03/07: Jueves frío
"Querido P.,
He vuelto a verte hoy con una alegría inmensa que ya no me daba más en el rostro. Viéndote es como conservo la imagen lejana de un primer encuentro: los dos sólos, gente alrededor, comentarios vanos (el clima, el frío, el trabajo) y algo de café. ¿Caminando? no lo creo. He preferido estar sentados de manera que en alguna pausa de esa conversacion puedas buscar mi mano y sostenerla en la tuya propia, haciéndome sentir tu calor...
¡Cómo es posible tanta cursilería! A mi modo de ver, P. era un ser dulce y tierno, con un sentido del humor exquisito. Fino en sus ademanes, me encantaba, que más podría decir. Me hallo en ésta condición incierta y sorprendente después de la huída de J. , experiencia mayúscula en mi vida si se la ve de costado. En efecto, J. dejó espacios inexplorables pero extraños. Aún es de sorprender lo vehemente de su carácter, sus ímpetus, sus descortesías, pero sin embargo su noble corazón, que sólo vi asomar un par de veces.
Y ahora, después de agonías y de ideas ausentes, P. había ganado una nueva alegría en mí. Hoy estaba tan cerca mío y pasé mi mano levemente por su espalda. El sonreía, me miraba, enfundaba en esa mirada todo lo que yo pudiera necesitar para sentirme bien. Vivo éste romance pequeño como si se tratara de un nuevo juego. Su mirada intensa siempre me deja pensando en un segundo como sería de distinto todo si él estuviera cerca. ¡Qué ganas hoy de acercarme a sus labios, de provocar las emociones más diversas sin pensar en lo que fue ayer! P. miraba el contorno de mis ojos y en silencio sé que dijo mucho pero no se atrevió. Estaba por irme y retándolo en la indiscreción más cierta comenzamos a jugar. ¿Él? Estuvo a punto de tirar de mi bufanda y cuando escuché tengo desde hace mucho tiempo ganas de.. mi respiración aceleró su paso, mi sangre se llenó de tiempo y en ése momento P. se convirtió en papel y letras, se convirtió en agua y frío.
Hoy él tenía las manos frías y tosía repetidas veces...
He vuelto a verte hoy con una alegría inmensa que ya no me daba más en el rostro. Viéndote es como conservo la imagen lejana de un primer encuentro: los dos sólos, gente alrededor, comentarios vanos (el clima, el frío, el trabajo) y algo de café. ¿Caminando? no lo creo. He preferido estar sentados de manera que en alguna pausa de esa conversacion puedas buscar mi mano y sostenerla en la tuya propia, haciéndome sentir tu calor...
¡Cómo es posible tanta cursilería! A mi modo de ver, P. era un ser dulce y tierno, con un sentido del humor exquisito. Fino en sus ademanes, me encantaba, que más podría decir. Me hallo en ésta condición incierta y sorprendente después de la huída de J. , experiencia mayúscula en mi vida si se la ve de costado. En efecto, J. dejó espacios inexplorables pero extraños. Aún es de sorprender lo vehemente de su carácter, sus ímpetus, sus descortesías, pero sin embargo su noble corazón, que sólo vi asomar un par de veces.
Y ahora, después de agonías y de ideas ausentes, P. había ganado una nueva alegría en mí. Hoy estaba tan cerca mío y pasé mi mano levemente por su espalda. El sonreía, me miraba, enfundaba en esa mirada todo lo que yo pudiera necesitar para sentirme bien. Vivo éste romance pequeño como si se tratara de un nuevo juego. Su mirada intensa siempre me deja pensando en un segundo como sería de distinto todo si él estuviera cerca. ¡Qué ganas hoy de acercarme a sus labios, de provocar las emociones más diversas sin pensar en lo que fue ayer! P. miraba el contorno de mis ojos y en silencio sé que dijo mucho pero no se atrevió. Estaba por irme y retándolo en la indiscreción más cierta comenzamos a jugar. ¿Él? Estuvo a punto de tirar de mi bufanda y cuando escuché tengo desde hace mucho tiempo ganas de.. mi respiración aceleró su paso, mi sangre se llenó de tiempo y en ése momento P. se convirtió en papel y letras, se convirtió en agua y frío.
Hoy él tenía las manos frías y tosía repetidas veces...
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