Resolución 060-TM/2008: Miguel Bosé en la Explanada del Estadio Monumental - Lima, 30 de abril de 2008

Miguel Bosé: Voz.
Mikel Irazoki: Dirección musical y bajo
Pedro Andrea: Guitarra.
Yuri Nogueira: Batería
Iñaki García: Teclados
Alberto Pueyo: Guitarra
Hellen de Quiroga: Coros.
Mili Vizcaíno: Coros.
Escenografía: Luis Pastor.
Mikel Irazoki: Dirección musical y bajo
Pedro Andrea: Guitarra.
Yuri Nogueira: Batería
Iñaki García: Teclados
Alberto Pueyo: Guitarra
Hellen de Quiroga: Coros.
Mili Vizcaíno: Coros.
Escenografía: Luis Pastor.
Parte de la emoción de ver un concierto en la explanada en el monumental, es la titánica tarea de llegar por medio del transporte público. Y para esta vez la emoción no era para menos, estaba yendo a ver a uno de esos cantantes que he soñado con ver en vivo desde que en una heredada colección de discos de vinilo por parte de un tío muy querido, encontrara ese disco de Miguel vestido como un torero afeminado. Hoy era aquel día y no podía menos que sentirme ansioso.
Desconcertante telonero fue Fernando Armas, con sus chistes por momentos graciosos, por momentos polémicos (o racistas, por no usar un término tan generoso). Pero bueno, vamos a lo importante: cuando se apagaron las luces, comenzó el ruido de fondo y tenía la certeza de que en algún momento se aparecería Bosé por el escenario, la emoción era una olla de presión que reventó apenas se inició el ritmo de Sereno. Que empiece el baile. Un Miguel al principio bastante calmado pero que no tardaría en contagiarse con la emoción que embargaba al público de aquella noche. Cuando Sereno enlazó con Duende, la euforia ya se había establecido indubitablemente. Y apenas si estábamos a diez minutos del inicio del concierto.
La primera sección del concierto estuvo enfocada a la música más bailable y festiva de Bosé. Ejemplo de ello es la versión dance de Nena, canción que por cierto fue interpretada por partida doble, la segunda en el encore del concierto, pero esta vez una versión más similar a la realizada por Bosé y Paulina Rubio en el álbum Papito. Por supuesto no se extrañaba a Paulina, suficiente show era ver a Miguel cantando este tema tan amaneradamente.
Hablemos de la banda, un grupo impactántemente sólido, y que tenía su faceta más extrovertida en la primera guitarra, intensamente interpretada, mucha teatralidad, y añadiendo una distorsión tal a la música de Bosé que sumada a la potente batería, podía bien callar la boca a cualquiera que aún piense que la música de Bosé es pop del simplón y sentimentalón, para encontrarse con un intérprete cuya banda lo hacía casi tocar los senderos del rock más apasionado. Ejemplos de ello encontramos en Gulliver, El Hijo del Capitán Trueno, o hasta en la esencialmente pop "Bambú", libidinosa en el escenario y frenética en las tribunas.
A la mitad del concierto, Miguel nos invita a un "viaje al pasado". El momento tiene muchos tintes de cómplice melancolía entre la banda y Bosé. La guitarra eléctrica se cambia por la acústica, algunos de los integrantes (incluyendo a Bosé) se sientan en las escaleras y tocan las viejas canciones como un grupo de amigos que se han reunido a recordar canciones de su juventud. En este espíritu es que suenan Linda (cantada, valga decirlo, más sarcástica que emocionadamente), la preciosa Amiga (que combina en la primera parte la solemne versión del "Por Vos Muero y en la segunda la popular, clásica y conmovedora versión de su álbum debut), Morir de Amor, Teorema, (los arreglos en vivo de estos dos temas de su clásico "Miguel" me parecieron poco emocionantes ). Mención aparte merecen Creo En Ti y Te Amaré, ambos temas me cautivaron infinitamente, el primero con su linda melodía cuyo arreglo en vivo no hace sino amplificar la hermosura de este tema; y el segundo cuyas virtudes no tengo que explicar, sólo decir que quizá, del grupo de sus canciones "antiguas", es la que Miguel canta con mayor sentimiento, y eso se siente en las tribunas, hayas estado en Zona Bosé o allá al fondo de la explanada, donde la única manera de ver a Bosé era por las pantallas.
Para la última sección del concierto, volvemos a las canciones más contemporáneas, y aunque ya no con la fuerza de la primera sección, no con menos intensidad, a mi parecer. Fue el momento estelar de las canciones de "Bajo el Signo de Caín", cuando Sol Forastero, Si Tu No Vuelves y sobre todo Nada Particular (y su pegajoso estribillo) fueron coreadas por el público. Ah, me olvidaba, también tengo grandes de recuerdos de canciones como "Sevilla", cuya versión en vivo es sencillamente impresionante, con esos vientos tan imponentes (bien ahí con los teclados), Olvídame Tú, precioso tema del Por Vos Muero e incluso de la versión a-lo-Papito de Morenamía (debo reconocer que aunque me simpatice Julieta Venegas, no me gusta la versión en la que Miguel y ella han colaborado), con una batería menos tirada a lo reggaetón (sin pretender ofender al género) y sin el acordeón (que lo sentía fuera de lugar).
Finalmente. Párrafo aparte. Se hizo de rogar, tras largos aplausos, tras todos los encores que a Bosé se le ocurrió hacer, cuando parecía que las palmas y las voces habían hecho un trabajo en vano, al fin Miguel Bosé se llevó dos dedos índices a la frente y los movió de arriba a abajo una y otra vez: sí, era el tiempo de Don Diablo. No fue una versión muy justa: Miguel ya estaba agotado, en cuerpo y garganta (preferí no contar la cantidad de gallos), pero al diablo, era don diablo y a bailar. Lo mejor de la canción fue el solo de guitarra al final de la canción, tan bien interpretado. Y con esa se despidió Bosé de Lima. Se encendieron las luces y empezó la fuga. Los comentarios usuales luego de los conciertos por aquí ("No cantoooó La Chulaaaaaa"), o los desinteresados usuales por allá (me costaba entender a la gente que no le importaba dejar su bonita y bien diseñada entrada para el concierto, y la postal de Oxfam con la imagen de Bosé que nos regalaron al inicio del concierto, botada en su silla... bueno, mejor para mí), y de nuevo la larga travesía para conseguir transporte. Yo salí feliz, desde hace años soñaba con este concierto y había cubrido mis expectativas. Sólo algo me pesaba: debí haber estado más adelante.
La primera sección del concierto estuvo enfocada a la música más bailable y festiva de Bosé. Ejemplo de ello es la versión dance de Nena, canción que por cierto fue interpretada por partida doble, la segunda en el encore del concierto, pero esta vez una versión más similar a la realizada por Bosé y Paulina Rubio en el álbum Papito. Por supuesto no se extrañaba a Paulina, suficiente show era ver a Miguel cantando este tema tan amaneradamente.
Hablemos de la banda, un grupo impactántemente sólido, y que tenía su faceta más extrovertida en la primera guitarra, intensamente interpretada, mucha teatralidad, y añadiendo una distorsión tal a la música de Bosé que sumada a la potente batería, podía bien callar la boca a cualquiera que aún piense que la música de Bosé es pop del simplón y sentimentalón, para encontrarse con un intérprete cuya banda lo hacía casi tocar los senderos del rock más apasionado. Ejemplos de ello encontramos en Gulliver, El Hijo del Capitán Trueno, o hasta en la esencialmente pop "Bambú", libidinosa en el escenario y frenética en las tribunas.
A la mitad del concierto, Miguel nos invita a un "viaje al pasado". El momento tiene muchos tintes de cómplice melancolía entre la banda y Bosé. La guitarra eléctrica se cambia por la acústica, algunos de los integrantes (incluyendo a Bosé) se sientan en las escaleras y tocan las viejas canciones como un grupo de amigos que se han reunido a recordar canciones de su juventud. En este espíritu es que suenan Linda (cantada, valga decirlo, más sarcástica que emocionadamente), la preciosa Amiga (que combina en la primera parte la solemne versión del "Por Vos Muero y en la segunda la popular, clásica y conmovedora versión de su álbum debut), Morir de Amor, Teorema, (los arreglos en vivo de estos dos temas de su clásico "Miguel" me parecieron poco emocionantes ). Mención aparte merecen Creo En Ti y Te Amaré, ambos temas me cautivaron infinitamente, el primero con su linda melodía cuyo arreglo en vivo no hace sino amplificar la hermosura de este tema; y el segundo cuyas virtudes no tengo que explicar, sólo decir que quizá, del grupo de sus canciones "antiguas", es la que Miguel canta con mayor sentimiento, y eso se siente en las tribunas, hayas estado en Zona Bosé o allá al fondo de la explanada, donde la única manera de ver a Bosé era por las pantallas.
Para la última sección del concierto, volvemos a las canciones más contemporáneas, y aunque ya no con la fuerza de la primera sección, no con menos intensidad, a mi parecer. Fue el momento estelar de las canciones de "Bajo el Signo de Caín", cuando Sol Forastero, Si Tu No Vuelves y sobre todo Nada Particular (y su pegajoso estribillo) fueron coreadas por el público. Ah, me olvidaba, también tengo grandes de recuerdos de canciones como "Sevilla", cuya versión en vivo es sencillamente impresionante, con esos vientos tan imponentes (bien ahí con los teclados), Olvídame Tú, precioso tema del Por Vos Muero e incluso de la versión a-lo-Papito de Morenamía (debo reconocer que aunque me simpatice Julieta Venegas, no me gusta la versión en la que Miguel y ella han colaborado), con una batería menos tirada a lo reggaetón (sin pretender ofender al género) y sin el acordeón (que lo sentía fuera de lugar).
Finalmente. Párrafo aparte. Se hizo de rogar, tras largos aplausos, tras todos los encores que a Bosé se le ocurrió hacer, cuando parecía que las palmas y las voces habían hecho un trabajo en vano, al fin Miguel Bosé se llevó dos dedos índices a la frente y los movió de arriba a abajo una y otra vez: sí, era el tiempo de Don Diablo. No fue una versión muy justa: Miguel ya estaba agotado, en cuerpo y garganta (preferí no contar la cantidad de gallos), pero al diablo, era don diablo y a bailar. Lo mejor de la canción fue el solo de guitarra al final de la canción, tan bien interpretado. Y con esa se despidió Bosé de Lima. Se encendieron las luces y empezó la fuga. Los comentarios usuales luego de los conciertos por aquí ("No cantoooó La Chulaaaaaa"), o los desinteresados usuales por allá (me costaba entender a la gente que no le importaba dejar su bonita y bien diseñada entrada para el concierto, y la postal de Oxfam con la imagen de Bosé que nos regalaron al inicio del concierto, botada en su silla... bueno, mejor para mí), y de nuevo la larga travesía para conseguir transporte. Yo salí feliz, desde hace años soñaba con este concierto y había cubrido mis expectativas. Sólo algo me pesaba: debí haber estado más adelante.
Y para terminar ortodoxamente esta resolución:
"El algodón Pima es el de mejor calidad en el mundo y un orgullo del Perú. Protégelo"
IGNOTO GIUDICE
Honorable Magistrado del Tribunal Musical
• • •
Etiquetas :

Total de Votos: 1 - Rating: 5.00
Ingrese su correo electrónico para suscribirse a los comentarios de este artículo:







