Mucho se viene hablando sobre la Responsabilidad Social, en los últimos meses, lo que considero es un avance ante el comportamiento puramente individualista de muchas empresas, organizaciones y hasta individuos que ha venido imperando en el mercado y en la sociedad.

Como sabemos entes estatales podemos tener en diferentes instancias, en el gobierno local, regional o en el central, aquí no estamos refiriéndonos a un ente en particular, sino a una reflexión general del aparato que nos administra a los peruanos.

En comportamiento responsable hay mucho por hacer, por poner un ejemplo les comento que diariamente paso por un importante ministerio, sucediendo que a las nueve de la noche todo este edificio recién estrenado presenta todas sus oficinas con las luces prendidas. Quizá una manera de pensar es imaginar las cosas importantes que puedan estar sucediendo allí, nuevas decisiones, importantes proyectos, la atracción de fuertes inversiones, o simplemente esta todo prendido pues se ha considerado que se ve mejor con toditas sus luces prendidas. Pero otra, es también, ponernos a reflexionar con meridiana lógica si realmente a las nueve de la noche haya tal cantidad de personas y trabajadores que amerite que se este utilizando todo este fluido eléctrico en cada una de sus oficinas. Además de ello habría que interesarnos si se han apagado las computadoras, impresoras, todos los scanner, copiadores y demás instrumental electrónico del lugar; ya que sino, se estaría desperdiciando la luz que otras personas necesitan en el país. Esto también sale de nuestros bolsillos, ya que con el pago de los contribuyentes responsables el Estado vendría pagando la factura de una incapacidad personal y/o institucional de saber cuando apagar o encender la luz.

Pero ello no sólo debe ser un aspecto de tomarse en cuenta, en este mismo ejemplo, sería interesante que la entidad gubernamental se preocupe sobre si están a gusto todos sus servidores públicos, con su salario, con su participación, con el tiempo que brindan, pues es claro que estos funcionarios también forman parte de sus stakeholders, que debería ser tomado muy en cuenta por tal ente gubernamental; o por ejemplo verificar si esta entidad a su vez viene pagando sus tributos al municipio del distrito correspondiente. En realidad son varias cosas que todo el marco de la responsabilidad social nos permite reflexionar como herramienta para impulsar el cambio, y como medio a la vez que nos facilite la mejora continua y la labor transparente en beneficio de los administrados y demás grupos de interés.

Como ciudadanos responsables nos corresponde no solo el estar al día en nuestras obligaciones, sino además preocuparnos por el mejor comportamiento de la administración. Debo compartir también que cuando a veces se habla de responsabilidad social en el estado, algunas voces se pueden quedar en el aspecto meramente doctrinal de pensar que no es necesario, pues en teoría el estado ya de por si “normativamente” esta destinado al bien social. Lo que en atención a la verdad es solo eso “normativamente”. Plasmarlo en la realidad es un reto no solo del Estado, sino también de los ciudadanos, pues nosotros somos a la vez sus clientes, trabajadores, proveedores y hasta figurativamente accionistas.

Por poner otro ejemplo, después de muchos años logramos en un proceso judicial que el Estado le cobre al ciudadano una tasa mas justa por la expedición del pasaporte, una “tasa conforme a ley”, pero después de muchos años, después de presentar una demanda, tener que publicar la admisión, de la penuria de muchos peruanos que por años pagaron el 2300% de lo que manda la ley, con ello los ciudadanos tuvimos que contestar los curiosos argumentos de los entes estatales correspondientes, etc. Ello acaso podríamos calificar de un ¿comportamiento estatal socialmente responsable?. Creo que no.

Y es que el Estado tiene cifradas nuestras esperanzas, de calidad, de justicia, de bien común, transparencia y otras expectativas que como ciudadanos nos corresponde, y debemos seguir anhelando. Ello se puede impulsar no conformándonos, sino anunciando y denunciando, preparándonos bien en estas materia que nos deben interesar, y actuar con probidad, decir si cuando es si y no cuando corresponda tal respuesta, y no a medias tintas por conveniencias de alguna índole.

Es por ello que considero que la responsabilidad social se debe impulsar en todas las empresas, paso a paso, de manera gradual, pero también en diferentes tipos de organizaciones, como por ejemplo el Estado, en el cual todos en realidad esperamos que trabaje bien y debemos coadyuvar a que cumpla su misión.