Mt 2: 1-10

¿Qué es esto de magos y estrellas que anuncian el nacimiento de un niño? Desde luego, hay la posibilidad de leer esto de manera literal, como lo lee la mayoría de los creyentes. No faltará incluso quien crea que se narran aquí eventos históricos positivos, es decir, hechos que ocurrieron tal como se narran. No tengo nada contra esas lecturas, salvo la convicción de que no constituyen un punto de partida muy prometedor para iniciar un diálogo con personas no-creyentes. Por suerte, también es posible no dejarse distraer por la escenografía y llegar directamente al punto que este realto plantea.
Si en nuestra aproximación minimalista suponemos que el Dios-amor habla a través de este texto, ¿qué dice? Haré aquí un intento de paráfrasis fiel al espíritu universalista que nos ha trasmitido la tradición cristiana. Si el creyente verdaderamente cree que Dios es amor y es uno con su Hijo, y si para cualquier persona racional el amor es algo que acontece entre los seres humanos, entonces se puede asumir que lo que Dios-amor (el amor verdadero) dice en este pasaje es algo que se podría parafrasear así:
Surgió el amor verdadero en cierto pequeño lugar, en tiempos en que reinaba el odio en el resto del país, y unos extranjeros se presentaron en la ciudad principal porque habían escuchado la noticia y querían comprobarla. Al oír esto, la cúspide del poder local reaccionó y con ella toda la ciudad, debido sobre todo al prestigio que tenían entre ellos esos extranjeros. Se convocó enseguida a todos los que pudieran detentar alguna información y por ellos se supo que, en efecto, algo inusual había ocurrido en un pequeño lugar, no muy lejano. Pero a la distancia no pudieron determinar con exactitud qué evento era propiamente el referido. Los poderosos les pidieron entonces a los extranjeros que dieran aviso cuando encontraran al amor verdadero, porque ellos también querían conocerlo. (Aún sin sospechar nada) los extranjeros partieron y se dejaron guiar por los indicios de amor que iban encontrando en el camino, hasta que finalmente dieron con el lugar exacto. Allí encontraron 'algo' que acababa de acontecer, 'algo' aún muy frágil, pero que inmediatamente reconocieron como verdadero amor, y este descubrimiento los llenó de una inmensa alegría.
Para el creyente cristiano, ese algo es el Niño. Para el no-creyente el Niño no significa nada, a menos que comprenda que ese niño simboliza ('es' en un sentido espiritual) el verdadero-amor, razón por la cual afirma la teología que no es que simplemente nació in illo tempore sino que nace siempre. Y como quiera que es uno con Dios-amor, tampoco es que recién haya nacido in illo tempore, sino que le habla al corazón del hombre desde su misma aparición sobre la tierra.






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