Una loa anti productos fundamentalistas de la pérdida de peso

Pues bien, tres meses después de extenuantes entrenamientos de natación y gimnasio que me hicieron bajar solamente cuatro kilos de peso…y cuatro pulgadas de cintura (por eso insisto que el peso no representa realmente el estado corporal de una persona) decidí consentirme regalándome un complemento nutricional que ayudaría a mi performance deportivo.

Bueno, la verdad, tuve que reconocer que mi capacidad de recuperación física está en otra etapa muy lejana a lo que pudo ser hace unos años. Aunado a que, como docente que soy, en una organización escolar caótica; sin liderazgo directivo y con algunos alumn@s provenientes de familias disfuncionales, al acercarse el fin de año escolar (¡Bendito sea el Señor!) realmente el cansancio que experimento ya no sé distinguir si sea físico, emocional o espiritual.

Así que escogí un frasco lleno de pastillas azul eléctrico que me daban la impresión de tener encerrada la recuperación que, con descanso o sin descanso, llegaría a mi cuerpo como bajada del cielo.

El Hulk que finge como instructor me habló del producto; lo máximo, cero efectos colaterales, cero contraindicaciones y garantía total. Así que compré el mismo Nirvana en 200 cápsulas y solamente antes de tomarme la primera dosis leí “Consult your physician before taking this product”.

Según el Hulk Instructor (un tipo excesivo en volumen pero con un porcentaje de grasa más alto que el mío, pero distribuido en brazos, hombros y demás zonas corporales que algunos creen son símbolo de fuerza), la dosis era de cuatro azuladas después de cada workout.

Listo, yo orgulloso y pensando que dichas pastillas me darían el toque final de perfección, belleza y juventud pude entrenar un par de veces… sin sentir nada. Y digo, no hay nada de malo en la búsqueda de ideales, ¿o sí? Muchos andamos en esas obsesiones absurdas.

Recuerdo a un chico Herbalife (¡son los más apasionados!) que andaba muy nervioso porque era la hora de tomarse su Té Antigrasa ya que acaba de cenar algo muy pesado y saturado… yo lo miré con pena, ¿para qué cenar así? ¿No sería mejor cambiar los hábitos de comida en lugar de depender de Tés Mágicos y demás productos Místicos y Salvadores? Pero bueno, la Herbarreligión es fuerte. A este chico lo conocí en Buenos Aires, fue uno de los elegidos por tanto comprar y promover la magia de los complementos alimenticios, pero de delgado o buena línea no tenía absolutamente nada.

Así que haciendo uso de mis manías indagadoras me puse a buscar realmente qué había comprado, para hacerme el verdadero cuadro de mi bello físico en cuatro semanas:

En primer lugar; las sorprendentes pastillitas se toman ANTES DE entrenar, y no como el hombrecito verde me dijo. Porque supuestamente sus compuestos bloquean la entrada de serotonina al cerebro lo que impedirá el cansancio y por lo tanto podría entrenar más. Así que el trainer nomás no sabía siquiera que me vendía, pero bueno, a tres días podía corregir el rumbo. Guau. La ciencia aplicada a la modelación del cuerpo.

Y de repente, entre toda la basura marketera del producto en cuestión que había en el Internet, me hallé de pronto un documento que venía de un organismo académico muy conocido por mí –o sea, Palabra de Dios- y comencé a leer lo que decía de mis pastillitas blue:

Ningún estudio ha demostrado su efectividad.

WHAT? ¿QUÉ? ¿Fui tan HERBALIFE de gastar mi dinero en algo que es un misterio aún?

Bueno, ante la ingenuidad de que un frasco de algo, o un desembolso de dinero puede hacerme lo que mi disciplina no ha podido…. y la verdad yo no tengo nada de Omnireligion ni Herbafuck, y le seguiré dando pasión al deporte y comiendo carne magra con verduras en lugar de los tacos y los panes.

Y para la siguiente consultaré al médico antes de gastar mi dinero; pero a un médico actualizado, alguien que sepa que cada diez años los conocimientos pierden validez y que la actualización permanente es una condición actual donde los fanatismos Omniherbitrition no caben en verdad.

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