Por EDWIN LEVANO GAMARRA [1]
I. Introducción. II. Resumen de la sentencia de la Corte de Amazonas expediente N° 426 del año 2007. III. Análisis del inciso 1 del artículo 185° del Código Penal. A. Análisis dogmático y jurisprudencial del delito de hurto agravado en la modalidad de casa habitada. A.1. En casa habitada (artículo 186°, inciso 1 CP). A.2. Iter criminis. 1. Actos preparatorios. 2. Tentativa. 3. Consumación. B. Subsunción de los hechos probados al artículo ciento ochenta y seis inciso uno del Código Penal. IV. Conclusiones.

I. INTRODUCCIÓN.
El objetivo propuesto es el de analizar la ratio del inciso uno, del artículo ciento ochenta y seis del Código Penal, debido a que nuestros operadores jurisdiccionales dejan de lado el análisis del iter criminis, debiendo resaltar la importancia del riesgo permitido, así como el porqué de la punición de la sustracción de un bien en una habitación.

En esta ocasión trataremos de precisar en que momento debe ser interés del Derecho penal en la sustracción de bienes en habitación ajena, debiendo distinguirse sobre todo del abuso de confianza del sujeto activo.

II. RESUMEN DE LA SENTENCIA DE LA CORTE DE AMAZONAS EXPEDIENTE N° 426 - 2007.
Ante la Sala Mixta de la Corte Superior de Justicia del Amazonas, se confirma la condena a Fernando Culqui Velásquez a 3 años de pena privativa de libertad suspendida bajo el cumplimiento de dos años de reglas de conducta, por el delito contra el patrimonio, en la modalidad de hurto agravado.

Teniendo como hechos probados lo siguiente: que: el citado acusado habría cogido la tarjeta multired del Banco de la Nación y la clave del agraviado, el día uno de Junio del año dos mil cuatro, aproximadamente a las diez con treinta minutos, habiendo ingresado a la habitación que le alquilaba al agraviado so pretexto de realizar algunos trabajos en la habitación alquilada, solicitando al agraviado que dejara abierta la puerta. Procediendo luego a hacer retiros de dinero en efectivo, en ocho oportunidades, de su cuenta de ahorros hasta por la suma de cinco mil cuatrocientos nuevos soles.

III. ANÁLISIS DEL INCISO 1 DEL ARTÍCULO 185° DEL CÓDIGO PENAL.
A. Análisis dogmático y jurisprudencial del delito de hurto agravado en la modalidad de casa habitada.
El proceder necesario para analizar los delitos de parte especial es respetando las reglas de imputación de la parte general [2], tal es así que por ejemplo, primero debe verificarse el cumplimiento de los elemento del tipo básico del delito de hurto simple [3]. Sin embargo por simplificar la metodología en el análisis del presente caso, partimos analizando el porqué de la agravante en casa habitada, para luego analizar el iter criminis en el delito de hurto simple:

A.1. En casa habitada (artículo 186°, inciso 1 CP).-
La doctrina peruana entiende que dos son sus fundamentos: 1) Pluriofensividad de la acción y peligro potencial de efectos múltiples que se puede generar para los moradores, y, 2) vulneración de la intimidad que tenemos todas las personas [4].

Respecto de estos requisitos SALINAS SICCHA [5] señala que: “la acción realizada por el agente afecta diversos bienes jurídicos protegidos por el Estado por considerarlos fundamentales para una armoniosa convivencia social como la afectación al patrimonio, inviolabilidad del domicilio y eventualmente afectación a la vida, la integridad física, la libertad sexual, el honor, etc., de los moradores de la casa. Y violación de la intimidad, entendida como el derecho que le asiste a toda persona de tener un espacio de su existencia para el recogimiento, la soledad, la quietud, evitando interferencias de terceros, permitiendo de ese modo un desarrollo libre y autónomo de su personalidad.”

Asimismo lo importante es que se trate de una morada y que al tiempo de cometerse el hurto sirva de vivienda o habitación para la víctima sin importar al momento de realizarse el hurto que la vivienda se encuentre sin sus moradores [6].

La doctrina nacional reconoce que no toda sustracción dentro de una habitación que es utilizado como morada, debe matemáticamente aplicarse esta agravante. Pudiéndose dar el caso que el agente pueda morar en la misma casa que el sujeto pasivo del delito o que haya tenido la venia para ingresar pacíficamente a la mora de este último –presentándose un caso de abuso de confianza y no hay perpetración en casa ajena que origina el peligro potencial de afectar otros intereses a parte del patrimonio de la víctima [7].

A.2. Iter criminis.- En relación al iter criminis del delito de hurto simple tenemos lo siguiente:

1. Actos preparatorios.- El sujeto activo aún no ha iniciado el desplazamiento o reconducción del bien, habiendo orientado todos sus actos al acercamiento, facilitación y disposición causal de los medios y condicionantes a efectos de iniciar la fase de ejecución [8].

2. Tentativa.- Es la utilización concreta de los medios elegidos en la realización del plan. El límite entre la preparación y la ejecución –entre lo punible y lo no punible- es dado por el legislador en los tipos penales individuales, es decir en la parte especial del Código Penal [9].
Al respecto la ejecución inicia en éste delito con la sustracción del bien, vale decir a la remoción de la cosa del ámbito de control y dominio del propietario o poseedor [10].

Sino no existe actos de desplazamiento por parte del agente del bien objeto del hurto [11], no podrá afirmarse que se ha dado inicio a la ejecución del delito de hurto simple.

3. Consumación.- Es la realización de todos los elementos del tipo objetivo a través de los medios utilizados por el autor [12].
Para distinguir la tentativa de la consumación es importante definir qué se entiende por apoderamiento, ya que al afirmar ello estaríamos en presencia de la consumación en el delito de hurto.

La Corte Suprema a sentado principios jurisprudenciales en la sentencia plenaria N° 1 – 2005 / DJ - 301 – A. Tal es así que en el caso de delito de hurto, el acto de apoderamiento que exige el ilícito penal debe entenderse que existe: a) un desplazamiento físico de la cosa del ámbito del poder patrimonial del tenedor –de su esfera de posesión- a la del sujeto activo, y b) la realización material de actos posesorios, de disposición sobre la misma.

Lo que importa es sacar la cosa de la esfera de custodia, de la vigilancia o de la actividad del tenedor, efectivo dominio sobre la cosa. El desplazamiento de la cosa en el espacio no es el criterio definitorio del hurto, sino el desplazamiento del sujeto que puede realizar actos de disposición.
En esa misma línea nuestra doctrina presenta unanimidad respecto del momento de consumación del delito de hurto simple [13].

B. Subsunción de los hechos probados al artículo ciento ochenta y seis inciso uno del Código Penal.

Se tiene que el sentenciado ingresó al cuarto alquilado del agraviado, valiéndose de la confianza que había en ambos, aspecto que no es relevante penalmente hasta ese momento [14], sin embargo es de admitirse como un acto preparatorio debido a que sustrajo la tarjeta y la clave.

El hecho que la sustracción se haya realizado en la habitación del agraviado, no es indicio del delito de hurto agravado puesto que ingresa al cuarto alquilado bajo el permiso del agraviado y no sin él. Es así que no se cumple con la vulneración de la intimidad, siendo éste uno de los requisitos de esta agravante, reseñados anteriormente.

Asimismo inicia la ejecución del delito de hurto al sustraer en partes el dinero del agraviado que tenia depositado en el Banco de la Nación, continuando ésta acción ejecutiva hasta la fecha en la cual es detectado la sustracción por el agraviado.

Desde el momento en que se sustrae un monto superior a cuatro remuneraciones mínimas vitales, conforme al artículo cuatrocientos cuarenta y cuatro vigente en el momento de los hechos, inicia la consumación del delito de hurto simple.

IV. CONCLUSIONES.
La sustracción de un bien ajeno en una habitación no debe conllevar inmediatamente a aplicar el inciso 1, del artículo 186° del CP. Ante esta situación debe tomarse en cuenta sus dos fundamentos admitidos por la doctrina en el momento de resolver una causa: 1) Pluriofensividad de la acción y peligro potencial de efectos múltiples que se puede generar para los moradores, y, 2) vulneración de la intimidad que tenemos todas las personas.
Asimismo no debe dejarse de lado analizar el iter criminis para determinar desde cuándo el Derecho penal puede intervenir.


NOTA:

[1] Magister y Doctorando por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
[2] En ese sentido KINDHÄUSER, 2002, p 14.
[3] HURTADO POZO, 2005, p 419 margen 1100: explica que los tipos penales básicos “…contienen la descripción que sirve de base a otros tipos derivados…Los tipos calificados agregan al tipo básico otros elementos que fundan la agravación de la pena…”.
[4] SALINAS SICCHA, 2005, p 684 ; SALINAS SICCHA, 2006, p 70 ; PEÑA CABRERA, 1993, p 38 ; PEÑA CABRERA, 1995, p 98 ; BRAMONT – ARIAS TORRES / GARCÍA CANTIZANO, 1997, p 297 ; PAREDES INFANZÓN, 1999, p 58 ; ROJAS VARGAS, 2000, p 175 ; VILLA STEIN, 2001, p 43.
[5] SALINAS SICCHA, 2005, p 684.
[6] SALINAS SICCHA, 2005, p 684 ; SALINAS SICCHA, 2006, p 71.
[7] PEÑA CABRERA, 1995, p 98: “La circunstancia, en razón de su fundamento, no es de aplicación a los autores que habiten la casa de que se trate, y aun resulta discutible que puede serlo quienes, por cualquier circunstancia, se hallen ya en el interior de la morada ajena: Lo correcto sería, también en este segundo supuesto, excluir la agravación específica.” ; En ese mismo sentido ROJAS VARGAS, 2000, p 181 ; SALINAS SICCHA, 2005, p 685: “debe descartarse la presencia de la agravante en interpretación [se refiere al inciso 1, del artículo 186° CP] cuando el sujeto activo es una persona que mora en la vivienda… o quien estando dentro de la vivienda con el consentimiento de su titular se apodera de un bien mueble de quien se encuentra en su vivienda por la circunstancia que sea… En estos casos opera el factor abuso de confianza y no hay perpetración en casa ajena que origina el peligro potencial de afectar otros intereses a parte del patrimonio de la víctima…”
[8] ROJAS VARGAS, 2000, p 159 ; BACIGALUPO, 2004, p 438: “Es el proceso por el cual el autor se procura los medios elegidos, con miras a crear las condiciones para la obtención del fin.”
[9] BACIGALUPO, 2004, p 438.
[10] ROJAS VARGAS, 2000, p 160.
[11] SALINAS SICCHA, 2006, p 50.
[12] BACIGALUPO, 2004, p 438.
[13] SALINAS SICCHA, 2005, p 679 ; SALINAS SICCHA, 2006, p 62 y s. ; ROY FREYRE, 1983, p64 ; PEÑA CABREA, 1993, p 32 ; PEÑA CABREA, 1993, p 88 y s. ; BRAMONT – ARIAS TORRES / GARCÍA CANTIZANO, 1997, p 295 ; VILLA STEIN, 2001, p 38 ; ROJAS VARGAS, 2000, p 159 ; ANGELES / FRISANCHO / ROSAS, 1997, p 1165.
[14] SALINAS SICCHA, 2006, p 71: Dándole importancia a la distinción entre el abuso de confianza y lo que realmente exige el inciso 1, del artículo 186 del CP.
BIBLIOGRAFÍA

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