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Cualquier parecido con la realidad es demasiada coincidencia

Recuerdos de noche de lluvia estrellada

Al parecer la vida suele llenarte de interrogantes sobre el sentido de la misma, al punto que el sentido termina por escaparse para dar paso a las interrogantes de la gente al respecto de qué diablos vas a hacer con tu futuro, como si ellos fuesen los que van a vivirlo. Probablemente toda se basa en aquel sentimiento humano llamado curiosidad y ganas de entrometerse en lo que a uno no le corresponde, para luego poder criticar.

En fin, cuando la lluvia te atrapa en una avenida contaminada y congestionada de Lima, después de haber estado alucinando por breves momentos en una vida parisina, las ganas de enfrentarte al mundo y hacerte la valiente e invencible no deberían estar tan presentes como aquel instinto de supervivencia que te señala que urgentemente debes chapar la primera combi que aparezca rumbo a tu domicilo más cercano (o al menos en el que pretendas pasar la noche o en el que parezca que tienes habitación). Pero como siempre termino por ser yo misma, termine de igual manera parada bajo la lluvia intentando pelear contra alguien que me golpeaba sin dejarme ver su rostro.

Extraña curiosidad y pésimo momento para hacerme la valiente, porque al día siguiente podía amanecer con fiebre de 40° grados y mandar al diablo la millonada de plata que me gasté en el tratamiento contra la bronquitis recientemente curada. Me pregunto realmente a quién trataba de desafiar, ¿al destino? ¿ a mi habitual fragilidad? Qué podía significar aquel momento en mi vida, mientras me detenía bajo la lluvia y esperaba que mi destino se estrellase ante mis ojos...

Probablemente mi lucha interna habitual sólo necesitaba un momento de libertad. Por otro lado, puede también haber sucedido que no se aparecía el bendito microbus que me dejaba a una cuadra de mi casa y que no quería caminar las 4 cuadras que debía caminar si tomaba otra decisión (y que por cierto cobra S/. 1.00 el medio pasaje). De cualquier forma, aquella noche fuí testigo de mi momento de resolución, de aquel momento en el cual desaparece el mundo entero, cuando el sonido de la lluvia también desaparece y te quedas mirando al infinito, con aquella bendita sensación de victoria universal.

He ganado, probablemente. Talvéz a la lluvia, talvéz a mi misma. Es un triunfo al fin y al cabo que no me podrá quitar nadie.

Saldo del combatiente: Cartera y zapatos destrozados por la lluvia, cabello pegajoso por culpa de la lluvia ácida. En estos casos sólo queda ser firme en tus convicciones y asumir las reparaciones del caso, es decir, seguir utilizando cuero sintético porque ni loca te vestirías con la piel de un animal muerto (y no sólo por que detestas la crueldad con que los asesinan, sino porque también cuestan bastante caros); y proseguir con el tratamiento de tu cabello: shampoo para cabello teñido sedal, acondicionador pantene 6 signos de cabello saludable y crema para peinar liso fashion de cyzone con olor a frutas (ojalá alguien me pagase la publicidad, porque necesito dinero urgentemente)...

A veces yo misma me sorprendo de lo fácil que puedo burlarme de mis propias convicciones...
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