¿Les ha pasado que tienen una cancion en la mente y no pueden quitársela? Este desagradable momento, que le ha sucedido a grandes personalidades como el Papa y la canción "Highway to Hell", tiende a agudizarse debido a la Cuarta Ley de Canciones Pegajosas, la cual afirma que las capacidad de las canciones para aferrarse a nuestras indefensas mentes es directamente proporcional al grado de calidad de la letra y los pasitos con los que se baila; por ejemplo, ahí tenemos a "Sopa de Caracol" con su poco entendible mensaje "Guantamericonsu", el cual dejó perplejos a los lingüistas por su complejidad, y a los hablantes con dudas, por ejemplo, ¿como debe uno reaccionar si va por la calle y alguien le grita "es usted un guantamericonsu"? La situación se hace aun más complicada si su hijo le pide permiso para asistir a un "guantamericonsu" en compañía de su novia y tres amigos del barrio,todos con sus respectivas parejas; pero usted puede avivarse y responder "Bueno, pero yupi pa ti, yupi pa mi, dubi dubi guarabá" y darle la vuelta a la torta, darle de su propia medicina, pagarle con la misma moneda, o la frase hecha de su preferencia. Incluso podría echarse un bailecito, pero allá usted con la imagen que le da a su hijo, a menos que sea usted un bailaor consumado, en ese caso le recomiendo que se inscriba en Bailando Por un Sueño, ese concurso incoherente, porque si se ahorraran todo el espectáculo les bastaría y sobraría para cumplir los sueños de todos los participantes, el staff de producción y el público presente, aunque uno nunca sabe con qué clase de sueños carísimos se va a encontrar, quizá alguno de los invitados sueña con casarse con Leonardo di Caprio y vivir en un castillo de oro macizo sobre el Niágara, y ahí nos vemos.