the machine is using/us
Este video es una clase magistral sobre la transformación que significa para nosotros la extensión virtual del texto. Si se siguen todos los detalles de esta historia de imágenes y textos, mutándose y permutándonos delante de nuestros ojos, se puede ver cómo la máquina no sólo se ha extendido más allá de (y sobre) nosotros, sino que ahora parece empezar a extenderse con nosotros, o incluso a extendernos a nosotros a través de ella, casi como en una suerte de fusión o amalgamiento tecnológico y virtual.
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Comentarios
Allen Ginsberg escribió:
domingo 24 agosto 00:32
Stephan Gruber escribió:
Me detengo en lo último, aquello del web 2.0 (is linking persons) y me gustaria meter a Kafka y cierta carta suya a Milena, donde habla de los fantasmas. "Muy pocas veces me ha engañado una persona; las cartas siempre me engañan. Y no sólo las de otros, sino también las mías. En mi caso es una desgracia muy particular de la cual prefiero no seguir hablando; pero, al mismo tiempo, es una desdicha general. La facilidad de escribir cartas tiene que haber traído al mundo -considerado desde un punto de vista exclusivamente teórico- una terrible perturbación de las almas. Porque es una relación con fantasmas -y no sólo con el fantasma del destinatario, sino también con el propio- la que se va gestando bajo la mano que escribe, en esa carta y, más aún, en una serie de cartas de las cuales una corrobora a la otra y puede apelar a ella como testigo. ¡A quién se le ocurrió que la gente puede mantener relaciones por corres¬pondencia! Uno puede pensar en una persona ausente y puede tocar a una persona presente; todo lo demás supera las fuerzas humanas. Pero escribir cartas significa desnudarse ante los fan¬tasmas, cosa que ellos aguardan con avidez. Los besos escritos no llegan a destino, son bebidos por los fantasmas en el camino. Y esa abundante alimentación hace que los fantasmas se multipliquen en forma tan desmesurada. La humanidad lo percibe y lucha contra eso; para eliminar en lo posible todo lo fantasmal que se interpone entre los hombres y para lograr una comunicación natural, para recuperar la paz de las almas, ha inventado el ferrocarril, el automóvil, el aeroplano. Pero ya es tarde; es obvio que esos inventos han surgido en plena caída. La otra parte es mucho más serena y fuerte: después del correo inventó el telégrafo, el teléfono, la telegrafía sin hilo. Los fantasmas no morirán de hambre, pero nosotros sucumbiremos." A esto solo agregar que el reciente invento del internet y el web 2.0 es ya el culmen de esta multiplicación de espectros, como ya lo decia Derrida en Ghostdance (gracioso film): "yo creo que todos los desarrollos en tecnología y telecomunicación en vez de limitar el reino de los fantasmas - como hace todo conocimiento científico, dejar atrás la era de los fantasmas como rezago feudal -, se da lo contrario, que los fantasmas son parte del futuro y que las modernas tecnologias de la imagen y la telecomunicación decuplica el poder de los fantasmas"
PD.: Perdon por la longitud del comentario, pero no soy yo, es Kafka y Derrida.
PD.: Perdon por la longitud del comentario, pero no soy yo, es Kafka y Derrida.
viernes 29 agosto 20:09
Raúl Zegarra escribió:
Lo que habría que preguntarnos es, ¿qué rol tiene la figura del fantasma para una lectura contemporánea del fenómeno de la comunicación? Porque si las cosas son como las describe Kafka, muchas hipótesis de sentido común pueden comprobarse; pero si Internet, por ejemplo, rompe el cuadro que se ha presentado, nos encontramos ante la necesidad de leer el problema con otras coordenadas: ¿acaso no hay intensas relaciones humanas por la Web?, ¿acaso ella no se ha configurado ya como parte de nuestro sentido del mundo?, ¿es eso un problema o una oportunidad de reconfigurar la realidad?
viernes 29 agosto 23:00
Stephan escribió:
Sea como fuere, creo que la espectralidad sigue presente, no por mayor o menor visibilidad ) o la cantidad (inmensa, sí) de personas en relación, o en las posibles disrupciones de la comunicacion (que en el fragor de la conversación online podemos interpretarlas como la nefasta intervención de un ánima), creo que está más o menos (siguiendo de nuevo a Derrida en politicas de la amistad, espectros de marx y demás ensayos con algo de ética) en la relación con el Otro, en las cuestiones postmodernas de la identidad y la alteridad; este caracter fantasmático tendría un cierto caracter en internet, y esto hace que me sume a tus preguntas finales, porque yo no sé, pero creo (y tal vez es una deformación derrideana) que el fantasma persiste en todo relacion entre dos...
sábado 30 agosto 23:39
Eduardo escribió:
No me queda claro a qué te refieres con eso de que "el fantasma persiste en toda relación entre dos"... Es decir, allí donde dos personas interactúan de modo impersonal, ¿persiste la figura del fantasma? Como diciendo que donde hay un medio, hay una suposición fundamental de que hay alguien al otro lado (p.ej., hablo por teléfono con el fantasma de quien creo está al otro lado).
O es, por otro lado, la interpretación radical: nunca hay un otro, sino solamente su fantasma. Acá la cosa se pone un poco más interesante, pero también más perturbadora. Algo así como: nunca interactuamos realmente con la otra persona, sino solamente con el fantasma que le imponemos. Pero claro, esto termina siendo una reivindicación del solipsismo, como si todas las interacciones sociales tuvieran lugar dentro de nuestras mentes (en nuestro "teatro cartesiano"). (Para los más avezados, podríamos también pensar en Lacan cuando afirma sentenciosamente que "no hay relación sexual", pero por qué adelantarnos tanto...)
La tercera posibilidad es que no te haya entendido nada, y estoy hablando de otra cosa. Uno nunca sabe (¡Ja! Creo que ÉSA es justamente la idea...).
O es, por otro lado, la interpretación radical: nunca hay un otro, sino solamente su fantasma. Acá la cosa se pone un poco más interesante, pero también más perturbadora. Algo así como: nunca interactuamos realmente con la otra persona, sino solamente con el fantasma que le imponemos. Pero claro, esto termina siendo una reivindicación del solipsismo, como si todas las interacciones sociales tuvieran lugar dentro de nuestras mentes (en nuestro "teatro cartesiano"). (Para los más avezados, podríamos también pensar en Lacan cuando afirma sentenciosamente que "no hay relación sexual", pero por qué adelantarnos tanto...)
La tercera posibilidad es que no te haya entendido nada, y estoy hablando de otra cosa. Uno nunca sabe (¡Ja! Creo que ÉSA es justamente la idea...).
lunes 01 septiembre 10:05
Stephan escribió:
Eduardo lo que dices es muy interesante , tal vez no sea a donde apunta Derrida exactamente, pero al menos es algo que alimenta una conversación.
Veamos, la teoria del Otro, que entiendo que (entender a Derrida, menuda tarea), trata de deslizar Derrida con esto del fantasma es todo menos solipsista, más bien al hablar del Otro como fantasma es hablar de alguien a quién (1) no podremos conocer totalmente y (2) que a la vez está en nosotros ya, es ver al otro como una disyunción dentro de nosotros (pero fuera a lavez), el fantasma está justo "entre" la vida y la muerte, entre la presencia y la ausencia. En suma, es ver al Otro y la relación con esto como algo sumamente complejo, un doble juego, un duelo imposible y demás figuras derrideanos.
Dejando esto y comentando lo que dijiste, tal vez puede servirnos cierto cuadro de Magritte, pienso en esos amantes con el rostro envuelto en un velo (http://enlavalla.files.word...), estos se besan y todo sin siquiera verse el rostro y esto porque es imposible y ahí estaría la naturaleza incognosible del Otro y su la relación última, el amor..., pero si (ya que los mencionas) nos ponemos lacanianos, podemos hablar de la pareja de amantes (y podemos llevarlo a las relaciones del internet ya que estamos aquí) como condenados a nunca verse los rostros, porque en su relación no hay una identidad real, sino solo las imágenes respectivas que constituyen el deseo de uno y otro.
Veamos, la teoria del Otro, que entiendo que (entender a Derrida, menuda tarea), trata de deslizar Derrida con esto del fantasma es todo menos solipsista, más bien al hablar del Otro como fantasma es hablar de alguien a quién (1) no podremos conocer totalmente y (2) que a la vez está en nosotros ya, es ver al otro como una disyunción dentro de nosotros (pero fuera a lavez), el fantasma está justo "entre" la vida y la muerte, entre la presencia y la ausencia. En suma, es ver al Otro y la relación con esto como algo sumamente complejo, un doble juego, un duelo imposible y demás figuras derrideanos.
Dejando esto y comentando lo que dijiste, tal vez puede servirnos cierto cuadro de Magritte, pienso en esos amantes con el rostro envuelto en un velo (http://enlavalla.files.word...), estos se besan y todo sin siquiera verse el rostro y esto porque es imposible y ahí estaría la naturaleza incognosible del Otro y su la relación última, el amor..., pero si (ya que los mencionas) nos ponemos lacanianos, podemos hablar de la pareja de amantes (y podemos llevarlo a las relaciones del internet ya que estamos aquí) como condenados a nunca verse los rostros, porque en su relación no hay una identidad real, sino solo las imágenes respectivas que constituyen el deseo de uno y otro.
lunes 01 septiembre 22:53
anónimo escribió:
creo que este cuadro que propones para la comparación es muy pretencioso, y poco se ajusta a lo primero. podría verse por el lado de fantasmas como si fuesen proyecciones del sujeto
martes 02 septiembre 18:03
Eduardo escribió:
Pero entonces me queda una duda, de cuándo sí hay una "identidad real". Digamos, en el caso de Internet solemos pensar con más facilidad que nuestras identidades se trastocan, por la ventaja del anonimato, por la distancia (tanto física como cultural), etc. Pero incluso esto pareciera presuponer que si eliminamos esta barrera, sí nos enfrentamos a tal cosa como una identidad real.
Y no lo sé, la verdad... Es decir, aún en interacciones personales/directas/en-vivo-y-en-directo, no es del todo claro si hay identidades reales. Pero más aún, ante nosotros mismos, no me queda para nada claro que nos manifestemos como realmente somos (que el "alma" sea "lo más transparente" para nuestro conocimiento).
O redondeando un poco en torno a la idea del deseo: justamente el deseo filtra, o distorsiona, o ejerce una influencia en la manera como nos autopercibimos, como comunicamos nuestra identidad, y como recibimos la de los demás. El deseo de lo que queremos ser, de lo que queremos que los demás piensen que somos, de lo que queremos que los demás sean para nosotros, y etc.
O siguiendo con Magritte, algo <a href="http://www.borromaeum.at/ws...">por el estilo</a>, aunque creo que no es exactamente a lo que voy... Pienso, más bien, en el <a href="http://www.youtube.com/watc...">espejo de Erised en Harry Potter</a>, aquel que le muestra al que se refleja en él aquello que más desea.
Y no lo sé, la verdad... Es decir, aún en interacciones personales/directas/en-vivo-y-en-directo, no es del todo claro si hay identidades reales. Pero más aún, ante nosotros mismos, no me queda para nada claro que nos manifestemos como realmente somos (que el "alma" sea "lo más transparente" para nuestro conocimiento).
O redondeando un poco en torno a la idea del deseo: justamente el deseo filtra, o distorsiona, o ejerce una influencia en la manera como nos autopercibimos, como comunicamos nuestra identidad, y como recibimos la de los demás. El deseo de lo que queremos ser, de lo que queremos que los demás piensen que somos, de lo que queremos que los demás sean para nosotros, y etc.
O siguiendo con Magritte, algo <a href="http://www.borromaeum.at/ws...">por el estilo</a>, aunque creo que no es exactamente a lo que voy... Pienso, más bien, en el <a href="http://www.youtube.com/watc...">espejo de Erised en Harry Potter</a>, aquel que le muestra al que se refleja en él aquello que más desea.
miércoles 03 septiembre 00:28
Ingrid escribió:
Concuerdo en que es muy dificil decir si uno se muestra realmente como es, porque en principio hasta es muy dificil definir quienes somos realmente; y en cuestiones relacinadas al internet, nunca se podra saber si quien esta al otro lado del monitor inventa un mundo ficticio para definirse o simplemente dice las verdades mas ondas de su interior(aquellas cosas que nunca diria en publico a pesar de que las piensa o las siente), para mi ambas cosas son igual de posibles; en todo caso, lo cierto es que el internet te da un caracter impersonal(no se como decirlo), donde ya no te defines por cuestiones como de donde eres, por lo cual no asumes enteramente un sentido de pertenencia a un lugar especifico(alguna vez escuche "somos ciudadanos del mundo"), cosa que si uno lo piensa bien constituye algo practicamente nuevo con relaciones a 50 años atras.
miércoles 03 septiembre 17:41
Paolo escribió:
Siguiendo con lo que dice Ingrid, pienso que la diferencia entre nuestros conflictos ontológicos,en tanto seres espacio-temporales, es que en una existencia virtual nosotros tomamos la decisión de existir bajo nuestras propias condiciones (es decir, podemos ser desde guerreros que combaten contra las mismas divinidades, hasta miembros de una comunidad en Japón); una libertad de decisión y de identidad que, por diversas razones bastante evidentes, jamás se nos dio en la realidad "terrenal" por asi llamarla.
PD: Stephan, se nota que tienes un amplio conocimiento sobre autores de diversas diciplinas y que gustas mucho de interpretar a grandes pensadores como Derrida y Kafka, pero te pediría como un favor hacia alguien como yo (quien no tiene un bagaje tan amplio y sigue el blog) que trates en la medida de lo posible a no detenerte tanto en interpretaciones (muy perspicaces por cierto)y en busqueda de ejemplo para no hacer engorroso el tema, cosa que es más fácil seguir la linea y, asimismo, participar de los comentarios. Gracias XD
PD: Stephan, se nota que tienes un amplio conocimiento sobre autores de diversas diciplinas y que gustas mucho de interpretar a grandes pensadores como Derrida y Kafka, pero te pediría como un favor hacia alguien como yo (quien no tiene un bagaje tan amplio y sigue el blog) que trates en la medida de lo posible a no detenerte tanto en interpretaciones (muy perspicaces por cierto)y en busqueda de ejemplo para no hacer engorroso el tema, cosa que es más fácil seguir la linea y, asimismo, participar de los comentarios. Gracias XD
miércoles 03 septiembre 22:51
Eduardo escribió:
Usualmente solemos considerar del medio virtual esta idea del carácter impersonal, y claro, es un contexto en el cual la intermediación del aparato es obvia. Sin embargo, lo único que hace es quizás hacer explícita la mediación que existe siempre, o quizás no explicitarla sino ponerla bajo nuestro control. Me es más difícil controlar mi identidad en el "mundo real", como muchos insisten en llamarlo. En el mundo virtual, en cambio, manejar mi identidad es cuestión de construir una narrativa convincente. ¿Pero cuán distinto es realmente en ambos mundos?
Atando un poco lo que dijo Ingrid con lo que dijo Paolo... a pesar de que solemos pensar de que la virtualidad despersonaliza, también es cierto que inaugura un nuevo ámbito de vinculación. Quizás me siento más cercano con un desconocido en Finlandia que comparte mi adicción por el Backgammon que con el vecino con el cual no hablo más que un par de veces al año. No en vano, también, la virtualidad está repotenciando la idea de comunidad que tan venida a menos ha quedado en las últimas décadas. "Podemos ser desde guerreros que combaten contra las mismas divinidades", como en World of Warcraft, miembros de un mismo clan que desarrollan vínculos personales tanto o más cercanos que muchos de los que construimos a diario.
Esto hace que se amplifiquen nuestras posibilidades de socialización, funcionando como una extensión del hombre. Quizás por aquí viene también a rondar la idea de McLuhan de que "el medio es el mensaje", y en este caso el mensaje que podemos leer en el medio es esta transformación de nuestra idea de pertenecer a una comunidad con objetivos e intereses compartidos. Quizás nomás, porque creo que esto salió más críptico de lo que pensaba originalmente.
Atando un poco lo que dijo Ingrid con lo que dijo Paolo... a pesar de que solemos pensar de que la virtualidad despersonaliza, también es cierto que inaugura un nuevo ámbito de vinculación. Quizás me siento más cercano con un desconocido en Finlandia que comparte mi adicción por el Backgammon que con el vecino con el cual no hablo más que un par de veces al año. No en vano, también, la virtualidad está repotenciando la idea de comunidad que tan venida a menos ha quedado en las últimas décadas. "Podemos ser desde guerreros que combaten contra las mismas divinidades", como en World of Warcraft, miembros de un mismo clan que desarrollan vínculos personales tanto o más cercanos que muchos de los que construimos a diario.
Esto hace que se amplifiquen nuestras posibilidades de socialización, funcionando como una extensión del hombre. Quizás por aquí viene también a rondar la idea de McLuhan de que "el medio es el mensaje", y en este caso el mensaje que podemos leer en el medio es esta transformación de nuestra idea de pertenecer a una comunidad con objetivos e intereses compartidos. Quizás nomás, porque creo que esto salió más críptico de lo que pensaba originalmente.
miércoles 03 septiembre 23:36
Stephan escribió:
Ok, mientras leía a Ingrid justo se me ocurrió algo similar a lo que terminaste diciendo eduardo, esto de que el juego identitario (tejer la narrativa e intercambiarla con un Otro) queda explicito en su caracter impersonal, alienante con el internet; y tal vez esto sea por la novedad, como es algo nuevo nos ponemos a reflexionar, lo que seria bueno pensar seria aquello de "puesto en control", En que sentido lo consideras bajo control Eduardo? sin duda sola hace falta precision en el mouse para ser un night elf o un orc, pero más allá de eso?
lunes 08 septiembre 10:35
vkrebs escribió:
Esta conversación ya se puso interesante, así que meto mi cuchara:
Hay por lo menos dos aspectos interesantes del fantasma que esta conversación sugiere. Entiendo que la pregunta con la que empieza todo esto es si es que a través de la escritura virtual realmente nos conectamos con el otro. Y entonces me parece que la discusión se trata de la posibilidad de comunicación con el Otro o de aclarar su naturaleza, sus alcances y límites. El fantasma es, entonces, el nombre de aquello que queremos discenir para decidir si es posible la comunicación (o qué significa "comunicarse" con "alguien". ¿Es "real" el fantasma? ¿Que querría decir su realidad? ¿Implicaría acaso la imposibilidad de conectarse realmente con el Otro? ¿O más bien la posibilidad de comunicarse con Otro cuya identidad permanece siempre como un enigma? Quizás se hace necesario re-concebir aquello que suponemos que es la identidad...
El primer aspecto del fantasma que la discusión sugiere es que el fantasma, en lugar de poner en duda la comunicación más bien ayuda a cuestionar la idea misma de la identidad. (Se me ocurre esto especialmente a partir de la pregunta de Eduardo sobre "si hay una identidad real". ¿Qué seria su "realidad"?) Deleuze(como espero que veremos más adelante este semestre), observa que somos siempre devenir, que nunca terminamos de ser lo que somos en cualquier momento --excepto ,me imagino, en la muerte, (quizás incluso en la petite mort, por un pequeño instante en el que somos, qué? Nada? o quizás Todo?)--; así que esperar alguna identidad más allá de eso que dejamos de ser en cada momento, o que somos sólo en su constante negación, de tal modo que siempre estamos "entre" dos lugares sin ser nunca ninguno, sería lo que la afirmación "sólo somos fantasma" trata de prevenir. (Aquí las observaciones que hace Stephan sobre Derrida me parecen pertinentes). Así que entre dos personas entonces siempre estan los fantasmas. Sólo pueden ser para sí mismos y para el otro, algo siempre espectral, entre la presencia y la ausencia, entre el develamiento y el ocultamiento…
El segundo aspecto del fantasma que se me ocurre a raíz de esta discusión, es que lejos de sugerir un solipsismo al referirse a algo interno a la mente de cada quien, como creo que sugiere Eduardo, más bien nos refiere a la interacción misma, o si se quiere, al medio en el que se efectúa esa comunicación –y eso quiere decir antes que nada, en la presencia física: los gestosy movimientos de mi cuerpo, los sonidos de mi lengua y su reverbación en el cuerpo del otro; en la presencia virtual, los gestos y la presencia virtual del otro (constituida ya sobre criterios muy distintos a los de la presencia fisica, como lo anotan Ingrid y Paolo), cada una definiendo diversamente el sentido del fantasma, pero igual lo confirman.
El fantasma es recíproco, una co-producción que más real será en tanto logre deshacerse de la tendencia que tenemos a la proyeccion (léase: a la imposición de conceptos sedimentados sobre lo que percibimos, que median nuestra relación con el mundo con representaciones). La realidad de la identidad medida y la naturaleza del fantasma deterinada en función del mutuo afinamiento de dos sujetos, y no de alguna verdad independiente de esa afinidad. (It takes two to tango).
Finalmente, me parece útil pensar en el fantasma también del lado psicológico: el fantasma del otro siempre es lo que yo proyecto sobre el otro. Y aquí lo que dice Eduardo sobre el deseo apunta en esa dirección. Lo que le proyecto al otro es en gran medida como el pañuelo que cubre el rostro de los amantes de Magritte, que debo aprender a desvelar, siempre, en pos del otro. El otro aquí como algo más que la imposición de solo mi propio deseo. (Buen ejemplo el de Magritte, btw, sobre todo porque ese artista está siempre tematizando la expresividad lacónica, fantasmal, de la imagen). El fantasma entonces como el producto de una labor conjunta de sincronización que puede lograr el punto medio entre dos personas, en la que se encuentran como cuando dos cuerdas musicales encuentran el mismo tono al mismo tiempo.
Hay por lo menos dos aspectos interesantes del fantasma que esta conversación sugiere. Entiendo que la pregunta con la que empieza todo esto es si es que a través de la escritura virtual realmente nos conectamos con el otro. Y entonces me parece que la discusión se trata de la posibilidad de comunicación con el Otro o de aclarar su naturaleza, sus alcances y límites. El fantasma es, entonces, el nombre de aquello que queremos discenir para decidir si es posible la comunicación (o qué significa "comunicarse" con "alguien". ¿Es "real" el fantasma? ¿Que querría decir su realidad? ¿Implicaría acaso la imposibilidad de conectarse realmente con el Otro? ¿O más bien la posibilidad de comunicarse con Otro cuya identidad permanece siempre como un enigma? Quizás se hace necesario re-concebir aquello que suponemos que es la identidad...
El primer aspecto del fantasma que la discusión sugiere es que el fantasma, en lugar de poner en duda la comunicación más bien ayuda a cuestionar la idea misma de la identidad. (Se me ocurre esto especialmente a partir de la pregunta de Eduardo sobre "si hay una identidad real". ¿Qué seria su "realidad"?) Deleuze(como espero que veremos más adelante este semestre), observa que somos siempre devenir, que nunca terminamos de ser lo que somos en cualquier momento --excepto ,me imagino, en la muerte, (quizás incluso en la petite mort, por un pequeño instante en el que somos, qué? Nada? o quizás Todo?)--; así que esperar alguna identidad más allá de eso que dejamos de ser en cada momento, o que somos sólo en su constante negación, de tal modo que siempre estamos "entre" dos lugares sin ser nunca ninguno, sería lo que la afirmación "sólo somos fantasma" trata de prevenir. (Aquí las observaciones que hace Stephan sobre Derrida me parecen pertinentes). Así que entre dos personas entonces siempre estan los fantasmas. Sólo pueden ser para sí mismos y para el otro, algo siempre espectral, entre la presencia y la ausencia, entre el develamiento y el ocultamiento…
El segundo aspecto del fantasma que se me ocurre a raíz de esta discusión, es que lejos de sugerir un solipsismo al referirse a algo interno a la mente de cada quien, como creo que sugiere Eduardo, más bien nos refiere a la interacción misma, o si se quiere, al medio en el que se efectúa esa comunicación –y eso quiere decir antes que nada, en la presencia física: los gestosy movimientos de mi cuerpo, los sonidos de mi lengua y su reverbación en el cuerpo del otro; en la presencia virtual, los gestos y la presencia virtual del otro (constituida ya sobre criterios muy distintos a los de la presencia fisica, como lo anotan Ingrid y Paolo), cada una definiendo diversamente el sentido del fantasma, pero igual lo confirman.
El fantasma es recíproco, una co-producción que más real será en tanto logre deshacerse de la tendencia que tenemos a la proyeccion (léase: a la imposición de conceptos sedimentados sobre lo que percibimos, que median nuestra relación con el mundo con representaciones). La realidad de la identidad medida y la naturaleza del fantasma deterinada en función del mutuo afinamiento de dos sujetos, y no de alguna verdad independiente de esa afinidad. (It takes two to tango).
Finalmente, me parece útil pensar en el fantasma también del lado psicológico: el fantasma del otro siempre es lo que yo proyecto sobre el otro. Y aquí lo que dice Eduardo sobre el deseo apunta en esa dirección. Lo que le proyecto al otro es en gran medida como el pañuelo que cubre el rostro de los amantes de Magritte, que debo aprender a desvelar, siempre, en pos del otro. El otro aquí como algo más que la imposición de solo mi propio deseo. (Buen ejemplo el de Magritte, btw, sobre todo porque ese artista está siempre tematizando la expresividad lacónica, fantasmal, de la imagen). El fantasma entonces como el producto de una labor conjunta de sincronización que puede lograr el punto medio entre dos personas, en la que se encuentran como cuando dos cuerdas musicales encuentran el mismo tono al mismo tiempo.
martes 09 septiembre 01:54
Cecilia escribió:
creo que el mundo virtual te permite espresarte, ser tu, pero que a la vez te quita una parte tuya muy personal. al mostrarte, esperas que otros se identifiquen contigo. Si escribes poesia en un blog, arte, esperas que muchos la lean y les interese( no necesariamente les guste, pero que tampoco sean indiferentes). En ese sentido la tecnologia virtual globaliza y masifica tu expresion artistica. sin embargo, ese narciso que todos llevamos dentro desea que esto suceda. que una parte de nosotros se extienda y que otros acepten. Admiramos lo que hacemos al unir y crear en base a herramientas que la virtualidad nos da,construimos un mundo nuevo que cumpla las necesidades que no podemos realizar en la realidad, somos lo que quisieramos ser. pero si hemos sido capaz de crear este mundo soñado. no formamos parte ya de el? (aunque sea solo en el mudo virtual?)
martes 09 septiembre 23:32
Stephan escribió:
Ajam, muy interesante todo esto, como que ya se nos bosqueja algo claro, la (im)posibilidad de identidades y alteridades reales... y aquí reales es un adjetivo que debe pasar por esa conocida tachadura, lo uso porque esta más a la mano, quisiera decir, "la posibilidad de algo otro" en las relaciones y existencias de las personas, ambas cuestiones son capitales, la posibilidad de eso otro (que se caracterizaria quizás por superar esto de las identidades fuertes, relaciones puramente formales con los otros, categorias que se repiten) anima a la discusión. Por último seria necesario aterrizarlos al contexto contemporaneo y esto seria, para nosotros, la virtualidad esta (pero tampoco pensemos que somos ahora puramente virtuales y menos que lo virtual ya es algo sumamente otro).
Si estamos de acuerdo en que la discusión se mueve por ahí y que además ha surgido como una especie de propuesta para conocer esta del "phantom", podemos seguir dandole vueltas a esto.
Pues queda claro también que se puede dar muchas interpretaciones al fantasma, yo supongo más positiva (suponer más positiva, frase risible) aquella que victor resume como el primer aspecto, pero queda aún muchisimo por decir, por que todo permanece muy humoso (y no queda otra al parecer), la praxis tal vez, de todos modos quisiera agregar cierta intuicion: creo que las relaciones por internet (como se perfilan ahora) no significan una apertura a esta identidad y alteridad fantasmatica que defiendo.
Si estamos de acuerdo en que la discusión se mueve por ahí y que además ha surgido como una especie de propuesta para conocer esta del "phantom", podemos seguir dandole vueltas a esto.
Pues queda claro también que se puede dar muchas interpretaciones al fantasma, yo supongo más positiva (suponer más positiva, frase risible) aquella que victor resume como el primer aspecto, pero queda aún muchisimo por decir, por que todo permanece muy humoso (y no queda otra al parecer), la praxis tal vez, de todos modos quisiera agregar cierta intuicion: creo que las relaciones por internet (como se perfilan ahora) no significan una apertura a esta identidad y alteridad fantasmatica que defiendo.
miércoles 10 septiembre 16:28
vkrebs escribió:
cecilia,mil disculpas por no haber respondido a tu excelente comentario antes. Tienes mucha razón en lo que dices del Narciso que todos tenemos dentro que nos hace querer ser para los demás lo que pensamos que le agradará, y que en última instancia es el que nos mantiene desarrollando ese mundo de fantasía que creamos alrededor mío. Pero tu pregunta me hace recordar esa escena en Matrix, recuerdas? donde cipher tiene que decidir si escoge vivir en la ilusión... Creo que esa película plantea tu pregunta, y le pretende dar una respuesta.
viernes 26 septiembre 06:17






No soy una lesbiana aullando en el sótano amarrada a una telaraña de cuero
no soy un Rockefeller sin pantalones infartándose en una gran cama rococó
no soy un intelectual ultra estalinista marica
no soy un rabino antisemita negro sombrero barba blanca uñas muy sucias
no soy el poeta en la celda de la cárcel de San Francisco apaleado en vísperas del año nuevo por los cobardes lacayos de la policía
ni el Gregory Corso Orpheus Maudit de estos Estados
ni ese maestro de escuela con un maravilloso salario
no soy ninguno que conozca, de hecho sólo estaré aquí 80 años