Dormía en mi cama, despierto, pensando sus pupilas. Me acurruqué he hice un nudo en mi garganta con su nombre… una y otra vez… hasta despertar en medio de una calle desierta. Un aroma moría, así que lo seguí. Caminaba. Trotaba. Corría. Tras muchas esquinas el perfume se hacía más fuerte. Pensé que llegaría hacia ella. Pero caí. Silenciosamente, mientras pensaba “¡Oh no! ¡Voy a morir! ¡Realmente, voy a morirme!”. Desperté. No podía hablar, así que permanecí en silencio todo el domingo. Aún tengo el nudo de su nombre en mi garganta. Lo tendré hasta el próximo otoño.
Mucha imaginacion?. xD
Esas imagenes me hacen recordar muchas cosass, pero me encantan (las fotos)
saluudos!!
=)