Entre las principales causas de esta incapacidad se encuentra la falta de lluvias en la sierra, que afecta a la producción hidroeléctrica, y los problemas que presenta el único ducto de transmisión del gas de Camisea, que alimenta, a su vez, a las centrales termoeléctricas. Según el Ministerio de Energía y Minas, en junio de este año, el uso de gas natural para la producción de energía eléctrica aumento en 37,6%, mientras que la hidroenergía disminuyó su uso en 6,6% comparado con similar mes del año anterior. Por tanto, junto al avence en el ansiado cambio energético, se debería asegurar el adecuado abastecimiento del gas natural.
Finalmente, si bien las restricciones en la oferta parecen ser temporales, estas han mostrado ser suficientes para generar lo que podría ser una crisis en un país donde la actual estructura energética depende en un 50% de la energía hidroeléctrica[1], 37% de gas natural y 13% en diesel. Esto, según la SNI, puede generar problemas en la producción de las empresas y, posiblemente, a las familias ante los posibles recortes de la energía.
[1] La participación de esta fue de 71% y 65% del total de energía producida en el país en los años 2006 y 2007, respectivamente. Fuente: MEM.






