El concierto más esperado de la gira había llegado. Nos levantamos alrededor de las 08.15am para el desayuno (el cual estaba incluido en la cuenta). Luego de eso, fuimos a dar un paseo por Notre-Dame, el río Sena y diferentes sitios en Paris. Alrededor de las 11.30 pasé por la Gare du Nord a recoger a una amiga que vivía cerca de Paris, Eva, y con ella fuimos a almorzar al “Café Chambertand”, lugar que se encontraba justo al frente del POPB y en el que veríamos a otras personas a quienes conocíamos sólo vía Internet hasta ese momento.
Nosotros pensábamos que éramos los primeros en llegar (eran las 14:30 y el concierto empezaba a las 20:00), pero grande fue nuestra sorpresa cuando vimos que al menos quinientas personas esperaban en la puerta del recinto para ingresar. No tuvimos otra opción que hacer lo mismo, y aguardar bajo el inclemente frío parisino. Tuvimos que aguantar el gélido clima y el fuerte viento hasta cerca de las 17.00, que fue cuando se abrieron las puertas. No tuve problemas en pasar mi cámara, y tampoco Marika, Tof y Brian en pasar las suyas, así como sus grabadoras de audio para registrar el que sería un inolvidable concierto. Eva y yo nos situamos a muy pocos metros del escenario, mientras que mis compañeros de habitación se ubicaron cerca de la consola para poder realizar un registro perfecto. La gente iba llegando poco a poco al recinto cuya capacidad bordea las 20 000 personas.
Luego de haber estado parados cerca de cuatro horas, hizo su aparición el grupo que había estado teloneando a The Cure durante toda la gira europea: 65 days of static (65DOS). A las 19.00, la banda empezó a tocar una serie de ritmos y melodías shoegazing, que, aunque eran interesantes, no consiguieron llamar la atención de la mayoría del público, quienes estaban ansiosos por ver al plato de fondo: The Cure. Lo cierto es que luego de estar parados cuatro horas (o más) quieres ver cuánto antes al grupo principal. Algunos franceses mostraron su descontento con 65DOS con gritos como “stop your fucking music”.
A las 19:30, 65DOS emprendió su retirada para dejar el camino libre a la mejor banda del planeta. Un telón negro que cubría el centenar de luces que se mostrarían para el concierto de The Cure se abrió, luego de lo cual una docena de trabajadores empezaron a preparar el lugar que Robert Smith, Jason Cooper, Porl Thompson y Simon Gallup ocuparían durante las siguientes horas. Para esa hora el lugar se encontraba prácticamente lleno.
Algunas personas aprovecharon para fumar, pero en Francia hacerlo en lugares públicos está estrictamente prohibido (¡lo cual es excelente!..¡No más ardor a los ojos y no más ropa oliendo a cigarro cuando vuelves a casa!) Así que rápidamente tuvieron que apagar sus cigarrillos debido a la llamada de atención de los agentes de seguridad.
The Cure, cinco años después
Para mi fue el segundo concierto después de cinco años. La primera vez fue un inolvidable nueve de noviembre del 2002 en Hamburgo. Esta vez era Paris. Esta vez era una formación diferente. No estaban ni Perry ni Roger, pero en su lugar uno de los mejores guitarristas que he escuchado en mi vida: Porl Thompson. 20:15 y las luces se apagaron, y se multiplicaron los gritos y palmas de 20 000 personas pidiendo a The Cure. Detrás del escenario, unas proyecciones multimedia. Se ven unas estrellas sobre el firmamento y se escuchan unas campanas. Es el inicio del concierto. Es el inicio de la primera canción del Disintegration.
Jason Cooper, camisa negra, pantalón negro, cabellos rubios, se acomoda en su lugar de trabajo: detrás de la batería. Luego siguen Porl Thompson, calvo, con unos tatuajes en la cabeza; Robert Smith, algo subido de peso, con su maquillaje de oso panda y con el clásico cabello desordenado, y Simon Gallup, el que, en palabras de una amiga española “parece que lo hubieran metido en una botella de formol”. Gallup luce más joven que nunca, a pesar de que ya bordea los cincuenta. Un polo de mangas cortas (“bividí”, diríamos en Perú), un pantalón negro y cabello corto. Los cuatro ya están frente a miles de fanáticos que gritan su devoción. Y ¡Oh sorpresa! Cámaras profesionales sobrevuelan nuestras cabezas y en el escenario, otros camarógrafos también filman. ¿Es que este concierto saldrá en DVD oficial? Eso escuché.
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Jason Cooper toca la batería y empieza el concierto. “Plainsong”, la perfecta canción del perfecto disco. La gente está extasiada. Los franceses parece que nunca hubieran visto a The Cure. Gritan y muestran una pasión que sólo conocía al público latinoamericano. Algunos empiezan a “nadar” entre el público, se empujan. Ustedes pensarán que “Plainsong” es una canción rápida, pero no, es lenta, y como para estar tranquilos disfrutando. Pero el público está totalmente loco y entregado. La siguiente canción, “Prayers for rain”, exacerba aún más los ánimos. La gente se empuja, parece que me voy a caer. ¿Estoy en un concierto punk? La gente salta, grita, se empuja. Parece que nunca hubieran visto a The Cure, a pesar de que éstos deben haber tocado por lo menos medio centenar de veces en Francia. Extraño a mis amigos en Lima, cómo me gustaría que vieran lo que yo vi. Qué concierto.
Con Eva retrocedimos algunas líneas porque adelante la gente estaba demasiado exaltada. Y perfecto. Desde allí pudimos disfrutar todo lo que quedaba del concierto. Y quedaba bastante. Le grité a Robert (en inglés, claro) que por favor vengan a Sudamérica, que los seguimos esperando. No sé si me habrá escuchado, pero al menos lo intenté. Es que este show debe verse en Perú y en todos los países de la región.
Con “The Walk”, era una fiesta total. Una fiesta de miles de personas. La nueva versión es pefecta. No se extrañan los teclados. “Push”, mi canción favorita de The Cure, es tocada en una versión extraña. Empieza con unas secuencias. Esa canción no necesita nada, francamente. Espero que Robert considere volver a la versión normal. Igual, me quedo “sin garganta” para gritar el famoso “like strawberries and cream, it’s the only way to be”. Miles de personas saltan al mismo tiempo. Y es que “Push” es una de las canciones con más energía que existen. The Cure toca “Never enough” y en esta canción, aprovechamos para mostrar la banderola de curefans.com (la comunidad de fanáticos de The Cure) a la banda. Andreas, un alemán que es webmaster del conocido sitio cure-concerts.de, me ayuda a mostrarla. ¿La habrá visto Robert? No lo sé, pero logramos mantenerla por unos 25 ó 30 segundos. Pero la banderola no sólo sirvió para que la banda la viera. Una guapa francesa me llama por detrás y me pregunta, ¿Eres tú David de Curefans.com? Era Chrystel, una parisina que suele participar de las discusiones de la comunidad virtual. El mundo es pequeño.
El concierto se extiende por más de dos horas. Cierran la primera parte con “One hundred y years” y luego “Disintegration”. Los cuatro se van pero el público sigue aplaudiendo… y vuelven. A su regreso, los monstruos interpretan cuatro temas del legendario “17 seconds”. La obscura “At night”, “M” y luego “Play for today”. En esta canción el público empieza a corear la parte que usualmente hacen los teclados. Era ensordecedor. Robert luce contento yse entrega totalmente al público con una increíble versión de “A forest”. Para mi es el punto más alto de la noche. Es una canción de 1980, pero suena más fresca que nunca. La voz de Robert en el “and again” se mantiene igual que antes. Y la banda vuelve a dejar el escenario. Y vuelve de nuevo, esta vez con la parte “pop” del concierto. “Lovecats”, “Close to me” y una nueva canción, “Freak show” (que no es muy buena la verdad) y cierran con “Why can’t I be you”, que, la verdad, extraña los teclados. Pero qué importa. El show sigue al 100%. Y vuelven. Y tocan la canción más conocida de la banda, “Boys don’t cry” y tocan varias de su primer disco, destacando nítidamente “Jumping someone else’s train”. Y finalmente terminan con una de las canciones preferidas del legendario DJ inglés John Peel: 10:15 Saturday night, seguida por una inmejorable Killing an arab.
Es el fin del concierto. Al menos, eso es lo que todos piensan (porque con Killing an arab terminaron la mayoría de sus otras presentaciones en Europa). Pero Smith da las gracias a un público que no paró de gritar de inicio a fin volviendo y tocando la emblemática “Faith.” Una proyección obscura, mostrando una iglesia es lo que puede recordar. La gente escucha en silencio uno de los himnos de la banda inglesa. Una canción que Smith habría escrito en sus momentos más difíciles, cuando –se dice- pensó incluso en el suicidio.Y se acabó. Tres horas y media de concierto. ¿Qué más pedir? Yo estoy cansado. Han sido casi 9 horas parado y tengo hambre y sed. Pero, bah, no importa.
¿Cómo calificar el concierto?. ¿Perfecto?¿Increíble?. Más de treinta años de carrera y The Cure sigue demostrando en cada presentación porqué son los mejores.
The Cure
Paris - Palais Ominsport de Paris Bercy
12 de marzo del 2008
Mainset: Plainsong, Prayers For Rain, A Strange Day, alt.end, The Walk, The End of the World, Lovesong, To Wish Impossible Things, Pictures of You, Lullaby, From The Edge Of Deep Green Sea, Kyoto Song, Please Project, Push, How Beautiful You Are, Friday I’m in Love, Inbetween Days, Just Like Heaven, Primary, A Boy I Never Knew, Shake Dog Shake, Never Enough, Wrong Number, One Hundred Years, Disintegration
Encore 1: At Night, M, Play For Today, A Forest
Encore 2: The Lovecats, Let’s Go to Bed, Freak Show, Close to Me, Why Can’t I Be You?
Encore 3: Three Imaginary Boys, Fire in Cairo, Boys Don’t Cry, Jumping Someone Else’s Train, Grinding Halt, 10:15 Saturday Night, Killing An Arab
Encore 4: Faith







