¿Qué razones explican la reciente rebaja arancelaria? Hay dos hipótesis que no se excluyen necesariamente. Una es que el ministro Carranza convenció al presidente, culposo por su pasado, que la medida permitiría «matar dos pájaros de un tiro»: revertiría tanto el repunte de la inflación como la notable apreciación de la moneda. La otra es que la presión de los lobbies encontró el momento propicio (caída del tipo de cambio y aumento de la inflación) para favorecerse con la rebaja arancelaria. Que el lector corrobore estas hipótesis.

Intromisión de Carranza en el BCRP
Para el ministro Carranza la rebaja es antiinflacionaria porque disminuirá el precio de los alimentos en 10%. Pero esta afirmación no tiene sentido ni justificación técnica porque, según el Banco Central (BCRP), «las alzas en las cotizaciones internacionales de combustibles e insumos para la producción de alimentos como el trigo, maíz y soya….no tendrán efectos permanentes sobre la tasa de inflación». El ministro también sostiene que ha bajado los aranceles para «evitar que tengamos un rebrote inflacionario», debido a que el actual crecimiento de la demanda interna puede generar cuellos de botella y, por lo tanto, aumentos de precios en sectores que llegan al límite de su capacidad. Esto lo dice un ministro que aplica una política fiscal pro cíclica, en pleno crecimiento de la demanda interna.


Sabemos que no es responsabilidad del MEF combatir la inflación y menos con rebajas arancelarias. Al hacerlo, el ministro Carranza esta invadiendo los fueros del BCRP. Pero, además, de intruso, es profano, porque desconoce el mecanismo de la franja de precios, es decir, desconoce que por el aumento significativo de sus precios, los productos agropecuarios como la leche, el azúcar, el maíz y el trigo deben tener aranceles cercanos a cero desde hace ya varios meses, como bien lo señala el presidente de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI). No se puede decir, entonces, que la rebaja arancelaria disminuirá los precios de los alimentos en 10%. Por lo demás, si el repunte inflacionario actual se debe a la inflación importada, esta ya se está combatiendo con la reciente caída del tipo de cambio. Sólo desde fines de setiembre a la fecha, el tipo de cambio promedio bancario se ha reducido en 4.34%.

Medida es contraria a la industria y a los campesinos
La medida es contraria a la inversión nacional, a la industria nacional y a la agricultura. Según la SNI, las partidas con protección efectiva negativa (insumos con arancel y producto final sin arancel) han aumentado de 33 a más de 100. Este es un shock de oferta negativo y creador de desempleo. Las pequeñas empresas metalmecánicas pagarán un arancel por los insumos que utilizan, pero enfrentarán la competencia de productos finales importados con un arancel cero. Asimismo, la rebaja del arancel a las importaciones de cemento de 12 a 0%, afectará a los productores e inversionistas nacionales y beneficiará a la transnacional CEMEX que supuestamente ya estaba penetrando el mercado nacional con precios dumping, según la asociación de sus productores. Afecta igualmente a la industria de confecciones que es intensiva en mano de obra y a los campesinos productores de alimentos. Por ejemplo, se beneficia a la empresa Gloria que es principal importador de leche en polvo y lacto suero.

La medida es, asimismo, antinacional. Según la SNI, se rebaja a cero el arancel a las importaciones de bolas de acero forjadas para moler minerales, insumo que produce una empresa arequipeña, mientras se protege con un arancel de 9% a las importaciones de acero fundidas, que es un insumo producido aquí por una empresa de capitales chilenos. De otro lado, no es difícil comprender que los otros beneficiados serán las tiendas comerciales SAGA Falabella y Ripley, que expenden básicamente productos de consumo importados.
En suma, se ha beneficiado a los importadores, a las mineras y a otras empresas de capital extranjero, que dejarán de pagar al Estado US$ 236 millones que es el monto estimado de su impacto fiscal. El lector recordará que la rebaja arancelaria de diciembre de 2006 tuvo un impacto fiscal de US$ 259 millones. Así, en menos de un año el gobierno ha «privatizado» la tributación de US$ 495 millones.

Medida conspira contra el superávit comercial
Puede, también, afirmarse que la rebaja arancelaria, al haber aumentado la propensión a importar, incrementará la demanda de dólares y, por lo tanto, ayudará a elevar el tipo de cambio. Sin embargo, este argumento deja de lado factores que, en la economía abierta actual, tienen más importancia para explicar las fluctuaciones cambiarias. Recuérdese que la rebaja arancelaria de diciembre de 2006 no hizo subir el tipo de cambio; por el contrario, bajó de un promedio de 3.20 en dicho mes a 3.168 en mayo de este año y ahora se encuentra en 3 soles por dólar.

Lo que quiere el ministro es aumentar el grado de apertura de la economía. «Estamos por debajo del 50 por ciento. Un país pequeño, con un mercado relativamente pequeño –nos dice--, no puede darse el lujo de permanecer en una situación de semi autarquía». Es claro, entonces, que el ministro ha elegido aumentar el grado de apertura entregando el mercado interno a los importadores, en un momento en el que, junto a la caída del tipo de cambio, se está configurando una tendencia al desequilibrio externo. Las exportaciones crecieron en 15.2% en el 2005, en 0.5% en el 2006 y en cerca de 3% en lo que va del presente año; mientras las importaciones crecieron en 10.9% en el 2005, en 12.3% en el 2006 y en cerca de 17% en lo que va del año. Igual tendencia se observa cuando se estiman las tasas de crecimiento de las exportaciones e importaciones nominales.

En resumen, la rebaja arancelaria es más bien el resultado de la acción de distintos lobbies que han aprovechado su oportunidad, camuflándose detrás del cuento del lobo.



Publicado en el diario La República