06/06: La hacienda Limatambo (San Isidro-San Borja)
Durante el Virreinato, esta hacienda perteneció a la orden de los dominicos y la casa-hacienda original ya no existe. Cuando la familia Brescia la compró, a finales del XIX, construyó otra casa-hacienda, totalmente republicanizada y modernizada sucesivamente. Hoy la podemos ver entre las avenidas Javier Prado y Paseo de La República, y son las actuales oficinas del grupo empresarial Brescia. Sin embargo, como mencionaremos más abajo, ésta debió ser un anexo de la hacienda San Borja. Se desconoce dónde quedaba la casa-hacienda original pues el terremoto de 1940 destruyó las ruinas de ésta, no quedando documento alguno ni en la Municipalidad de Surco ni en la de Surquillo que confirme su ubicación. La casa-hacienda que actualmente subsiste es de estilo neo clásico, moderno y puede ser una construcción hecha sobre la original que se derrumbaría en el citado sismo.
En la Colonia, la hacienda Limatambo tenía rasgos propios, como haber sido uno de los centros religiosos prehispánicos más importantes en el Valle de Lima, después del adoratorio de Pachacamac. Asimismo, funcionaba en Limatambo un hospital de indios, donde acudía recurrentemente San Martín de Porres a atender a los indios yungas enfermos instalados en ese lugar. Los jesuitas sin embargo, no fueron los primeros propietarios. El primer encomendero de esta hacienda fue el secretario del marqués don Francisco Pizarro, Antonio Picado. Posterior a la muerte de éste funcionario en manos de los almagristas, la propiedad pasó a manos de la Real Audiencia, hasta que en el año de 1568 los terrenos de Limatambo y aledaños pasaron a ser operados por la Hacienda San Borja, de los jesuitas. Estos terrenos comprenden desde la avenida Paseo de La República, Corpac, San Borja hasta Chacarilla del Estanco o del Estanque. Como anexo debió aportar panllevar, pues el fundo San Borja ya consignaba un perfil agroindustrial y agroexportador importante. Posterior a la expulsión de los jesuitas de los dominios españoles, en 1767, la hacienda pasó a ser administrada por la Junta de Temporalidades la que derivó su venta a distintos propietarios quienes la administraron sin mucho éxito, reduciéndola a un fundo de panllevar, establo y huerta. Pero a finales del siglo XIX, una familia de origen italiano y de perfil altamente empresarial, los Brescia, toma el control de estos de estos terrenos. Un descendiente de este tronco familiar, Pedro Brescia decide iniciar durante la década de los 60 el proceso de urbanización de la hacienda, construyendo lo que a la postre sería el suburbio de San Borja, anexándolo a la Municipalidad de Surquillo en un inicio, hasta su escisión en 1983, creándose el actual Distrito de San Borja.
Mañana hablaremos de la hacienda Barboncito.
En la Colonia, la hacienda Limatambo tenía rasgos propios, como haber sido uno de los centros religiosos prehispánicos más importantes en el Valle de Lima, después del adoratorio de Pachacamac. Asimismo, funcionaba en Limatambo un hospital de indios, donde acudía recurrentemente San Martín de Porres a atender a los indios yungas enfermos instalados en ese lugar. Los jesuitas sin embargo, no fueron los primeros propietarios. El primer encomendero de esta hacienda fue el secretario del marqués don Francisco Pizarro, Antonio Picado. Posterior a la muerte de éste funcionario en manos de los almagristas, la propiedad pasó a manos de la Real Audiencia, hasta que en el año de 1568 los terrenos de Limatambo y aledaños pasaron a ser operados por la Hacienda San Borja, de los jesuitas. Estos terrenos comprenden desde la avenida Paseo de La República, Corpac, San Borja hasta Chacarilla del Estanco o del Estanque. Como anexo debió aportar panllevar, pues el fundo San Borja ya consignaba un perfil agroindustrial y agroexportador importante. Posterior a la expulsión de los jesuitas de los dominios españoles, en 1767, la hacienda pasó a ser administrada por la Junta de Temporalidades la que derivó su venta a distintos propietarios quienes la administraron sin mucho éxito, reduciéndola a un fundo de panllevar, establo y huerta. Pero a finales del siglo XIX, una familia de origen italiano y de perfil altamente empresarial, los Brescia, toma el control de estos de estos terrenos. Un descendiente de este tronco familiar, Pedro Brescia decide iniciar durante la década de los 60 el proceso de urbanización de la hacienda, construyendo lo que a la postre sería el suburbio de San Borja, anexándolo a la Municipalidad de Surquillo en un inicio, hasta su escisión en 1983, creándose el actual Distrito de San Borja.
Mañana hablaremos de la hacienda Barboncito.
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Gladys Esinoza escribió: