Hoy, hace unos minutos, cuando entré a postear (qué palabra horrible) las verdades más incongruentes de este mundo, con título "Patefuá y las revelaciones prístinas de las que no tengo idea", choqué con un 404, entiéndase, página no encontrada (y no la ruta de una combi) ante lo cual saltó la idea de "Mamita, la censura" y en seguida me pregunté si mi post sobre Shakira y Beyoncè había sido demasiado pornográfico para el gusto del administrador, o si adorar a Eulalio había sido considerado ofensivo; y así sucesivamente, después de una enmarañada cavilación, llegué a la conclusión de que el administrador era un cucufato, chapado a la antigua y conservador de la vieja escuela -que queda acá a diez cuadras y que está a punto de caerse- aunque ahora me arrepiento, porque en realidad se trataba de un mantenimiento de sabrá Eulalio qué, y que prefiero no seguir investigando porque luego quizá sí me cae la censura y ahi les quiero ver las caras, aunque siempre hablando en un sentido metafórico, y no porque considere que sus caras no deben ser vistas, si no porque esto y lo otro. A buen entendedor... le pueden suceder dos cosas, o se lo lleva la corriente, porque los que entienden bien son amantes de las plantas hidroeléctricas; o no se le miran los dientes, y mejor dejemos las alegorías que pueden ofender a los que no tienen una adecuada higiene dental, ya sea por falta de dentífrico, de cepillo o de hilo dental, esa herramienta higiénica que algunas depravadas – por no mencionar a los depravados- usan como ropa interior, pero no las culpo; al fin y al cabo ¿quién no ha usado artificios para el aseo como prendas de vestir? Anillos de jabón, bikinis de toalla, bigote de pasta dental, incluso tenemos al traje de bodas hecho con papel higiénico, y vaya uno a saber qué clase de opinión sutil quiere dar la novia acerca de su matrimonio.