Frank

Para muchos padres y maestros resulta sumamente importante el desarrollo de la comprensión lectora desde los primeros grados. Esto es una realidad. También es cierto que existen distintas propuestas que contribuyen al desarrollo de lectores eficientes; no obstante, muchas de estas propuestas olvidan un elemento importante: olvidan enseñar el placer por la lectura. Imaginemos que un estudiante egresa del colegio con un buen desempeño como lector, pero no se ha cultivado en él, el gusto por la lectura: ¿acaso tendrá interés por leer algún libro por decisión propia? Yo pienso que no. Resulta necesario propiciar el desarrollo de habilidades lectoras y –de la mano- el gusto por la lectura; pues, de no ser así, se formarían lectores solo para la escuela y no para la vida. El asunto es cómo. A continuación, presentaré a la lectura en voz alta como una estrategia muy útil para el desarrollo de los dos aspectos antes mencionados.

Paula Ruivo (2006) describe la lectura en voz alta de la siguiente manera: “La lectura en voz alta se lleva a cabo cuando un padre, adulto o maestro elige un libro y se lo lee a un niño. Durante la lectura en voz alta se guía al niño y se le ayuda a convertirse en un participante activo por medio de preguntas y respuestas sobre las imágenes, el significado y el lenguaje”. Así, la lectura en voz alta se puede llevar a cabo en el hogar; por ejemplo, cuando un padre le lee a su hijo un cuento antes de dormir. Y también se puede llevar a cabo en la escuela: cuando un maestro lee a sus estudiantes un libro de no-ficción. Existen muchas posibilidades.

Alguien podría preguntar: ¿pero de qué manera la lectura en voz alta contribuye al desarrollo de la comprensión lectora si es el adulto quien lee? Esa sería una muy buena pregunta. Lucy Calkins en The Art of Teaching Reading señala que si bien es cierto el docente es quien decodifica, frasea y entona, son los niños quienes -por sí mismos- entienden, interpretan, conectan y cuestionan el texto. En síntesis, desde temprana edad, con la lectura en voz alta, se puede fomentar la comprensión de textos, pues se fomenta que los niños experimenten las estrategias de los lectores eficientes. Es más, con la lectura en voz alta, no es requisito indispensable que un niño sepa leer para que pueda enfrentarse a un texto.

Otro beneficio de la lectura en voz alta es que permite asociar la lectura con el placer. Por lo general, se recomienda leer en voz alta la mejor literatura infantil, pues de esa manera los niños además de aprender a comprender textos, aprenderán a amar los libros. Por otro lado, Lucy Calkins recomienda que el docente (o el adulto) viva la historia que lee en voz alta de manera intensa, pues vivir con intensidad lo que se lee equivale a comprender lo leído. Si se enseña a los niños a vivir las historias que leen, se les enseña a comprender textos. Y más que eso, se les enseña a disfrutar la lectura.

Existen muchos más beneficios de la lectura en voz alta, pero considero que lo mencionado es suficiente para una primera aproximación.

Y tú, ¿le lees en voz alta a alguien?


Referencias
CALKINS, Lucy. The Art of Teaching Reading.
RUIVO, Paula. Reading Aloud: Companion Reader vs. No Companion Reader