Desde ese punto de vista, entonces, ¿cómo el uso del lenguaje que el formato electrónico inaugura reconfigura nuestra experiencia sensorial? Nuestra relación con el texto, por ejemplo, quizás ya no sea la misma. Un artículo reciente del blog del Morsa (uno de los blogs peruanos más populares, que recomiendo) apunta a una entrevista con el historiador francés Roger Chartier, que recomiendo bastante, pues allí Chartier reflexiona sobre cómo la lectura se ve transformada en el mundo digital. Dice Chartier:
“Aún más, lo creo, porque es un único aparato, la computadora, que transmite todos los géneros textuales que en el mundo impreso correspondían a diversos objetos (el libro, la revista, el diario, etc.); que permite la articulación entre textos, imágenes y sonido y que es a la vez el soporte de la mirada, de la escucha, de la lectura y de la escritura. El poder de la forma digital de inscripción y transmisión es sin par en la historia de la humanidad. Es lo que la hace fascinante e inquietante, porque implica una profunda transformación de las prácticas de lectura, de las categorías que asociamos con el concepto mismo de obra y de los papeles de las técnicas previas, que son todavía las nuestras: la escritura manuscrita y la publicación impresa. El desafío del presente es lograr una distribución racional y relevante de los usos de estas varias tecnologías que caracterizan hoy en día la creación, la difusión y la apropiación cultural”.
Me llama esto la atención, sobre todo por la manera como hemos visto la escritura y el texto caracterizados por McLuhan, como un predominio de lo visual, a diferencia del lenguaje hablado donde predomina lo auditivo. Chartier pareciera señalar que, en cambio, con el mundo digital los sentidos vuelven a mezclarse de maneras más o menos anárquicas o al menos integrales, y éste sería justamente su valor: el hecho de que la experiencia sensorial sería de este modo mucho más rica.
Por ejemplo: el caso de la tipografía animada. Aquí tenemos un ejemplo de cómo podemos combinar tanto la dimensión auditiva, con la dimensión visual y la dimensión textual, y el resultado es, me parece, una reconfiguración general de la manera como nos afecta el "contenido". Este ejemplo es tomado de Pulp Fiction, la película de Quentin Tarantino. La escena original es impactante, pero se me ocurre que de ninguna manera tan impactante como esta animación, que básicamente es sólo texto animado:
Sin embargo, es un uso del lenguaje completamente nuevo, una nueva dimensión para la manera como nos relacionamos con el texto. Ahora, ¿se traduce eso en que los libros dejan de tener sentido? Yo me inclinaría a pensar que no, que eso es un poco extremo: el libro, el texto, cumplen roles diferentes y responden a características psíquicas diferentes. Sí diría, sin embargo, que la cultura que hemos construido sobre la base del texto se ve subvertida por esta transformación, por el hecho que me parece menos evidente: la reconfiguración de la experiencia sensorial, que se traduce en una reconfiguración de nuestro lenguaje y del sentido que le imprimimos a las palabras.
¿Tiene esto algo de sentido? ¿Qué les parece?





