19/06: Tokio Hotel: Hablemos de algo más que de música

Introanecdótico
No hace mucho fui a visitar a Genaro, uno de mis más grandes amigos que conozco quizá desde hace 25 años y me sorprendió ver a su hijo –al que recordaba como infante de ocho o diez años-, ahora ya un adulto. Bueno, apenas adulto de18 años de edad y con la libertad de fumar y beber en casa cual jefe de hogar.
De repente este joven salió cambiado con un tipo de ropa más bien provocadora; jeans desgarrados y gastados (licra negra debajo que se percibía evidentemente), playera o polo negro con alguna imagen de alguien que no recuerdo, pulseras, collares y su pelo suelto esponjado. Genaro me dijo entonces, que su hijo –el cual no había hecho estudios formales- trabajaba en un bar con su grupo de rock los fines de semana por la noche. Una vez afuera del bar donde el joven se quedaría unas horas a interpretar música con sus amigos me mostró una imagen algo psicodélica para mí que decía “Tokio Hotel”. Me preguntó si los conocía, y ante mi negativa me dijo, “son mi grupo favorito”.
Pasaron unos meses y por mi cabeza ni por accidente pasó nuevamente ni la imagen ni el nombre de dicho grupo. Pero el mundo de ahora (me refiero por mundo a las maneras de vincularnos y conocer las novedades) se mueve por enlaces y redes.
Es decir, comienzo a navegar buscando algo (o a alguien), y la búsqueda te da quizá el resultado específico que se deseaba, más aparte otros tantos y algunos ni siquiera tan relacionados con el objetivo inicial. Y bueno, si se tiene tiempo o se es curioso se comienza a indagar sobre lo relacionado con lo relacionado con lo relacionado de lo que se buscaba. Y así funcionan las redes sociales como el mySpace y el Hi5; agregas en tu sitio al amigo del amigo del amigo de tu amigo (tomándome la libertad de llamar “amigo” a alguien de quién quizá sólo veas sus fotos y nunca hagas un Chat o lo conozcas en persona).
Tokio Hotel
Y de repente, en una noche, ya estaba escuchando Monsoon de este grupo alemán y la verdad, me agradó bastante la canción. Después de ésta, la cuál primero escuché en su versión original (Durch den Monsun) y en el video eran unos muchachitos los que salían pasé a la versión en inglés y, tanto el grupo como la producción del video mostraban cambios entendibles para la mercadotecnia yankee.
Y bueno, Tokio Hotel en sí, no es un fenómeno musical. Es algo diferente, a pesar que en algunos sitios web la consideran “la banda alemana más convocadora de los últimos 20 años” y siempre que se hacen juicios así nunca se dice quién era el referente anterior.
Por ejemplo, ¿quizá fue Scorpions “la otra gran banda alemana”? ¿UFO? ¿Helloween? No creo, estas líneas de rock duro o eurometal no tuvieron en su época un valor tan mainstream como ahora este grupo de muchachitos. Ni las comparaciones en valor musical, letrístico, grupo de impacto/consumo… nada que ver… ¿Alphaville? No creo, a pesar de su trayectoria su fama se limita a una gran obra maestras del pop synth.
La banda germana de mayor consumo masivo vigente en este lado del mundo es sin duda Rammstein, cuyos cd’s y videos se pueden conseguir en todo el continente americano y su fama es innegable. Pero, ¿qué tiene de nuevo Tokio Hotel para comenzar a ser considerado un fenómeno pop (y con eso se sobrepasa la dimensión musical)?
Porque su música es la de una banda juvenil formada por los elementos básicos del rock pop: guitarra, bajo, batería y voz.
Su imagen tampoco me parece novedosa siquiera; el pelo del cantante (Bill Kaulitz) me recuerda mucho el de Steve Stevens (socio de Billy Idol) sobre todo en el video de Michael Jackson “Dirty Diana” (las evocaciones pop son más que evidentes). Los demás chicos visten muy a la moda casual skato-heavy-hipop-USA; tan simple y tan común para cualquier joven de esa edad incluyendo los inevitables piercings.
Pero creo que es la apariencia tan inocente de estos muchachos un gran elemento a favor y generador de su fama, su sencillez evidente y no fingida cuando le dirigen al público saludos y sonrisas tan tiernas. Sus letras ofrecen mensajes suaves, no matizados de violencia o rechazo y el mismo look provocador de Bill no tanto por su cabello sino por ese androginismo (que es también onda ochentera) que le enfatiza un matiz femenino-gay provocador en las audiencias jóvenes que buscan la aceptación en un mundo adulto cada vez más agresivo y excluyente.

Nota personal: A veces creo que con estos artículos me estoy volviendo recontra pop... pero es parte natural de mi vida, jejeje.
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cobra escribió: