entorno del primer vicepresidente de la República, vicealmirante AP (r) Luis Giampietri Rojas. También lo es porque está implicado en la desaparición de dos estudiantes de la Universidad Nacional del Callao.
Obsoletos. Los equipos de "chuponeo" que tenía el SIN están desfasados.
Objetivo. Según los expertos, el plan original de los espías era el presunto favorecimiento de Perupetro a Discover.
En directo. El teléfono fijo de Alberto Químper estaba "pinchado".
Enganchado. También la línea fija de Rómulo León estaba interceptada.
La empresa de Ponce, un experto en inteligencia, ofrece los servicios de seguridad de la información, y entre sus clientes se encuentran los estudios de abogados García Sayán y Ghersi, además de otras grandes compañías. Ghersi patrocina a los hermanos Francisco y Juan Tudela contra el padre de estos, don Felipe Tudela Barreda, y recientemente requirió los servicios de BTR, que detectó en las oficinas del ex canciller Francisco Tudela que sus líneas telefónicas aparentemente estaban "pinchadas".
BTR niega ofrecer servicios de "espionaje telefónico" sino más bien seguridad ante las distintas formas de vulneración de las comunicaciones privadas. "No tenemos ninguna relación con los 'petroaudios' y a Petro Tech Peruana solo le dimos un servicio puntual hace dos años", precisaron.
Ambas compañías, sin embargo, cada una por su lado, confirmaron a este diario que, en efecto, existen organizaciones y personas con conocimientos para escuchar conversaciones telefónicas, filtrarse en correos electrónicos u obtener ilegalmente documentos. Con el incremento de la inversión privada, especialmente en los sectores minero y de hidrocarburos, así como en el mercado de seguros, ha aparecido gente que ofrece espionaje de todo tipo. Por eso Andrick Service y BTR, y otras compañías, entre otros trabajos ofrecen el "barrido electrónico".
HUELLAS LACTILARES
La República contactó con tres agentes de inteligencia –algunos del grado de oficial tanto de las Fuerzas Armadas como de la Policía– especialistas en espionaje telefónico destinado a la lucha contra el crimen organizado, como el terrorismo, el narcotráfico y el secuestreo y la extorsión. Los tres evaluaron los "petroaudios" y coincidieron en las siguientes conclusiones:
-Por la nitidez de las grabaciones, el registro en los audios del momento en que suena el teléfono y una persona levanta el auricular, es altamente probable que se trata del "pinchado" de las líneas de los teléfonos fijos de Químper y León.
-Para la intrusión de las líneas fijas no se requiere necesariamente de equipos de "chuponeo" sino de grabadores disponibles en tiendas como "Radio Shack" o "Hiraoka" y un personal especializado.
-El espionaje de conversaciones telefónicas durante ocho meses continuos –como es el caso de los "petroaudios"– requiere del patrocinio de una importante fuente de financiamiento y de una organización que incluye personal que realiza las escuchas, acopia las cintas, selecciona las grabaciones y analiza y explota la información obtenida. Se necesita al menos un equipo de 10 personas.
-Hay empresas privadas que trabajan para grandes corporaciones que no hacen directamente el espionaje sino que lo encargan a otras pequeñas compañías o se lo delegan a una persona especializada en montar operaciones de inteligencia y esta recluta a conocidos en el ramo, en actividad o en retiro. Una vez terminado el trabajo, cada uno vuelve a su lugar. La corporación ni siquiera sabe quiénes son, solo recibe la información.
"Todos de alguna u otra manera nos conocemos", dijo uno de los técnicos especialistas: "En el mercado hay de todo, desde los que te hacen un cachuelo para casos de infidelidad hasta espionaje industrial. Fácil somos unos mil y hay de todo precio".
Otro efectivo dijo a este diario que le sorprendía que los investigadores del espionaje telefónico ni siquiera se han tomado el trabajo de indagar en los alrededores de las viviendas de Alberto Químper y Rómulo León. "Las casas desde donde han hecho las grabaciones no deben estar a más de cinco cuadras a la redonda. Que se averigüen quiénes han rentado viviendas recientemente. Todos dejan huellas", dijo. Los "petroaudios" las tienen.
Mañana: ¿Hay o no hay equipos de "chuponeo"?
CLAVES
Antecedente. La fiscal provincial Mirtha Chenguayén Guevara estableció que fue el abogado Fernando O'Phelan Pérez quien distribuyó a cuatro medios de comunicación la información sobre la presunta venta de información de inteligencia por parte de oficiales navales a empresas privadas de seguridad. La prensa repitió el guión de O'Phelan.
Delito. La fiscal acusó por encubrimiento a O'Phelan porque se niega a identificar quiénes le proporcionaron el material.
Cotizaciones de los servicios de espías delivery
Según los expertos de las FFAA y PNP consultados que participan en operaciones de espionaje contra el terrorismo y el narcotráfico, para el "pinchado" de teléfonos fijos se recurre a las empresas "colaboradoras" de las grandes compañías que se encargan del mantenimiento de las líneas. "Se les paga una suma y hacen una extensión o 'cableado' de la línea del teléfono del objetivo. Pero eso no lo sabe la compañía para la que trabajan", dijo un agente.
"Cuando se les presenta un 'cachuelo' a los que combaten al crimen organizado mediante el 'chuponeo' telefónico, recurren a sus contactos en las empresas 'colaboradoras' de las compañías telefónicas para obtener la información. Por línea 'pinchada' te pueden cobrar hasta US$ 300 mensuales. Y el que ofrece las conversaciones grabadas, cobra entre US$ 150 y US$ 100 por día. Ahora, si la persona 'chuponeada' no habla nada, ese es tu problema", explicó otro especialista.
"Las grabaciones de teléfonos celulares son más caras porque los equipos son escasos. Pueden pedir desde US$ 500 hasta US$ 1,000 por día. Solo te entregan las cintas", afirmó un agente.
Las fuentes señalaron que difícilmente los "petroaudios" se obtuvieron mediante el uso de equipos que pertenecieron al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). "Es muy difícil, porque son obsoletos, están descontinuados, ya nadie los usa", arguyeron: "Además, los equipos del SIN para la interceptación de celulares era para analógicos y hoy todo mundo tiene digitales", indicaron con evidente conocimiento de causa.
Para los consultados, quienes planearon la grabación de los "petroaudios" tuvieron objetivo de espionaje empresarial o industrial y no político. "No calcularon la onda expansiva del impacto político", evaluaron.
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