El estrés de cada día

Me detengo unos segundos contemplando ese laberinto electrónico y me dispongo a entrar. La bienvenida me la da un robot verde y chato. Es un tacho de basura, esos que han tomado Lima por asalto, posicionándose en cada esquina posible. Este robot -asegura la descripción- es capaz de perseguir al portador de cualquier tipo de desperdicio reciclable hasta lograr que éste cumpla con el bienestar ecológico de la ciudad: poner la basura en su lugar. Lamentablemente –y para suerte mía- el R2D2 color policía está desenchufado y es, por ahora, inofensivo.
Unos pasos más adelante me encuentro con tal cantidad de circuitos, motores, cables y chips de procesamiento de señales que mi mareo inicial pudo sin problemas convertirse en desmayo si no fuera por una cara conocida en medio de esa neblina electrónica: Gonzalo Cucho, estudiante de Ingeniería Electrónica de la PUCP, está apoyando a la construcción del “Stressómetro”, aparato eléctrico que mide, la cantidad de estrés del habitante de Lima.

Luego de cruzar unas palabras, Cucho me lleva con Clara Huárniz, diseñadora industrial e ideóloga de esta pieza. Al confesarle mi curiosidad, ignorancia y pánico al ver tantos cables sueltos y revueltos; Clara decide explicarme el concepto detrás de obra.
Se trata de un sensor instalado en el cruce de las avenidas Larco y Benavides, que capta en video el nivel de estrés de las personas que transcurren por ahí. “Cuando sales de tu casa te enfrentas a una realidad que usualmente invade tu espacio privado. Cuando caminas por la calle, esa violación se convierte en una carga emocional negativa: es el estrés. ¿A cuánto llegan los niveles de estrés cuando una persona espera largo rato parada en la esquina esperando por su carro? Eso queremos medir con el Stressómetro”
La torre de plástico transparente que está en la entrada al Centro es el que mide, de acuerdo a colores, los niveles de estrés de las personas.
-Entonces tu obra está más relacionada con un rollo social –pregunto.
-Sí, claro. La relación entre el individuo y el espacio en el que se desenvuelve. Los niveles de estrés en una persona no sólo afectan su lado emocional o psicológico, sino también el físico e incluso pueden alterar sus relaciones sociales.
Dejo tranquilos a Clara y Cucho. Prometo regresar una vez que la muestra esté inaugurada, y medir mis niveles de estrés al esperar mi combi en la esquina de dos de las calles más transitadas de la ciudad.
Publicado el 27/04/08 por salvadorcd | Categoría: Crónicas | Visto 621 veces |
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