27/07: Busco a Arim A.
Arim,
Escribiéndote éstas líneas tengo la vaga (pero enorme) esperanza de encontrarte. ¿Dónde estás? fue tan fugaz el conocerte pero eterno y lindo. El día en que te vi por primera vez me sentí impresionada físicamente por ti. Si hubiésemos tenido mas tiempo quizás hubiera podido acercarte un par de minutos de mi vida, quizás te hubiera escuchado hablar más de Arequipa (ciudad de la que vivo enamorada, aunque como limeña debería odiarla no? jaja). fuiste quien vio mis fotos en las pampas y reconociste inmediatamente donde había estado. ¿Cómo podría no querer conversar contigo más de la cuenta? Han pasado meses Arim, meses y he querido volver a verte en un no-se-qué mezclado de simpatía y curiosidad. Podemos pasar tardes conversando y no cansarnos eh? Podría ser un día cualquiera y podría ser tu mirada la que me lleve a pensar que era lo que estaba detrás de ti, de tu cumpleaños aquel marzo en que pusiste en mis manos ese regalo tan simple y tan bonito. ¿Recuerdas? Yo sólo escuché que alguien muy rápido dijo alguien te busca y cuando te vi no hice más que sonreir. Me sorprendí al verte (y encima tan elegante!) y bajo esa barbita pelirroja no hice más que escuchar tu voz profunda e inconfundible. Estaba nerviosa, tenía sólo unos minutos, y estaba tan confundida. Hasta ahora no sé cómo descubriste cuándo era mi cumpleaños, y recuerdo la inscripción en el Cd que pusiste con tu letra: "......" (no puedo mencionarlo! es personal y bonito!). Sé que quizás sea un intento inútil, que ya nunca más te veré, y entonces veré frustradas todas las veces en que pregunté a todas esas personas por ti. Quizás sólo querías ser amable. Bueno, lo fuiste. Pero, si lees ésto, donde quiera que estés, quiero que sepas que quiero verte, no sé donde, no sé cuando sólo escríbeme, tú, Arim A., que un día se sentó a mi lado y me dijo que era una mujer con inteligencia emocional (acaso fue un piropo? jaja), tú chico bonito, especial, interesante, quien quisiera fuese mi amigo, quisieras acaso acompañarme al ballet los domingos y los sábados después del teatro podemos tomar un té chai en Starbucks (único lugar dónde los hacen!)? Si quieres lo pedimos y nos vamos a la orilla del mar en Miraflores, yo te puedo contar algo de Ribeyro, compartirte unas frasecitas en portugués, te puedo dar un apretón de manos y un beso de hasta luego, como el que te envío ahora, sin saber dónde estás....
ps. oh, he perdido ya toda la vergüenza...
Escribiéndote éstas líneas tengo la vaga (pero enorme) esperanza de encontrarte. ¿Dónde estás? fue tan fugaz el conocerte pero eterno y lindo. El día en que te vi por primera vez me sentí impresionada físicamente por ti. Si hubiésemos tenido mas tiempo quizás hubiera podido acercarte un par de minutos de mi vida, quizás te hubiera escuchado hablar más de Arequipa (ciudad de la que vivo enamorada, aunque como limeña debería odiarla no? jaja). fuiste quien vio mis fotos en las pampas y reconociste inmediatamente donde había estado. ¿Cómo podría no querer conversar contigo más de la cuenta? Han pasado meses Arim, meses y he querido volver a verte en un no-se-qué mezclado de simpatía y curiosidad. Podemos pasar tardes conversando y no cansarnos eh? Podría ser un día cualquiera y podría ser tu mirada la que me lleve a pensar que era lo que estaba detrás de ti, de tu cumpleaños aquel marzo en que pusiste en mis manos ese regalo tan simple y tan bonito. ¿Recuerdas? Yo sólo escuché que alguien muy rápido dijo alguien te busca y cuando te vi no hice más que sonreir. Me sorprendí al verte (y encima tan elegante!) y bajo esa barbita pelirroja no hice más que escuchar tu voz profunda e inconfundible. Estaba nerviosa, tenía sólo unos minutos, y estaba tan confundida. Hasta ahora no sé cómo descubriste cuándo era mi cumpleaños, y recuerdo la inscripción en el Cd que pusiste con tu letra: "......" (no puedo mencionarlo! es personal y bonito!). Sé que quizás sea un intento inútil, que ya nunca más te veré, y entonces veré frustradas todas las veces en que pregunté a todas esas personas por ti. Quizás sólo querías ser amable. Bueno, lo fuiste. Pero, si lees ésto, donde quiera que estés, quiero que sepas que quiero verte, no sé donde, no sé cuando sólo escríbeme, tú, Arim A., que un día se sentó a mi lado y me dijo que era una mujer con inteligencia emocional (acaso fue un piropo? jaja), tú chico bonito, especial, interesante, quien quisiera fuese mi amigo, quisieras acaso acompañarme al ballet los domingos y los sábados después del teatro podemos tomar un té chai en Starbucks (único lugar dónde los hacen!)? Si quieres lo pedimos y nos vamos a la orilla del mar en Miraflores, yo te puedo contar algo de Ribeyro, compartirte unas frasecitas en portugués, te puedo dar un apretón de manos y un beso de hasta luego, como el que te envío ahora, sin saber dónde estás....
ps. oh, he perdido ya toda la vergüenza...

Etiquetas :

Ingrese su correo electrónico para suscribirse a los comentarios de este artículo:






