
Espectro del dolor, soy el cautivo
de tu eslabon amogosado y viejo,
es monotono el ruido,
que junto a mi ladrido
es de mi angustia, cruel reflejo.
En las noches de vigilia y de frio
mi alegria tiene el brillo
de un lucero apagado.
Y amanecemos, juntos, en eternas auroras
tu metal y mi carne encadenados.
El sonoro zumbido de las moscas
merodeando quizas, el hueso descarnado
nos saca de este triste aburrimiento
en el que estamos los dos amalgamados.
Fuiste el verdugo de mi cautiverio
y testigo de hambrunas, sol y heladas
al morir yo, los dos seremos libres
porque al condenarme a mi, fria cadena
vos tambien estuviste condenada!!!
Ofelia De Fontana.








