Cuando el amor se va corriendo por la Avenida... Aviación... y te quedas varada en Javier Prado
Alguna vez me preguntaron si era de las chicas que creía que el amor podía encontrarse en los lugares más insospechados... a la vuelta de la esquina quizá... motivo por el cual siempre tenías que estar super hiper bien arreglada, incluso si vas a la maquinita de la facu a comprar un café. No lo sé realmente. El amor, o aquello que alguna vez se cree que fue amor, para mí siempre ha llegado de la manera más insospechada, incluso en paquetes de media docena que luego se van consumiendo con el tiempo. (Extrañas coincidencias de la vida que me llevaron a ser fanática de las películas hindúes)
Todo pasa y todo da vueltas. Si bien el amor llega de la forma más insospechada, siempre me pregunto por qué no se toma el tiempo de avisarme que va a llegar, para tomar obvias provisiones claro esta e incluso para decirle : ¡No quiero que vengas más! A veces me pregunto porque no es posible retroceder en el tiempo y decirme a mi misma : ¡eso no va! antes de terminar lastimada, magullada, y como dice alguna canción que no sé si viene al caso (porque suelo utilizarla más para la época de los examenes finales) "flaca, ojerosa, cansada y sin ilusiones".
No quiero sonar obviamente decepcionada del amor (aunque parece) solo que me pregunto lo fácil que sería saber cuándo el amor va a llegar, y sobre todo, con quién va a llegar, y si vale la pena. Al final todo se compone de pequeñas ilusiones. Saber que en algún momento quisiste y fuíste feliz, porque así termina siendo la vida y la felicidad, como un conjunto de pequeños momentos de los cuales puedes jactarte y decir: "Yo sí fuí feliz porque yo sí entendí lo que era el amor", aunque quizás ahora ya no puedas encontrarlo.
Y regresando al punto me preguntaré ¿cómo llegué a este post? LLegué cruzando la avenida Javier Prado, un día antes de decir que los días han pasado y ya conseguí un múltiplo de 23. Siempre me gustaron los chicos con perros y no sé porqué, sobretodo cuando los perros suelen ser más lindos que los dueños ¿no?
Y yo miré al perro, bello ejemplar de la raza basset hound (la mascota obvio, al menos esta vez) y ví al dueño y el dueño me miró y miró el infinito y yo miré el semáforo y no, por ahí no está el semáforo que horror. Y bueno, el perro, el muchacho, la muchacha, el semáforo, los buses, la Avenida Javier Prado, la Avenida Aviación y el silencio... ¿y por qué yo no lo miro?... me pregunté.
Y cambió el color del semáforo, y el muchacho que me miraba y miraba a su perro y miraba al cielo (o a la avenida aviación, ya no sé bien) cruzó la pista. Y yo crucé (obvio ¿no? que roche si me quedaba de pie) y se me fue encima un loco y me dijo algo y yo no dije nada y me asusté y el perro (¿y si era perra?) sólo cruzó con el muchacho con pantalón de vestir y chaleco (si, ya sé, yo también me pregunté quien saca a pasear a su perro por la Avenida Aviación con Javier Prado en ropa de vestir). En fin, no dije nada y sólo subí a mi bus. ¿Y si me bajo? ¿Y si lo persigo por el perímetro del Museo de la Nación? ¿Y si se me escapó el amor? Obvias preguntas, obvias respuestas, no dije más.
Supongo que es cómo todo, pero no preguntaré en este punto si tengo o no tengo razón, misma Chimostrufia. Sólo diré que si llega, llegará, aunque decir esto me duela y talvez tarde mucho. Sólo que ya me cansé de jugar a la vida como si todo se fuese a terminar, cuando muy en el fondo sé que vivir de a pocos es más emocionante.
Si no es ahora ¿Quién dice que no será después? De una u otra forma, siempre tendrá que ser...
Todo pasa y todo da vueltas. Si bien el amor llega de la forma más insospechada, siempre me pregunto por qué no se toma el tiempo de avisarme que va a llegar, para tomar obvias provisiones claro esta e incluso para decirle : ¡No quiero que vengas más! A veces me pregunto porque no es posible retroceder en el tiempo y decirme a mi misma : ¡eso no va! antes de terminar lastimada, magullada, y como dice alguna canción que no sé si viene al caso (porque suelo utilizarla más para la época de los examenes finales) "flaca, ojerosa, cansada y sin ilusiones".
No quiero sonar obviamente decepcionada del amor (aunque parece) solo que me pregunto lo fácil que sería saber cuándo el amor va a llegar, y sobre todo, con quién va a llegar, y si vale la pena. Al final todo se compone de pequeñas ilusiones. Saber que en algún momento quisiste y fuíste feliz, porque así termina siendo la vida y la felicidad, como un conjunto de pequeños momentos de los cuales puedes jactarte y decir: "Yo sí fuí feliz porque yo sí entendí lo que era el amor", aunque quizás ahora ya no puedas encontrarlo.
Y regresando al punto me preguntaré ¿cómo llegué a este post? LLegué cruzando la avenida Javier Prado, un día antes de decir que los días han pasado y ya conseguí un múltiplo de 23. Siempre me gustaron los chicos con perros y no sé porqué, sobretodo cuando los perros suelen ser más lindos que los dueños ¿no?
Y yo miré al perro, bello ejemplar de la raza basset hound (la mascota obvio, al menos esta vez) y ví al dueño y el dueño me miró y miró el infinito y yo miré el semáforo y no, por ahí no está el semáforo que horror. Y bueno, el perro, el muchacho, la muchacha, el semáforo, los buses, la Avenida Javier Prado, la Avenida Aviación y el silencio... ¿y por qué yo no lo miro?... me pregunté.
Y cambió el color del semáforo, y el muchacho que me miraba y miraba a su perro y miraba al cielo (o a la avenida aviación, ya no sé bien) cruzó la pista. Y yo crucé (obvio ¿no? que roche si me quedaba de pie) y se me fue encima un loco y me dijo algo y yo no dije nada y me asusté y el perro (¿y si era perra?) sólo cruzó con el muchacho con pantalón de vestir y chaleco (si, ya sé, yo también me pregunté quien saca a pasear a su perro por la Avenida Aviación con Javier Prado en ropa de vestir). En fin, no dije nada y sólo subí a mi bus. ¿Y si me bajo? ¿Y si lo persigo por el perímetro del Museo de la Nación? ¿Y si se me escapó el amor? Obvias preguntas, obvias respuestas, no dije más.
Supongo que es cómo todo, pero no preguntaré en este punto si tengo o no tengo razón, misma Chimostrufia. Sólo diré que si llega, llegará, aunque decir esto me duela y talvez tarde mucho. Sólo que ya me cansé de jugar a la vida como si todo se fuese a terminar, cuando muy en el fondo sé que vivir de a pocos es más emocionante.
Si no es ahora ¿Quién dice que no será después? De una u otra forma, siempre tendrá que ser...
Publicado el 26/07/08 por a20030972 | Categoría: Cosas que nadie entendería | Visto 1021 veces |
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