El falso mito del pescado azul

EL FALSO MITO DEL PESCADO AZUL

-CIENTÍFICOS BRITÁNICOS REVELAN QUE LOS ÁCIDOS GRASOS OMEGA 3 NO REDUCEN EL RIESGO DE INFARTO NI DE TUMORES

- SU TRABAJO CONTRADICE LOS ANTERIORES, QUE ACONSEJAN CONSUMIRLOS DOS VECES POR SEMANA

M. O.

Madrid- Los famosos ácidos grasos omega 3, los mismos que llenan las estanterías de las farmacias y supermercados en forma de cápsulas, de complementos dietéticos o productos enriquecidos, y que han creado una gran actividad lucrativa, ya no son tan estupendos como se decía. Lo que se cree es que el consumo de estas grasas protege contra las enfermedades del corazón, pero ahora las pruebas no son tan evidentes. De acuerdo con algunas investigaciones recientes, los ácidos grasos omega 3, abundantes en los pescados azules (caballa, atún, salmón, sardina...) y en algunas plantas, no previenen las enfermedades cardiovasculares ni consiguen reducir la mortalidad.

En pleno auge de la cocina se ha impuesto, paradójicamente, la confusión. Por un lado, las autoridades sanitarias y las sociedades científicas recomiendan la inclusión de este tipo de grasas en la dieta para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, y aunque existen numerosos estudios que apoyan esta idea, una exhaustiva revisión que ha publicado «British Medical Journal» no ha logrado demostrar que el consumo de estos micronutrientes consiga reducir la mortalidad.

Se trata de un grupo de expertos de la Universidad de East Anglia, en Norwich, dirigido por Lee Hooper. Los científicos aclaran que este estudio no niega las bondades de una dieta rica en pescados azules, pero concluyen que el consumo de estos alimentos no reduce su riesgo de sufrir un infarto.

Recaídas. De acuerdo con el artículo del «British Medical Journal», los expertos científicos de la Universidad de East Anglia analizaron en 2003 el historial de 3.114 varones con problemas de angina de pecho y descubrieron que los que habían tomado mucho pescado azul corrían más riesgo de un nuevo ataque y habían fallecido en mayor número que los que no. «Es muy difícil demostrar que los ácidos grasos omega 3 ayuden a prevenir problemas cardiovasculares, porque los efectos se ven a largo plazo», explica Adela Rovira, jefa del Servicio de Endocrinología de la Fundación Jiménez Díaz.

Este estudio elaborado tras una evaluación minuciosa de un total de 15.159 publicaciones sobre los ácidos grasos omega 3, de las que los autores del trabajo seleccionaron 88 (41 son ensayos clínicos) con más de 36.000 pacientes y grupos de población, tampoco ha logrado evidenciar que este tipo de grasas tengan ningún efecto protector contra el cáncer, algo que ya habían apuntado anteriores investigaciones, como la publicada en el año 2002 por un grupo de científicos estadounidenses que tampoco pudieron confirmar si los suplementos de ácidos omega 3 favorecían a enfermos con angina de pecho. Sin embargo, tales resultados contradicen los de un trabajo similar desarrollado por científicos de la Universidad de Harvard, también en el 2002. El estudio señalaba los efectos beneficiosos de estos ácidos grasos para reducir o prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Ante los datos con los que se han encontrado, los investigadores concluyen que, por el momento, deberían mantenerse las recomendaciones médicas que aconsejan tomar más pescado azul, pero también que las pruebas de sus beneficios deberían volver a evaluarse.

Sin embargo, los autores del estudio no explican el motivo por el que los resultados de su trabajo difieren de otros llevados a cabo con anterioridad en ese mismo campo, por lo que sus conclusiones no son definitivas. Mientras no existan pruebas, las autoridades sanitarias mantendrán su recomendación general, sobre todo para la población sana, de incluir en la dieta alimentos ricos en ese tipo de ácido graso.

Dieta equilibrada. Los médicos recuerdan que, a la espera de conclusiones fiables, la dieta equilibrada y hasta ahora la que se ha mostrado más sana es la que tradicionalmente se ha consumido en nuestro país, rica en verduras, frutas, cereales, legumbres y pescado. «La eficacia de algunos medicamentos es fácil de contrastar, pero en este tipo de estudios de nutrición y salud se necesitan 15 o 20 años para obtener resultados y, al transcurrir tanto tiempo, es posible que los hábitos de las personas seleccionadas en la muestra hayan variado, por lo que puede ocurrir que las premisas de las que se partieron inicialmente hayan cambiado también», asegura Carlos Diéguez, presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición.

Algunos científicos piensan que su consumo en cantidades elevadas puede prevenir la aparición de demencia. También la ingesta de una o dos porciones de pescado graso a la semana resulta necesaria para mujeres en edad fértil, embarazadas o para las que se encuentran en el período de lactancia, porque facilitan un adecuado desarrollo de la retina y del sistema nervioso del niño. Además, y aunque este estudio no ha logrado demostrar que los omega 3 ayuden a prevenir el cáncer, investigaciones anteriores aseguran que una dieta rica en este tipo de ácidos mejora la calidad de vida.

Fuente: La Razón

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