11/03/08: La necesidad de control...

Sentirse en control es una necesidad de los seres humanos, y los docentes en esto no son la excepción. Sin embargo, en un contexto educativo en el que se debería apuntar a desarrollar la autonomía y el juicio crítico de los estudiantes la necesidad de control que tienen algunos docentes puede ser tremendamente nociva y atentar justamente contra aquello que el sistema educativo pretende lograr.
Ya he tocado este tema repetidas veces en este blog, y si vuelvo a mencionarlo es porque en estos últimos días he revisado diversos reglamentos de disciplina, de colegios diferentes, y he encontrado cosas que no me permiten más que concluir lo que ya dije en el párrafo anterior: hay docentes que necesitan controlarlo todo, darse seguridad a partir del control (autoritario e ilegitimo, desde mi punto de vista) de la conducta del otro. De otro modo no me explico que hayan reglamentos escolares que estipulen cosas como las siguientes:
- El largo de los aretes!!! un demérito si estos miden más de 1.5 centímetros
- Si las medias deben ser taloneras o tobilleras o hasta la rodilla. Puntos menos a quien ejerza su derecho a llevar las medias como le de la gana
- Cómo debe escribir el alumno en su cuaderno. Puntos menos si no pone los títulos con lapicero de color rojo
- Como deben funcionar las vejigas de los estudiantes. Puntos menos en conducta al que se le ocurra tener pipi (pichi, pila o como quieran llamarla) a una hora distinta de la que los profesores permiten.
- Cómo deben forrarse y decorarse los cuadernos. Sanción para el que siguiendo su propia estética y su sentido de la individualidad les ponga alguna calcomanía o sticker
Entiendo que las escuelas pueden crear sus propias normas y convenciones y regirse por ellas. Tienen derecho a hacerlo. Sin embargo, me cuestiona que una institución educativa considere vital y necesario estipular y normar cosas como el largo de los aretes de las niñas, en lugar de poner su atención y sus esfuerzos donde verdaderamente debería: en las cuestiones curriculares y en la formación moral y ciudadana de sus estudiantes.
Una de las cosas que más se prohibe en las escuelas es comer en el aula, y a veces en determinados ambientes distintos del aula. Entiendo que pueden haber muy buenas razones detrás de una medida como esa, y aunque personalmente durante mi doctorado tuve compañeros que escuchaban las clases almorzando (sopa incluida), lo que no molestó nunca a nadie, acepto que pueden haber criterios razonables detrás de esta prohibición. Lo que no entiendo y considero tremendamente contraproducente es que habiendo argumentos razonables de fondo estos no se trabajen y co-construyan con los estudiantes, con lo que el no comer en el aula se convierte en una prohibición más de la lista de innumerables y arbitrarias prohibiciones de las que está tan plagado nuestro sistema educativo.
Las prohibiciones arbitrarias y los sistemas disciplinarios punitivos (de puntos menos y deméritos) nunca generan autonomía. Al contrario, producen solamente temor al castigo, rebeldía frente a la norma arbitraria (aunque esto en algunos casos puede ser visto como un signo de salud), incomprensión del sentido de la norma y falta de habilidades ciudadanas para negociar posiciones y resolver los problemas colectivos de manera conjunta y democrática. Todo lo contrario de aquello que estas mismas escuelas pretender fomentar.
Nota:
Imagen tomada de aquí
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Jhon Peña escribió:
Leo con mucha sorpresa que ocurra esta situación en los colegios, es caer en un exceso, creo que los directores y profesores deben tener en cuenta que para alcanzar la virtud solo será necesario aplicar el concepto aristótelico del JUSTO MEDIO. Sin embargo también llamo la atención al hecho de comer en un aula, sólo bajos ciertas razones y como una excepción. Por ejemplo tengo una alumna de pregrado que está embarazada y estudia en el turno noche a esa hora la cafeteria está cerrada, es indudable que no tiene otro sitio donde pueda comer. A lo que voy es que debe haber una conciencia clara de los límites para no desvirtuar una acción o un espacio.