
Es puntual y es lo que más aprecio en una persona. Aunque también es mi perdición porque no puedo ni soñar en que se quedará cinco minutos más (aún cuando sus ojos parecieran pedirlos a gritos). A veces hablamos y las palabras van y vienen tal vez sin querer ser oídas por completo. Solo que estén ahí, dando vueltas sin sentido, en mi cabeza, en mis tímpanos. Una voz común, unas palabras comunes, pero que llenan mis días poco a poco. Esa persona… me gusta cuando me mira. Casi siento que me convierto en un suspiro. Me convierto en parte de su día. ¿O será que simplemente estoy soñando despierta?
Como quisiera que el día durase solo cinco minutos más y poder quedarme cerca de ella. Me imagino que con el tiempo seremos aún más cercanos, pero por ahora me encanta ilusionarme secreta y ligeramente. Es cómico cómo podemos hablar tanto, de tanto y por tan poco tiempo. ¿Acaso ella puede detener el tiempo? Pues pareciera que sí o al menos lo vuelve más lento, más apacible. Quisiera escuchar aquellas palabras que no dicen sus labios, las que se quedan en sus ojos. Estoy seguro que son exactamente igual que las mías. Estoy seguro que tiene algo que decir.
Me gusta cuando me hace reír. Pareciera que es muy extrovertido, pero a veces veo una sonrisa melancólica en su rostro, justo cuando deja de reír. Creo que nadie lo ha notado aún. Tal vez, cuando pase un tiempo y seamos más cercanos le preguntaré qué tantas maravillas hay en su mente. Me imagino que hablaremos muchísimo, muchísimo más que ahora. Siento que el tiempo no nos alcanza, pero siempre tengo esa sonrisa para mí. ¿Será que el tiempo pasa más lento cuando estamos juntos? Me da curiosidad qué pensará.

Me siento como un personaje de un drama viviendo una situación idealizada en mi mente. Muy despacio voy construyendo pensamientos hacia ella, hacia su personaje, me imagino. Aquella que todos esperan que termine con el personaje principal. Aquella que el personaje principal normalmente no podría alcanzar, pero con ayuda del destino se acercará a ella y la hará parte de su vida. Se complementan, sí, mas no es su destino cruzar caminos.
¿Me crucé yo en su camino o él en el mío? Que cómico es el destino, ¿verdad? A veces siento que el mundo gira alrededor de él y me siento absorbida, atraída por el magnetismo que tiene su presencia y su existencia. Aunque, sí, secretamente, se que a veces… es él quien gira alrededor mío, llevando al mundo a cuestas, arrastrándolo consigo. Averiguaré cómo desligarlo todo de él, para que me muestre realmente su verdadero y ansiado “yo”.








Debo agregar que más de una vez me he sentido identificado como uno de los protagonistas de esta charla... me pregunto si mi amiga habrá sentido lo que aquí describes. ^^