María del Carmen Ortíz García- Abogada


Examen Directo de Testigos
I. Generalidades
II. El examen directo
III. ¿Como organizarlo?
IV. Preparación del testigo
V. Preguntas



I. GENERALIDADES
El arte de interrogar es un proceso individual que depende de la personalidad del que interroga y de cómo logra comunicarse ([1]), lo cual convierte el interrogatorio en un examen, pues en la labor a desarrollar por el abogado se aprecian, actitudes, gestos, etc.
El nuevo Código Procesal Penal (CPP) señala que el examen de los testigos (al igual que el de los acusados) debe iniciarse con la aportación libre y oral de relatos del examinado, es decir, presentará los hechos por sí sólo, lo cual puede ir en contra de la teoría del caso de la parte que ha requerido su presencia, ya que sólo después de la libre referencia que brinde, el abogado que lo trajo a juicio tendrá la oportunidad de examinarlo.

II. EL EXAMEN DIRECTO
En un sistema acusatorio es la forma en que se presenta la prueba testimonial, la cual debe persuadir al juez. La planeación de la misma permite determinar hechos relevantes que el testigo probará con su dicho, la secuencia que deberá seguir para explicarlos y cuales son los temas de importancia para la consistencia de su declaración ([2]). Por lo tanto, como lo señala Ricardo Abdalá Ricaurte, ([3]) la función del interrogatorio es presentar el testimonio de una manera efectiva, lógica y persuasiva.

III. ¿CÓMO ORGANIZARLO?
Todo examen directo debe comenzar acreditando al testigo. Acreditar no es otra cosa que decirle al juzgador quién es el testigo ([4]). Al respecto, el CPP señala que iniciará el interrogatorio la parte que haya ofrecido al testigo. Por lo tanto, tiene la oportunidad de presentarlo ante el juez con el beneficio que trae consigo.
Acreditado el testigo se inicia el interrogatorio.
Existen dos teorías sobre la forma de desarrollarlo: 1) la que señala que el testigo narre su historia cronológicamente; y, 2) la que postula que lo más impactante del relato debe decirse al principio y final del mismo, con la finalidad de que la audiencia recuerde lo mejor.


IV. PREPARACIÓN DEL TESTIGO
Quien solicita la presencia de un testigo en juicio debe haberse reunido previamente con él, no sólo para explicarle la importancia de su testimonio, sino, también, para corroborar que lo que pueda aportar sobre el caso llegue a ser útil para consolidar su teoría del caso.
Es ideal realizar simulaciones sobre las preguntas a efectuar y sobre las que puedan ser objeto del contra interrogatorio con la finalidad de poder conocer con claridad y anticipación sus debilidades y fortalezas. El objetivo es que la información llegue de la forma más directa al tribunal, no perdiendo el tiempo en relatos sin relación con lo que se trata de demostrar.


V. PREGUNTAS
Pueden ser de diferente tipo:
1) Preguntas narrativas. Invitan a que los testigos realicen una descripción de los hechos con sus propias palabras. Sin embargo, al realizarlas debe de cuidarse que éstas no provoquen la narración de detalles innecesarios, que produzcan desconcentración de parte del magistrado.
Ej.: ¿Qué hizo el 2 de mayo del año en curso? … ¿Qué observó al llegar a la casa de su tía?
2) Preguntas abiertas. Son una suerte de preguntas narrativas, pero más puntuales para que se logre limitar la respuesta, y se lleve al testigo al punto de la historia que le es útil al abogado para su teoría del caso.
Ej.: ¿Qué fue lo primero que le dijo al ingresar en la habitación? …
¿Describa la vestimenta que usó el agraviado en aquella ocasión?
3) Preguntas cerradas. Con este tipo de preguntas se busca llegar a obtener pruebas específicas; tratan de guiar al testigo a ciertas partes del relato, teniendo que escoger una de varias posibles respuestas.
Ej: ¿De que color es su casa? … ¿De que raza es su perro?
Según Baytelman y Duce, las preguntas cerradas tienen ventajas y desventajas, ya que le entregan al litigante el control de poder obtener del testigo toda la información que posee, pero en desmedro puede que a diferencia de las abiertas no tengan ese eventual impacto de credibilidad. ([5])
4) Preguntas de seguimiento. Son las efectuadas sobren la base de una respuesta previa del interrogado, con el fin de que complete una idea, sólo para obtener detalles que aumenten la credibilidad del relato.
Por ejemplo ([6]):
P: Luego de su llegada a la fiesta. ¿Qué pasó?;
R: Había cerca de 50 personas cuando llegué. Había un grupo de aproximadamente 5 hombres ebrios, que pasaban la botella y gritaban. Escuché un disparo y alguien gritó, ambulancia!
Como la respuesta no contiene algunos detalles importantes el fiscal tiene que indagar.
P: ¿Quiénes estaban gritando y pasando la botella? Descríbalos.
R: Eran cinco hombres jóvenes de aproximadamente 20 años cada uno, de mediana estatura y cabello castaño.
5) Preguntas sugestivas. El inciso cuatro del artículo 378 del CPP indica que el juez debe evitar que el testigo conteste preguntas capciosas, sugestivas o impertinentes. Asimismo, la parte contraria podrá objetarlas.
Se consideran preguntas subjetivas aquellas que contienen su propia respuesta, es decir, el abogado es quien pone palabras en la boca del testigo, pues tan sólo podría afirmar lo sostenido por el abogado o negar su contenido.

[1] http://www.fiscalia.gov.bo/icmp/curso-inductivo/11.htm.
[2] http://www.uas.mx/escuelas/derecho/1ercnjo/tecnicasdivul.pdf.
[3] http://es.geocities.com/abdalaricaurte/juicio.html#4.
[4] Héctor Quiñónez Vargas. Las técnicas de Litigación oral en el Proceso Penal Salvadoreño.Ob. Cit. P.p. 156.
[5] Andrés Baytelman y Mauricio Duce, “Litigación Penal y Juicio Oral”- Fondo Justicia y Sociedad –Fundación
Esquel –USAID, Noviembre 2004. Anotan también sobre este tipo de preguntas, la necesidad de diferenciarlas
claramente de las sugestivas, ya que estás son prohibidas, por lo que remarcan que la pregunta cerrada no
sugiere la respuesta deseada, sino que deja abierta la opción, por limitada que ésta sea.
[6] http://www.pfyaj.com/checchi/biblioteca/Libro_lecturas_complementarias.pdf.



PUBLICADO EN JURIDICA MARTES 06-03-2007