Comisión de Constitución y Reglamento del Congreso de la República sesionando
Con la reciente decisión adoptada por la Comisión de Constitución y Regla- mento del Congreso de la República, de archivar la iniciativa de reforma del artículo 31 de la Constitución, el asunto del voto facultativo o voluntario se está convirtiendo en un culebrón de esos que se alargan y alargan tanto, que a veces parece que no van a tener fin. De lo que estamos seguros es que con este capítulo no se acaba la novela.

Como sabemos, de conformidad con la referida norma constitucional, en nuestro país el voto es obligatorio para todos los ciudadanos hasta los setenta años de edad, siendo facultativo a partir de esa edad. También sabemos que la opción del constituyente peruano por el voto obligatorio, no fue aceptada pacíficamente por todos los sectores de la opinión pública, de la doctrina jurídica o de la política. Baste ver las reacciones adversas, y algunas destempladas, que en ciertos sectores de la opinión pública ha generado la reciente decisión adoptada en el seno del parlamento.

Es así que en diversas oportunidades se presentaron iniciativas de reforma constitucional para instaurar el voto facultativo; aunque hasta ahora dichos esfuerzos han sido más bien infructuosos. Como lo señalamos en nuestro post anterior, el 2005 se intentó realizar dicha reforma, y aunque en ese entonces la propuesta obtuvo dictamen favorable en la Comisión de Constitución y Reglamento, la misma no se llegó a votar en el Pleno, debido a que sus promotores concluyeron que, de llevarse el asunto a esa instancia, sería desestimada.

El abortado intento de instauración del voto voluntario del año 2005 no desmoralizó a sus promotores, y estos siguieron insistiendo en su objetivo. Es así que en el actual periodo parlamentario se presentaron nuevas iniciativas en el mismo sentido: el Proyecto de Ley N.º 01559/2007-CR, de Unidad Nacional, y el Proyecto de Ley N.º 01953/2007-CR, del congresista Carlos Torres Caro (en su caso ya no es pertinente referirnos a su bancada, ya que el “Grupo Parlamentario Especial Demócrata” se ha convertido en un “grupo parlamentario especial unipersonal”); y el asunto se puso en la agenda parlamentaria como uno de los temas prioritarios.

El siempre polémico parlamentario Javier Valle Riestra, dando rienda suelta a su verbo florido. Fuente: RPP
Y cuando se pensaba que la cuestión, cuando menos, pasaría la etapa de comisión, con dictamen favorable, y se sometería, esta vez sí, a votación en el Pleno del Congreso, nos enteramos por los medios de comunicación (RPP y El Comercio, entre otros) sobre la decisión de archivar el proyecto adoptada por la bendita Comisión de Constitución, en su sesión del 26 de mayo.

Fueron cinco votos a favor de la reforma (los de los congresistas apristas Javier Velásquez Quesquén, Mauricio Mulder, Javier Valle Riestra y José Vargas; y el del “solitario” Carlos Torres Caro), contra siete en contra (los de Javier Bedoya y Raúl Castro de Unidad Nacional; Edgard Reymundo y Aldo Estrada de Unión por el Perú; Martha Moyano y Santiago Fujimori del “Grupo Parlamentario Fujimorista”; y Víctor Mayorga del Partido Nacionalista Peruano). Como hecho anecdótico cabe señalar que el “tribuno” Javier Valle-Riestra, fiel a su estilo, voto a favor de la reforma, pero sustentó su posición en contra de la misma, dejando en claro que su voto, disciplinadamente, obedecía a que esa cuestión era consigna partidaria.

Lo que, sin embargo, más llamó la atención (y, de paso, puso más interesante el culebrón), es que los parlamentarios de Unidad Nacional hayan votado en contra de la propuesta, cuando fue precisamente esa bancada la que presentó uno de los dos proyectos de reforma constitucional. ¿Qué habrá motivado tan radical cambio de posición? ¿Quizá se dieron cuenta que dicha reforma al que más iba a favorecer es al partido de gobierno? En este capítulo aún no lo sabemos. Lo cierto es que esa “traición” a su propia causa fue lo que permitió el giro en esta historia, ya que fueron los votos de Javier Bedoya y Raúl Castro los que terminaron inclinando la balanza en contra de la aprobación del proyecto. De hecho, si estos parlamentarios se hubiesen mantenido leales a su propio proyecto, este hubiera sido aprobado con dictamen favorable y, por tanto, hubiera pasado la etapa de comisiones, quedando expedito para su votación en el Pleno del Congreso. Esta situación, ciertamente, ha indignado al buen Aldito Mariátegui.

Enterado de la decisión adoptada el lunes, el congresista “Vitocho” García Belaunde (quien no estuvo en la votación), pegó el grito en el cielo y solicitó la reconsideración. Se requerían ocho votos para que esta proceda, pero sólo se consiguieron seis: los de los apristas Aurelio Pastor, Javier Valle Riestra, José Vargas y Velásquez Quesquén, el del solitario Torres Caro y el de García Belaunde. Con ello, el proyecto quedó definitivamente archivado.

El impetuoso congresista Aurelio Pastor, que no está dispuesto a perder la "guerra del voto facultativo". Fuente: Andina
Por ahora, pues, el asunto ha pasado, nuevamente, a la congeladora; sin embargo, estamos convencidos que tarde o temprano (quizá más temprano que tarde), el tema volverá a ser puesto en la agenda pública, ya que los partidarios del voto voluntario han demostrado ser insistentes en sus objetivos. Por lo pronto, el congresista Aurelio Pastor ya ha anunciado que en una próxima legislatura insistirá en el proyecto sobre el voto facultativo. “Hemos perdido una batalla pero no la guerra”, fueron sus palabras finales.

¿Qué ocurrirá en los siguientes capítulos de este culebrón? ¿Lograrán los partidarios del voto facultativo, en una próxima legislatura, que su proyecto por lo menos supere la etapa de comisiones? ¿Podrán estos convencer a los partidarios del voto obligatorio que, si no cambian de posición, serán “antidemocráticos”, “enemigos de la libertad”, “autoritarios”? ¿Logrará Aldito Mariátegui su sueño de que "no vote tanto burro desinformado" o tanto "ignorante que acude a votar porque lo arrean con multas"?

Como no puede ser de otra manera, esta historia CONTINUARÁ...

ACTUALIZACIÓN (03/jun/2008):

Y esta historia continúa


En lo que va de la semana, diversas reacciones han aparecido en los medios de prensa sobre la decisión de la Comisión de Constitución del Congreso de archivar los proyectos de ley sobre el voto facultativo.

Mario Saldaña
Mario Saldaña, en su artículo "Otoronguismo" electoral (Correo, 02 de junio de 2008), tras calificar de lamentable, errática y espantosa dicha decisión del Congreso, considera al voto facultativo como "uno de los pocos mecanismos para mejorar la calidad de nuestro sistema de representación política". Asimismo, considera que el VOTO LIBRE (nombre con que algunos, entre ellos el propio Saldaña, han empezado a calificar al voto voluntario o facultativo), "es una amenaza real contra los improvisados en política, contra los populistas y demagogos, contra los vendedores de 'sebo de culebra' que ofrecen a granel durante las campañas, y aprovechan la indiferencia, ignorancia o eventualmente las escasas esperanzas de cientos de miles de peruanos, los mismos que seguramente en caso el voto no fuese coercitivo por el monto de la multa, no tendrían el más mínimo contacto con un ánfora." Finaliza sus argumentos el columnista de Correo señalando que el "voto libre" obligará a los partidos a fortalecerse, "tanto en recursos humanos (sus cuadros) como económicos y, desde luego, a contar con un desarrollo programático básico, si es que su propósito es alcanzar la adhesión y el voto consciente de los electores."

Javier Valle-Riestra, para variar, hablando. Fuente: CNR
Por su parte, Javier Valle-Riestra, en su artículo "La aberración del voto facultativo" (Expreso, 03 de junio de 2008), insistió en que votó a favor del voto facultativo "acatando la consigna de la Célula Parlamentaria Aprista" (la cual resulta una postura neófita de su partido), a pesar de haber sustentado en contra de la propuesta. Sin embargo, señala, el resultado de la votación fue conveniente para el Perú, debido a que el voto facultativo sería un retroceso y forjaría una democracia de minorías o de élites. Haciendo ucronía, Valle-Riestra se imagina un escenario con "voto opcional" el 2026, en que unos golpistas justicarán un golpe de Estado, argumentando que el Jefe de Estado, los parlamentarios y las diversas autoridades electas, fueron elegidas por dos millones de personas en un país de cincuenta millones, por lo que carecen de legitimidad. El "tribuno" concluye señalando que con el voto facultativo "sólo votarán los costeños, los blancos, los señoritos y los bachilleres."

El constitucionalista Francisco Chirinos Soto
Asimismo, Francisco Chirinos Soto, en su artículo "El secreto: Garantía de voto libre" (La Razón, 03 de junio de 2008), realiza una aclaración que nos parece fundamental sobre la confusión (que nos parece interesada) del voto facultativo con el voto libre. Al respecto señala que: "en definitiva, la mayor garantía que protege la libertad del voto, no solamente respecto de la forma como ejercitarlo sino con relación a si el ciudadano, al cumplir el trámite formal del sufragio, realiza o no, efectivamente, el acto de votar, consiste en el secreto". Según el constitucionalista, el secreto le permite escoger al ciudadano entre votar y no votar; y luego, si ha escogido votar, que podrá hacerlo por quien quiera hacerlo, sin posibilidad alguna de presión o coacción para que lo haga en determinado sentido. Asimismo, en la misma línea que hemos señalado en los comentarios a este post y al anterior post sobre el tema, Chirinos Soto se refiere a las dos posiciones antagónicas sobre la naturaleza del voto: "por un lado, quienes propugnan que se establezca constitucionalmente que el sufragio es únicamente un derecho y no, además, una obligación y quienes, en cambio, sostienen que debe ser consagrado, al mismo tiempo, como derecho y como deber."

Alberto Adrianzén
Y para concluir el capítulo de hoy de nuestra telellorona, Eduardo Adrianzén, en su artículo "Sin ánimo de ofender. ¿Voto voluntario... o mejor no?" (La República, 03 de junio de 2008), tras señalar que encuentra razón en ambas posiciones (las que están a favor del voto voluntario y las que pretenden que continúe siendo obligatorio), considera que el partido más entusiasta con el voto voluntario es el APRA, ya que "guste o no es el único partido con capacidad de organización"; asimismo, es de la opinión que los que prefieren que el voto siga siendo obligatorio son "todos los que tienen dificultades en movilizar a sus simpatizantes por diversos motivos."


IMPORTANTE: Un análisis más exhaustivo sobre este tema, desde una perspectiva jurídica, se realiza en nuestro artículo: “El voto o sufragio activo como derecho-deber. A propósito de la polémica sobre el voto voluntario y el voto obligatorio”, Gaceta Constitucional, Tomo N.º 05, Lima, Gaceta Jurídica, mayo 2008, pp. 361-369.