08/jun/2008: La “oferta política” en el Perú. A propósito del debate sobre la reforma política

Me explico, existe cierto “sentido común” impuesto por determinados sectores de la opinión pública que han insistido hasta el hartazgo en la idea de que “los peruanos no sabemos votar” —de allí que, según esta postura, a fines de los 80 hayamos votado por un perfecto desconocido como Fujimori y que en las pasadas elecciones casi haya ganado Ollanta Humala, considerado por algunos como un "antisistema"— o que "no tenemos memoria histórica" —amnesia que hace que elijamos a políticos que se supone estaban muertos políticamente por haber realizado lamentables gestiones cuando tuvieron la oportunidad—, lo que explicaría la pésima calidad de nuestros representantes. Muchos "analistas" y "líderes de opinión" repiten como loros esas ideas.

Utilizando una metáfora económica, los peruanos vamos al mercado a comprar papas (que, en nuestra metáfora, constituyen nuestro alimento fundamental, como el arroz para los chinos), pero todas las que encontramos están malogradas, pasadas, podridas o con gusanos; pero como de todos modos tenemos que comprar papas, escogemos las que parecen menos malas. Siendo así, la solución al problema de nuestro "mercado político" no está en que los peruanos aprendamos a escoger mejores papas, sino en que lleguen al mercado papas de mejor calidad. Es decir, el problema no está en la "demanda política", ni en los "consumidores políticos" (los ciudadanos en tanto electores), sino en la "oferta política", es decir, en los partidos políticos en tanto generadores de propuestas políticas y en tanto maquinarias que permiten el acceso a los puestos de poder político de cierto tipo de candidatos.
Respecto a la cuestión planteada sobre la oferta política, Martín Tanaka, uno de los más destacados politólogos de nuestro país, en su artículo del 27 de mayo "Aportes al debate sobre la reforma política", publicado en su blog y también en Perú 21, considera lo siguiente [los textos entre corchetes son anotaciones mías]:
"A mi juicio, el núcleo del problema [sobre la representación política] está en la oferta política, en la manera en que los partidos reclutan y presentan candidatos. Ellos no cuentan con cuadros de calidad suficientes e incorporan a sus filas a personajes sin lealtad ni experiencia, quienes asumen la política como una aventura personalista."
Siguiendo el razonamiento de Tanaka, el director de Perú 21, Augusto Álvarez Rodrich, en su columna del 29 de mayo "Oferta política. El problema principal del Congreso son los congresistas" considera que:
"El principal motivo de la escasa reputación del Congreso peruano es la poca calidad de sus integrantes. Ahí abundan, lamentablemente, incompetentes, mediocres, hueleguisos, prepotentes, fanfarrones, figurettis, y también hay -¡ay!- corruptos. (…) no se puede generalizar y… en este Congreso hay parlamentarios que -al margen de su ideología- son personas íntegras, valiosas y decentes. Pero esas no son, lamentablemente, la mayoría, la cual es francamente impresentable.
En este sentido, coincido con Martín Tanaka en que la solución principal del Congreso pasa por mejorar la 'oferta política', la cual incluye la confección de la lista de candidatos. Mientras esta se siga conformando con gente cuya principal virtud para estar ahí es el favor político o poner plata para la campaña del candidato presidencial -cualidades que podría reunir un narcotraficante, por ejemplo-, ninguna propuesta será verdaderamente útil. Para ello, es vital la responsabilidad del líder de cada partido."

Considero que la tarea de mejorar las papas de nuestro mercado político, será en lo fundamental el resultado de la acción regeneradora de nuevas generaciones de ciudadanos que, como semillas buenas, den nacimiento a nuevos partidos políticos, o que, "tomando por asalto" el poder dentro de sus partidos (los actuales productores de malas papas), los transformen en buenos productos políticos para el país. Y para lograr esa acción regeneradora, más que una reforma política lo que se requiere es la acción social de los buenos ciudadanos que se decidan a dar el salto a la política y emprendan la construcción de verdaderos proyectos políticos para el Perú del siglo XXI.
¿Significa ello que nada se puede hacer por mejorar la calidad de nuestra "oferta política" a partir de la reforma política? No necesariamente. Sin negar que el proceso regenerativo de la política que requiere con urgencia nuestro país, será un hecho social más que jurídico-político, es decir, que dependerá más de la acción organizada de los ciudadanos, que de las reformas en las leyes que regulan el sistema político; es indudable que hay reformas que se presentan como necesarias para que ese proceso social se acelere o consolide.
En tal sentido, coincido con Álvarez Rodrich cuando señala que los temas de reforma que están en la agenda no apuntan "al problema central: cómo tener buenos congresistas, es decir, honestos, hábiles y con capacidad de representar a la población. O sea, lo que no sobra ahora." También coincido en lo fundamental con Tanaka, quien considera que estas propuestas están mal encaminadas, ya que:
"En cuanto a la renovación de la representación, nada asegura que los nuevos congresistas sean mejores que los otros; con el agravante de que la renovación puede crear problemas de gobernabilidad (no solo no resolvemos nada, sino que creamos problemas nuevos). En cuanto al voto facultativo, se olvida que los países que lo tienen consideran que este crea problemas de legitimidad y representación, no los soluciona. Y buscar concentrar el voto en los grupos más grandes no necesariamente mejorará la representación ni reducirá la fragmentación; (…) ¿Qué hacer, entonces? Todo aquello que fortalezca las organizaciones partidarias, que apunte a crear una carrera política (de una manera similar a una carrera pública), eliminar el voto preferencial, fortalecer la democracia interna, articular el nivel nacional con el regional y distrital, otorgar financiamiento público específicamente para fines de capacitación, entre muchas otras cosas."
Sin embargo, tengo una observación respecto a la propuesta de Tanaka de eliminar el voto preferencial. Creo que la misma únicamente puede darse si y sólo si previamente se asegura de verdad la democracia interna de los partidos políticos; para lo cual debe, incluso, evaluarse la posibilidad de que las elecciones internas de los partidos sean organizadas por la ONPE y juzgadas por el JNE, ya que es el único modo de garantizar que las "oligarquías partidarias" no acomoden los procesos de democracia interna a su gusto.
Si se elimina el voto preferencial sin haberse asegurado antes la pulcritud de los procesos electorales al interior de los partidos, lo único que se fortalecerá será a las cúpulas partidarias, que podrán armar a su antojo las listas de candidatos, quitándole a los ciudadanos el único elemento correctivo que, en este contexto antidemocrático, tienen a su alcance: la posibilidad de que puedan modificar la conformación de esas listas haciendo uso del voto preferencial.
Finalmente, debo insistir en mi convicción que las reformas legales destinadas a fortalecer a los partidos, ciertamente, podrán coadyudar a mejorar la "oferta política"; pero que lo fundamental para lograr ese objetivo está en la acción organizada de los buenos ciudadanos, especialmente de las nuevas generaciones, que superando su "asco" por lo político, se involucren decididamente en su quehacer y se conviertan en una nueva élite política: responsable y capacitada, honesta y virtuosa, puesta al servicio del interés general y no de mezquinos intereses particulares. Si esto último no ocurre, no habrá reforma legal que permita que nazcan buenas papas para nuestro mercado político.
AMPLIACIÓN GRÁFICA (30/jun/2008): He encontrado las siguientes viñetas de MAFALDA que están pintaditas para la ocasión. ¡SOS GENIAL QUINO!
Etiquetas : renuncia, Congresistas, revocatoria, oferta política, partidos políticos, élites políticas, clase política, Martín Tanaka, Augusto Alvarez Rodrich, voto preferencial, democracia interna, reforma política, voto informado, mercado político, representación política, renovación por tercios, vacancia

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Velasco escribió:
Pero sabemos