02/08: La cumbia peruana: Andina y Tropical
Impresiones -demasiado personalizadas- sobre el texto de Raúl R. Romero que publica el Instituto de Etnomusicología de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Bastó leer el título para dicho libro pasara de manera inmediata a mi acervo personal. Y es que mi pasión por la cumbia (y en especial la peruana) es algo muy característico de mi persona; y con dos artículos previamente publicados en mi blog (y uno de ellos de muy elevado número de visitas) se me presenta la oportunidad de descubrir si mis percepciones musicales (no formales) estaban centradas o no.
Un poco de historia musical en el Perú
Fue al principio de la década de los noventa cuando ocurre el rompimiento de las tantas barreras sociológicas que existen en el Perú. La tecnocumbia, una nueva tendencia musical tanto de cumbia como de expresión peruana, comienza a ser aceptada por la población en general.
Y es que antes de considerar que hasta Alberto El Chino Fujimori haya recurrido a este artificio para promocionarse en su campaña presidencial, la cumbia peruana había pasado por un proceso de intercambios culturales tanto transnacionales como internos del país. Lo que la cumbia venía a representar era propiamente un crisol de tantos elementos que, por efecto, tenía la cualidad de la recepción masiva. ¿Cómo vino a ocurrir esto? Las respuestas que el ensayo de Romero son por demás interesantes y, sobre todo, novedad en cuanto a ser publicadas formalmente.
Huayno-pop
El huayno en el Perú, tuvo una etapa de éxito comercial sin precedente durante treinta años (1950 – 1980). Para llegar a ser el género musical dominante se requirieron ciertos determinantes muy específicos, tales como la innegable cualidad rural del país durante ese periodo, pero sobre todo, por aceptar la diversa población misma a las diferentes variantes musicales de este género musical. Huayno norteño y central no tenían que tener públicos exclusivos en la ciudad de Lima.
Por lo anterior, bajo un principio integrador musical, Víctor Alberto Gil Mallma (el Picaflor de los Andes) incorporaba nuevos instrumentos a una alineación por llamarla típica. El sentido de las fusiones también se daba en el huayno.
El Picaflor de los Andes; sin lugar a dudas hermosas canciones.
La amenaza Colombiana
Existen géneros musicales en cada país que, por peculiaridades especiales, llegan a ser tan aceptados y admirados por otras culturas a veces no tan semejantes. Ejemplos de la afirmación anterior es el mismísimo rock (made in the USA, y con aportes británicos magistrales), el jazz (USA), samba y bossa nova (Brasil), tango (Argentina, Uruguay) y –mencionado en el texto- las rancheras de México. Ahora bien, que todos estos géneros puedan ser apreciados en un mismo espacio, por llamarlo país o ciudad, pudo darse en Lima.
Uno de los géneros que tuvo su boom internacional fue la cumbia (que es colombiana de origen), por los años ochenta, como lo comenté en “La cumbia, ¿música sin seriedad?”. Y cuando un género musical llega a tener su acogida masiva –y es posible su emulación-, surgen poco a poco las versiones locales.
Y la cumbia tuvo su pegada en la zona andina del Perú. Y según se hace referencia en el texto de Romero, Los Demonios del Mantaro llegaron a tener un enorme éxito a finales de los años sesenta llamado “La chichera” (y posible origen de la palabra definitoria de la cumbia andina).
Come on, baby, just play the guitar
Serían Enrique Delgado y su grupo Los Destellos quienes darían el sello definitivo a la cumbia peruana. Es decir, el sonido de las guitarras (algo que tanto he apreciado, por decir, en Néctar). Y es que la alineación musical de este grupo y su guitarrista constaba de dos guitarras, bajo y timbales –y posteriormente congas, bongós y órgano eléctrico-.
Es decir, la influencia del señor Delgado fue el sello peculiar que desde los años setenta entra a la ahora llamada música chicha. Y es que la formación musical de tan exquisito músico limeño -hijo de músico cusqueño- intérprete inicial de huaynos, conocedor de la mandolina y charango le dieron los elementos musicales necesarios para intentar la naciente cumbia moderna e, incorporarle sobre todo elementos tan rock que comenzaron a darle una marca tan indeleble.
Los Destellos y Enrique Delgado. Tremenda cumbia peruana donde en la alineación musical parece más de un grupo de rock de los sesenta. Nótese la dancer como alucina con los riffs del Señor Delgado.
Así pues, éste tipo de chicha –o nueva cumbia peruana- tuvo como influencias tanto los mismos huaynos (que venían de ser la música más comercial en el país), la nueva ola y el rock que ya se sentía en todo el mundo.
Y hasta aquí (finalmente me) queda claro que la chicha viene a ser principalmente la fusión de los elementos andinos con la cumbia, sin negar todas las demás influencias que pudieron converger en el Perú para esa época (ahora ubicada en los años ochenta).
El fenómeno chicha
Lo Chicha es algo más que música. Lo chicha es el mosaico más peculiar que se puede percibir en Perú, sobre todo en Lima.
Lo chicha es antojo de comida. Es el arte popular tan huachafo pero tan único y propio. Es lo emergente, lo informal, lo recurrente y creativo. Es la sorpresa de la concepción de un mundo hecho por tantos otros mundos. Un mundo quizá no muy legal pero bien legítimo; un mundo desorganizado pero lejano al caos.
Y lo chicha también es música. Y por cierto una música más compleja de lo que la gente con prejuicio y poco criterio puede pensar. El origen humilde de la música chicha no lo demerita en calidad de recursos musicales, al contrario; quien sabe de música puede recurrir a los orígenes del jazz como analogía (pero la chicha es chicha y el jazz, jazz).
La chicha es una de las cosas que más me atrajo del Perú (por encima de Machu Picchu y la comida, que quede claro esto).
La chicha es, también, el vehículo de expresión masiva que creó un grupo de peruanos para tener una conciencia común. Un grupo de personas que inició una manera de identificarse… pero que debe seguir trabajando en lograr un estado más sólido e inclusivo.
Anécdota:
Y me contaba Ángel, que la chicha existía pero no era aceptada por otras personas que se consideraban menos de cerro. O sea, era conocida, ya jalaba gente, pero faltaba algo para poder ser considerada popular… y ese algo llegaría en los noventas, cuando Armonía 10 introduce los teclados en su música… allí comienza la tecnocumbia.
En los comentarios de mi amigo había mucho de razón. Y en la lectura del texto Andinos y Tropicales me encuentro con más elementos que apoyan la tesis anterior, aunque con un cauce algo distinto.
Llegaron los años noventas con un deseo intrínseco de vivir en la “modernidad” ofrecida por Fujimori. El Perú se transforma con el neoliberalismo; las transnacionales invadieron el país (por eso cuando a mí me preguntaban de los “grandes beneficios” que el Tratado de Libre Comercio le había dado a México yo no veía mucha diferencia con Perú, a pesar de no tener hasta ese momento algún acuerdo firmado).
Así que en un país ahora adornado con la McDonalnización, los teléfonos móviles, el Internet y demás corporaciones que anestesian con una idea de mejor calidad de vida, de pronto, la música también se moderniza mediante el uso de teclados y algunos otros instrumentos eléctricos.
Ahora bien, el término tecno no tiene nada que ver con el término techno. Pero sonaba cool, ¿no?
Pero la gran sorpresa para mí fue encontrar que se le atribuye a Rossy War (qué nombre tan pero tan huachafo) el verdadero origen de la cumbia moderna.
Y es que Rosa Guerra (a.k.a. Rossy War) tuvo un origen que le fue integrando a su concepción de persona y artista elementos tan diversos (y tan globales) como ser fan de Ana Gabriel (su parecido de voz es asombrosa, y según ese matiz le ayudó a tener un sabor más internacional y, por lo tanto, aceptado), escuchar rancheras mexicanas, baladas pop romanticonas y canciones criollas.
Así que su álbum y single “Nunca pensé llorar” de 1997 fue el parteaguas musical cumbiero en el Perú.
Nótese en el mismo video, que si bien es evidente que no es actual, su concepto artístico es mucho más complejo que la mayoría de los nuevos videos de grupos emergentes de cumbia: No es una simple toma en concierto, es un collage de varios sucesos ya sea Alive, en estudio así como escenas actuadas relacionadas con el contenido. Y ella resalta a sus músicos y sus instrumentos, con un psicodélico extracolorido fondo dinámico.
Entonces, se le atribuyen (según dicho ensayo) a Miss War (la verdad que el nombre no me gusta nada) elementos muy determinantes para convertirse en fenómeno ella misma y dictar la tendencia moderna musical:
a) La Desandinización de la música. Sin influencia del huayno pero sí del pop, rock y lo romántico.
b) La Sensualidad. La coreografía más compleja (ya basta de brinquitos para allá y saltitos para acá) y sobre todo erótica, ya que sus orígenes amazónicos le dictaban que era parte propia de su ser.
c) La Globalización. Al no limitarse a un solo estilo fashion (y evoca a Selena constamente así como ya se dijo a la misma Ana Gabriel –que fue un indiscutible fenómeno del pop fresa y ranchera cantinera a finales de la década ochenta e inicio de los noventa).
d) La masividad mediática. Ya que radio, videos e industria disquera le dieron su credito y difusión.
Un craso error que tiene el texto de Romero es al referirse a Selena como Selene. Y yo sigo cuestionando mucho la razón de que a esta cantante le atribuyan su origen mexicano. Ella nació en Texas y era ciudadana norteamericana. Que fuera hija de padres mexicanos no le da el crédito de mexicana, ya que es por derecho de tierra. Hasta donde yo sé (si es que realmente me haya interesado investigar esto) ella no tuvo la ciudadanía mexicana.
Tampoco me cabe el hecho de atribuirle el origen mexicano para justificar su estilo musical y su gracia escénica. Pudo tener ella más influencia de Donna Summer y de Madonna antes que de Lucha Villa o de Laura León. La cumbia en México ha sido pobremente popular como para considerar tendencias más allá de lo que en los ochentas La Sonora Dinamita de Colombia pudo generar.
Por mencionar el cierre de la primera parte del libro –que es la que he comentado-, se hacen breves alusiones (demasiado breves quizá) a Armonía 10 –que se aclara que su trayectoria era anterior a Rossy War- y a Ruth Karina. La segunda parte del libro son dos entrevistas a Jaime Moreyra (Los Shapis) y a Edilberto Cuestas (Los Ecos), las cuáles no comentaré (quizá en un futuro lejano).
Sólo me queda decir que, si bien el texto me dejó con hambre de mucho más, lo considero de cualquier manera como un libro que hacía falta… al menos para fans de la cumbia como este humilde escritor que a veces me vuelvo yo.
La primera parte del texto cierra con una interrogante por demás interesante, la cual a continuación transcribo:
¿Deberíamos sentirnos agradecidos de que la globalización permita que las culturas locales refuercen sus identidades a través de la revitalización de sus expresiones culturales? (p. 43)
Andinos y Tropicales: La cumbia peruana en la ciudad global
+ DVD Ciudad Chicha
Raúl R. Romero
Primera Edición diciembre de 2007
Serie Documentales Peruanos Vol. 2
Instituto de Etnomusicología de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
104 páginas.
30 nuevos soles (y no tienen descuento ni para estudiantes ni maestros).
Visite el sitio del Instituto de Etnomusicología: http://www.pucp.edu.pe/ide/


Blog de José Zavala is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 2.5 México License.
Bastó leer el título para dicho libro pasara de manera inmediata a mi acervo personal. Y es que mi pasión por la cumbia (y en especial la peruana) es algo muy característico de mi persona; y con dos artículos previamente publicados en mi blog (y uno de ellos de muy elevado número de visitas) se me presenta la oportunidad de descubrir si mis percepciones musicales (no formales) estaban centradas o no.
Un poco de historia musical en el Perú
Fue al principio de la década de los noventa cuando ocurre el rompimiento de las tantas barreras sociológicas que existen en el Perú. La tecnocumbia, una nueva tendencia musical tanto de cumbia como de expresión peruana, comienza a ser aceptada por la población en general.
Y es que antes de considerar que hasta Alberto El Chino Fujimori haya recurrido a este artificio para promocionarse en su campaña presidencial, la cumbia peruana había pasado por un proceso de intercambios culturales tanto transnacionales como internos del país. Lo que la cumbia venía a representar era propiamente un crisol de tantos elementos que, por efecto, tenía la cualidad de la recepción masiva. ¿Cómo vino a ocurrir esto? Las respuestas que el ensayo de Romero son por demás interesantes y, sobre todo, novedad en cuanto a ser publicadas formalmente.
Huayno-pop
El huayno en el Perú, tuvo una etapa de éxito comercial sin precedente durante treinta años (1950 – 1980). Para llegar a ser el género musical dominante se requirieron ciertos determinantes muy específicos, tales como la innegable cualidad rural del país durante ese periodo, pero sobre todo, por aceptar la diversa población misma a las diferentes variantes musicales de este género musical. Huayno norteño y central no tenían que tener públicos exclusivos en la ciudad de Lima.
Por lo anterior, bajo un principio integrador musical, Víctor Alberto Gil Mallma (el Picaflor de los Andes) incorporaba nuevos instrumentos a una alineación por llamarla típica. El sentido de las fusiones también se daba en el huayno.
El Picaflor de los Andes; sin lugar a dudas hermosas canciones.
La amenaza Colombiana
Existen géneros musicales en cada país que, por peculiaridades especiales, llegan a ser tan aceptados y admirados por otras culturas a veces no tan semejantes. Ejemplos de la afirmación anterior es el mismísimo rock (made in the USA, y con aportes británicos magistrales), el jazz (USA), samba y bossa nova (Brasil), tango (Argentina, Uruguay) y –mencionado en el texto- las rancheras de México. Ahora bien, que todos estos géneros puedan ser apreciados en un mismo espacio, por llamarlo país o ciudad, pudo darse en Lima.
Uno de los géneros que tuvo su boom internacional fue la cumbia (que es colombiana de origen), por los años ochenta, como lo comenté en “La cumbia, ¿música sin seriedad?”. Y cuando un género musical llega a tener su acogida masiva –y es posible su emulación-, surgen poco a poco las versiones locales.
Y la cumbia tuvo su pegada en la zona andina del Perú. Y según se hace referencia en el texto de Romero, Los Demonios del Mantaro llegaron a tener un enorme éxito a finales de los años sesenta llamado “La chichera” (y posible origen de la palabra definitoria de la cumbia andina).
Come on, baby, just play the guitar
Serían Enrique Delgado y su grupo Los Destellos quienes darían el sello definitivo a la cumbia peruana. Es decir, el sonido de las guitarras (algo que tanto he apreciado, por decir, en Néctar). Y es que la alineación musical de este grupo y su guitarrista constaba de dos guitarras, bajo y timbales –y posteriormente congas, bongós y órgano eléctrico-.
Es decir, la influencia del señor Delgado fue el sello peculiar que desde los años setenta entra a la ahora llamada música chicha. Y es que la formación musical de tan exquisito músico limeño -hijo de músico cusqueño- intérprete inicial de huaynos, conocedor de la mandolina y charango le dieron los elementos musicales necesarios para intentar la naciente cumbia moderna e, incorporarle sobre todo elementos tan rock que comenzaron a darle una marca tan indeleble.
Los Destellos y Enrique Delgado. Tremenda cumbia peruana donde en la alineación musical parece más de un grupo de rock de los sesenta. Nótese la dancer como alucina con los riffs del Señor Delgado.
Así pues, éste tipo de chicha –o nueva cumbia peruana- tuvo como influencias tanto los mismos huaynos (que venían de ser la música más comercial en el país), la nueva ola y el rock que ya se sentía en todo el mundo.
Y hasta aquí (finalmente me) queda claro que la chicha viene a ser principalmente la fusión de los elementos andinos con la cumbia, sin negar todas las demás influencias que pudieron converger en el Perú para esa época (ahora ubicada en los años ochenta).
El fenómeno chicha
Lo Chicha es algo más que música. Lo chicha es el mosaico más peculiar que se puede percibir en Perú, sobre todo en Lima.
Lo chicha es antojo de comida. Es el arte popular tan huachafo pero tan único y propio. Es lo emergente, lo informal, lo recurrente y creativo. Es la sorpresa de la concepción de un mundo hecho por tantos otros mundos. Un mundo quizá no muy legal pero bien legítimo; un mundo desorganizado pero lejano al caos.
Y lo chicha también es música. Y por cierto una música más compleja de lo que la gente con prejuicio y poco criterio puede pensar. El origen humilde de la música chicha no lo demerita en calidad de recursos musicales, al contrario; quien sabe de música puede recurrir a los orígenes del jazz como analogía (pero la chicha es chicha y el jazz, jazz).
La chicha es una de las cosas que más me atrajo del Perú (por encima de Machu Picchu y la comida, que quede claro esto).
La chicha es, también, el vehículo de expresión masiva que creó un grupo de peruanos para tener una conciencia común. Un grupo de personas que inició una manera de identificarse… pero que debe seguir trabajando en lograr un estado más sólido e inclusivo.
Anécdota:
Y me contaba Ángel, que la chicha existía pero no era aceptada por otras personas que se consideraban menos de cerro. O sea, era conocida, ya jalaba gente, pero faltaba algo para poder ser considerada popular… y ese algo llegaría en los noventas, cuando Armonía 10 introduce los teclados en su música… allí comienza la tecnocumbia.
En los comentarios de mi amigo había mucho de razón. Y en la lectura del texto Andinos y Tropicales me encuentro con más elementos que apoyan la tesis anterior, aunque con un cauce algo distinto.
Llegaron los años noventas con un deseo intrínseco de vivir en la “modernidad” ofrecida por Fujimori. El Perú se transforma con el neoliberalismo; las transnacionales invadieron el país (por eso cuando a mí me preguntaban de los “grandes beneficios” que el Tratado de Libre Comercio le había dado a México yo no veía mucha diferencia con Perú, a pesar de no tener hasta ese momento algún acuerdo firmado).
Así que en un país ahora adornado con la McDonalnización, los teléfonos móviles, el Internet y demás corporaciones que anestesian con una idea de mejor calidad de vida, de pronto, la música también se moderniza mediante el uso de teclados y algunos otros instrumentos eléctricos.
Ahora bien, el término tecno no tiene nada que ver con el término techno. Pero sonaba cool, ¿no?
Pero la gran sorpresa para mí fue encontrar que se le atribuye a Rossy War (qué nombre tan pero tan huachafo) el verdadero origen de la cumbia moderna.
Y es que Rosa Guerra (a.k.a. Rossy War) tuvo un origen que le fue integrando a su concepción de persona y artista elementos tan diversos (y tan globales) como ser fan de Ana Gabriel (su parecido de voz es asombrosa, y según ese matiz le ayudó a tener un sabor más internacional y, por lo tanto, aceptado), escuchar rancheras mexicanas, baladas pop romanticonas y canciones criollas.
Así que su álbum y single “Nunca pensé llorar” de 1997 fue el parteaguas musical cumbiero en el Perú.
Nótese en el mismo video, que si bien es evidente que no es actual, su concepto artístico es mucho más complejo que la mayoría de los nuevos videos de grupos emergentes de cumbia: No es una simple toma en concierto, es un collage de varios sucesos ya sea Alive, en estudio así como escenas actuadas relacionadas con el contenido. Y ella resalta a sus músicos y sus instrumentos, con un psicodélico extracolorido fondo dinámico.
Entonces, se le atribuyen (según dicho ensayo) a Miss War (la verdad que el nombre no me gusta nada) elementos muy determinantes para convertirse en fenómeno ella misma y dictar la tendencia moderna musical:
a) La Desandinización de la música. Sin influencia del huayno pero sí del pop, rock y lo romántico.
b) La Sensualidad. La coreografía más compleja (ya basta de brinquitos para allá y saltitos para acá) y sobre todo erótica, ya que sus orígenes amazónicos le dictaban que era parte propia de su ser.
c) La Globalización. Al no limitarse a un solo estilo fashion (y evoca a Selena constamente así como ya se dijo a la misma Ana Gabriel –que fue un indiscutible fenómeno del pop fresa y ranchera cantinera a finales de la década ochenta e inicio de los noventa).
d) La masividad mediática. Ya que radio, videos e industria disquera le dieron su credito y difusión.
Un craso error que tiene el texto de Romero es al referirse a Selena como Selene. Y yo sigo cuestionando mucho la razón de que a esta cantante le atribuyan su origen mexicano. Ella nació en Texas y era ciudadana norteamericana. Que fuera hija de padres mexicanos no le da el crédito de mexicana, ya que es por derecho de tierra. Hasta donde yo sé (si es que realmente me haya interesado investigar esto) ella no tuvo la ciudadanía mexicana.
Tampoco me cabe el hecho de atribuirle el origen mexicano para justificar su estilo musical y su gracia escénica. Pudo tener ella más influencia de Donna Summer y de Madonna antes que de Lucha Villa o de Laura León. La cumbia en México ha sido pobremente popular como para considerar tendencias más allá de lo que en los ochentas La Sonora Dinamita de Colombia pudo generar.
Por mencionar el cierre de la primera parte del libro –que es la que he comentado-, se hacen breves alusiones (demasiado breves quizá) a Armonía 10 –que se aclara que su trayectoria era anterior a Rossy War- y a Ruth Karina. La segunda parte del libro son dos entrevistas a Jaime Moreyra (Los Shapis) y a Edilberto Cuestas (Los Ecos), las cuáles no comentaré (quizá en un futuro lejano).
Sólo me queda decir que, si bien el texto me dejó con hambre de mucho más, lo considero de cualquier manera como un libro que hacía falta… al menos para fans de la cumbia como este humilde escritor que a veces me vuelvo yo.
La primera parte del texto cierra con una interrogante por demás interesante, la cual a continuación transcribo:
¿Deberíamos sentirnos agradecidos de que la globalización permita que las culturas locales refuercen sus identidades a través de la revitalización de sus expresiones culturales? (p. 43)
Andinos y Tropicales: La cumbia peruana en la ciudad global
+ DVD Ciudad Chicha
Raúl R. Romero
Primera Edición diciembre de 2007
Serie Documentales Peruanos Vol. 2
Instituto de Etnomusicología de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
104 páginas.
30 nuevos soles (y no tienen descuento ni para estudiantes ni maestros).
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Fernando Erre escribió:
http://www.goear.com/listen...
Ahora sí, esperaba eso y menos del libro, muy bien redactado y fundamentado, pero con un error que lo hace formar parte de uno màs de los 10 u 11 ensayos que existen sobre el tema.
SI NO PASAS POR LIMA, NO PASAS. Los estudios que existen sobre cumbia peruana, toman a la cumbia tropical andina (chicha), como un todo, como lo primigeneo, y hasta ahora, lo ùnico que existe respecto al gènero colombiano... Pero, ¿qué hay con lo norteño, con lo selvàtico, lo sureño?. Los fundamentos de los ensayos hasta ahora publicados es tomar a la cumbia norteña como un fenómeno que apareciò recièn en los años 90 (años en que se popularizó en Lima, por lo tanto, años en los que naciò, segùn los referidos).
¿Y qué hay con toda esa música que he escuchado desde pequeño, qué hay con esa parranda de la época del segundo gobierno de Belaúnde, que quizàs ahora escuchas?. Se habla de dos olas norteñas, la de finales de los 90, y la actual... pero ola dónde? Si en ninguna etapa de mi vida yo dejè escuchar cumbia, y lo mismo ha sucedido con mis amigos de Huancayo, Puno, Arequipa, Trujillo, Iquitos y Moquegua (para graficarte el hecho de que la cumbia norteña no es algo estable sólo en el norte, sino en las provincias en general).
Los ensayos sobre chicha son sorprendentes y beneficiosos para el gènero, me gusta leer uno a uno todos ellos e informarme sobre el tema. Me gusta saber que culturalmente podemos avanzar, y los hijos de las familias que antes rechazaban ésta música, ahora escriben del tema. Pero al César lo del César, cada barbaridad que he leído sobre lo que es cumbia norteña en esos estudios me ha confundido, no sabía si molestarme o reírme.
Excelente artículo, me gusta el análisis que haces sobre la sociedad peruana, me parece màs evolucionado, más positivo, desde una visión más animada de las cosas de parte tuya, felicitaciones hermano!
Anécdota: (discúlpame por copiar ese paréntesis tuyo)
Cuando la cumbia de Agua Marina se hizo popular e Lima, recuerdo que la prensa limeña la tomaba como referencia de la technocumbia (¿¿¿¿¿¿¿¿???????????), en realidad nunca supe lo que era technocumbia en el Perú, lo logré entender perfectamente dentro de la música mexicana (sobre todo en la tex-mex), pero nunca entendí ni me pareció lógico el criterio utilizado por los "conocedores" de Lima para clasificar la música de ese grupo: el usar el teclado en vez de trompetas, algo que lo hacìan desde 1976, algo que también era común en Cantaritos de Oro (Bernal, Sechura, Piura, 1978), Internacional karibe (Bernal, Sehucra, Piura, 1978), Hermanos Bure (Huancabamba, Piura, 1981), que por propias deducciones, sè que no conocieron de la variamte mexicana ni jugando la ouija.
Me gustó y no me canso de leer éste párrafo:
Lo chicha es antojo de comida. Es el arte popular tan huachafo pero tan único y propio. Es lo emergente, lo informal, lo recurrente y creativo. Es la sorpresa de la concepción de un mundo hecho por tantos otros mundos. Un mundo quizá no muy legal pero bien legítimo; un mundo desorganizado pero lejano al caos.
Saludos José! Sigues en Lima? mi número es el 73 969603908... avisame, sería bueno encontrarnos...