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Charlando
Edgar Velarde

Educación por internet

Haciendo referencia al artículo de Bruno Giuffra publicado en la revista Somos titulado “Todo por nada”, si bien es cierto que la tecnología actual nos permite disponer de información que años atrás era muy difícil de conseguir, me parece algo exagerado comparar las oportunidades que tendrían los alumnos pobres de los colegios de nuestra sierra con la que tienen los alumnos de los mejores colegios de Lima. No es suficiente con disponer de tecnología y de abundante información (mucha en inglés) si no se tiene un claro objetivo de que hacer con estos recursos.

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Se necesita un plan educativo integral que permita desarrollar estas zonas pobres del país, y en este desarrollo, el rol del maestro es trascendental. Hace unos días leía un artículo referente a la educación en Finlandia –la mejor del mundo- en donde se decía que los profesores de las escuelas usan mucho más la pizarra que herramientas modernas, donde más importante es hacer reflexionar al alumno que apabullarlo de tareas, y en donde ponían especial interés en apoyar a los alumnos con menor avance; por lo que el uso de la tecnología y de información para el desarrollo necesita de una adecuada preparación para darle buen fin, sino el uso de Internet es sólo social.

De todos modos, les recomiendo leer el artículo de Bruno Giuffra que está muy interesante en cuanto a la estrategia de los nuevos negocios y el empleo del poder del cómputo de datos, almacenamiento y banda ancha que ha hecho de empresas como Google, Skype o Yahoo las nuevas estrellas del firmamento empresarial.


TODO POR NADA (Revista “Somos” escrito por Bruno Giuffra – 03/Mayo/2008)

Visionarios. Para algunos expertos, el futuro de los negocios en la era digital estaría en los servicios gratuitos.

Uno de los rasgos más llamativos y exitosos de la llamada Web 2.0 son los servicios que se ofrecen gratuitamente. Y no hablamos sólo de YouTube, MySpace o Facebook, sino también de negocios como Skype o Amazon, que prosperan a partir de los muchos o pocos costos que dejan de cargarle al cliente, pero cuyas variables de retorno están lejos, muy lejos, de representar pérdida alguna.

Chris Anderson, editor de la revista Wired, publicará el próximo año el libro Free (“Gratis”, en inglés) donde explica una nueva tendencia global: la de ofrecer bienes y servicios sin ningún costo a los consumidores, un cambio radical en los modelos de negocio tradicionalmente regidos por la oferta y la demanda.

Para entender mejor lo que en principio parece un absurdo económico, el autor se remonta a finales del siglo pasado, a 1,895, cuando King Gillete, fundador de la empresa Gillete, inventó la hoja de afeitar descartable tras darse cuenta de que le ahorraría mucho tiempo a los hombres evitándoles el trabajo de sacarle filo a sus navajas.

Mr. Gillete también se dio cuenta de que para poder vender bien su producto estrella, necesitaba de una gran base de clientes que tuviera las máquinas de afeitar a la mano. Mientras más máquinas en el mercado, más “gilletes” se venderían. En ese sentido, el precio de las máquinas era, de cierta manera, un obstáculo para el desarrollo de su negocio de hojas de afeitar y, rápida y acertadamente, inició un agresivo plan de regalo de máquinas que fue el gatillo para el gran desarrollo comercial del imperio Gillete que hoy todos conocemos.

Information Highway

Sin proponérselo, Gillete utilizó una táctica empresarial que sería la base de un nuevo modelo de negocio sustentado en lo que se conoce como “subsidio cruzado”: regalar algo (o venderlo por muy poco) a cambio de vender algo más, con un buen margen de utilidad. Esta táctica permite subsidiar un producto de enganche para vender un segundo producto que sí hace ganar dinero. Así, los aparatos celulares pueden costar muy poco, por ejemplo, porque a cambio el consumidor compra algún plan de consumo y está obligado a mantenerlo por un lapso mínimo. O algo más cotidiano aún: vender el pan barato para empujar la venta de la mantequilla a un precio caro.

Negocio gratuito

Sin embargo, como explica Anderson, este modelo está evolucionando tremendamente gracias a la tecnología digital, que está presentándonos una nueva forma de acceso a lo gratis debido al imparable incremento del poder de cómputo y la baja precipitada de sus costos. En este contexto, Internet es la estrella del show y la base para un nuevo mundo de negocios.

La clave para hacer negocios en Internet está en combinar la capacidad de almacenamiento, el poder de cómputo o procesamiento de datos y la banda ancha. En cada caso, hay una tendencia hacia el costo cero que favorece tremendamente la idea de que en el futuro lo gratis será la norma y no excepción.

Internet ofrece hoy, totalmente gratis, innumerables opciones para almacenar datos. En un principio esta capacidad de almacenamiento se limitaba a un peso de memoria máximo por cada usuario. Hoy día, Yahoo y muchos otros ofrecen el llamado free storage de forma ilimitada. ¿Cuál es el costo? Cero. Y tiene mucho sentido. Lo que las empresas de Internet hacen es almacenar una combinación gigantesca de unos y ceros, que son la esencia del idioma digital, y el costo marginal de almacenar más información de los usuarios está tan cerca de cero que fijar un precio por el servicio sería más ridículo que darlo gratis.

Poder de cómputo

George Moore, fundador de Intel en 1,965, anticipó que el poder de cómputo de un microprocesador, medido por el número de transistores por pulgada de un circuito integrado, se duplicaría cada año y sus costos se reducirían exponencialmente. Esta osada observación tecnológica, que fuera luego de unos años modificada ligeramente por el mismo Moore, explica cómo es posible que en nuestros días una consola de Nintendo tenga infinitamente más capacidad que todo el poder de cómputo de la NASA de los años setentas.

Para poner la ley de Moore en perspectiva y entender lo que realmente sucedió 40 años después, se necesita aceptar las dimensiones de los “mega-números”. Así, por ejemplo, la cantidad de transistores fabricados en el 2,004 superó largamente la producción mundial de granos de arroz y con un precio más bajo, según la asociación de la industria de semiconductores de EE.UU. Con este ejemplo podemos tener una buena idea de la dinámica de esta industria y lo que nos ofrece en términos de gran capacidad de cómputo a precios unitarios muy cerca de cero.

Otro componente fundamental de la nueva era de lo gratis es la banda ancha, que también –felizmente- tiende al costo cero para los usuarios. Modelos de negocio como YouTube, por ejemplo, nos dan acceso gratuito a altas velocidades de transmisión de datos, permitiéndonos enviar y recibir simultáneamente mucha información, algo imposible hace unos pocos años.

Lo más importante aquí es observar cómo vienen evolucionando los servicios que nosotros, como usuarios, obtenemos en Internet para darnos cuenta realmente de cómo será el “regalito” en el futuro.

Modelo ancho

Sobre la base de lo anterior; podemos afirmar que hoy ya gozamos de un modelo económico diferente al de los subsidios cruzados; uno que nos permite acceder a extraordinarios servicios totalmente gratis, sin necesidad de cruzarnos con ningún otro producto. La poderosa combinación de ancho de banda, capacidad de almacenaje y procesamiento de datos está cambiando el mundo de los negocios y todos, empresarios o no, debemos estar al tanto de estos cambios si queremos entender el mundo que se viene.

Microchip
En efecto, modelos como YouTube, Google, o Facebook anuncian la clara presencia de un tercer jugador en el mercado que busca las enormes economías de escala detrás de comunidades formadas por millones de usuarios. Este tercer jugador se presenta como promotor, marca auspiciadora o como consultora de mercado que compra información como parte de otro modelo de negocio. Es por aquí finalmente donde aparece el que paga la cuenta, permitiendo a los usuarios del servicio la gratuidad absoluta del mismo.

Así como la radio y la televisión abierta pueden dar gratis su señal a la gente, ya que existe detrás un auspiciador que paga, cada vez más negocios en Internet optan por este modelo, sustentados en la tecnología digital (ancho de banda, almacenaje y procesamiento), cuyo costo marginal es cero o casi cero, ofreciendo un futuro lleno de servicios gratis para millones de consumidores.

La velocidad de adopción de lo gratis, como era de esperar, ha sido sideral y ha trascendido fuertemente en nuestra vida diaria. De ahí que pagar por ver un video en YouTube o usar alguno de los servicios de Google o Yahoo, suene hoy como algo insólito.

Banquete para todos

Dar gratis sus servicios, ha permitido a estas empresas acercarse y formar parte de la vida diaria de millones de personas, conociéndolas y entendiéndolas. Esto sin duda, no tiene precio. Ello explica que, pese a las multimillonarias ofertas para comprar estas empresas, la transacción no se haya consumado.

En la actualidad, ya tenemos al menos una primera generación de jóvenes que está creciendo bajo las normas del modelo de lo gratis, configurando y proyectando su mundo con este principio, en donde un tercero pagará muchas cosas en nombre suyo. En ese sentido, las cosas ya están cambiando.

Una muestra de las transformaciones a las que está asociada esta tendencia es el acceso a la igualdad de oportunidades para aquellos menos favorecidos, que en nuestro medio no son pocos. En el mundo de lo gratis, quizás por primera vez en la historia, los pobres “compran” los mismos servicios –y con una calidad idéntica- que aquellos a los que tienen acceso los ricos. Esto que suena sencillo es una poderosa herramienta de transformación que sin duda contribuirá de manera muy especial con el desarrollo de las naciones que asuman la responsabilidad de hacer más tecnológico (y menos político, burocrático y corrupto) su plan estratégico.

De hecho, en la actualidad, un estudiante pobre de Andahuaylas con Internet accede a los mismos libros, videos, noticias y bromas que un estudiante del colegio Roosevelt y Markham. Ambos podrían, de igual manera, contactarse por correo con cualquier profesor de Harvard o Stanford, o cuestionar un proyecto de ley a un congresista.

Esto significa, en la práctica, que se genera un cambio radical en cuanto al acceso de oportunidades educativas, que bien aprovechado puede ser la base de un modelo de desarrollo nacional ejemplar. Un modelo que supere largamente al que ofrece nuestra educación fiscal que, curiosamente, también es gratis.

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Comentarios

el articulo me parece excelente. quiza sea una compracion exagerada pero es muy clara la tendencia observada

Publicado por Juan del Mar Leuzes at 15/05/08 00:10:24

quiero saber sobre los beneficios que ofrece telmex si se usa en internet y si se pude usar en luctorio tambien soy de huanuco y mi correo es clodoalda7@hotmail.com y por favor cualquier novedad me envian a mi correo por que de verdad estoy muy inrteresada. gracias..

Publicado por Clodoalda Mendoza Simon at 29/06/08 21:15:46

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