11 mar '08-15:35
Homoerotismo en The Happy Prince: el Wilde que los traductores nos vedaron

Entre las versiones castellanas con las que contamos y que probablemente circulan en ediciones tan descuidadas donde apenas si se hace alusión a Oscar Wilde como autor de “El príncipe feliz” destaca la versión de los traductores Julio Gómez de la Serna y E.P. Garduño. Julio Gómez de la Serna en especial, tradujo las piezas de teatro más logradas de Wilde, como Lady Windermere’s Fan, The Importance of Being Earnest y A Woman of No Importance; su trabajo con Garduño se limitó más bien a los relatos infantiles. La leyenda cuenta que incluso el precoz Jorge Luis Borges, con tan sólo nueve años, publicó en el diario “El País” de Buenos Aires una versión castellana de The Happy Prince, pero aún si esto resulta de lo más interesante, no es motivo de la nota de hoy, pues como todo lo que se desprenda de la ominosa figura de Borges, merece reflexión aparte.
La versión castellana que todos conocemos, “El príncipe feliz”, de Gómez de la Serna y Garduño es discreta, debido a su clara intención de llegada al público infantil y nos brinda un relato matizado. The Happy Prince narra la historia de la estatua del “Príncipe feliz” que en un acto de bondad decide despojarse de sus lujosas coberturas para dárselas a los más desdichados de su ciudad. Para esto necesita de la ayuda de una “golondrina” a la que le pide quedarse unos días más antes de emigrar a Egipto. Luego de que la estatua se desprende de los dos zafiros que le servían de ojos, la golondrina decide quedarse con ella y ante la llegada del invierno que no puede soportar, muere en los pies de la estatua, cuyo corazón se parte en dos ante la muerte de su amiga.
Se puede seguir las claras connotaciones homoeróticas del cuento desde la aparición de “la golondrina” - “Swallow”: (a swift-flying migratory songbird with a forked tail, feeding on insects in flight”- OED), en inglés.
Dice Wilde en la versión original:
V.O: “One night there flew over the city a little Swallow. His friends had gone away to Egypt six weeks before, but he had stayed behind, for he was in love with the most beautiful Reed.”
Los traductores:
V. T: “Una noche voló una golondrinita sin descanso hacia la ciudad. Seis semanas antes habían partido sus amigas para Egipto; pero ella se quedó atrás. Estaba enamorada del más hermoso de los juncos.”
“Swalow” es, en efecto, golondrina (Hirundo rustica) pero la golondrina del cuento no es hembra sino macho. ¿Por qué los traductores decidieron feminizar a la golondrina de Wilde? Porque luego Wilde nos dice que la golondrina y el príncipe se aman.
Al final del cuento, la golondrina decide acompañar a la estatua del Príncipe feliz, sin importarle su inminente muerte y Wilde escribe:
V.O: “The poor little Swallow grew colder and colder, but he would not leave the Prince, he loved him too well.”
V.T: “La pobre Golondrina tenía frío, cada vez más frío, pero no quería abandonar al Príncipe: le amaba demasiado para hacerlo.
Y su amor es correspondido:
V.O: "I am glad that you are going to Egypt at last, little Swallow," said the Prince, "you have stayed too long here; but you must kiss me on the lips, for I love you."
V.T: “ -Me da mucha alegría que partas por fin para Egipto, Golondrina -dijo el Príncipe-. Has permanecido aquí demasiado tiempo. Pero tienes que besarme en los labios porque te amo.”
Asimismo, la descripción del escritor en la buhardilla es particular:
V.O.: “His hair is brown and crisp, and his lips are red as a pomegranate, and he has large and dreamy eyes.”
V.T.: “Su pelo es negro y rizoso y sus labios rojos como granos de granada. Tiene unos grandes ojos soñadores.”
El amor según Wilde, en The Happy Prince se manifiesta en dos seres del mismo sexo, que han logrado un nivel elevado de humanidad por despreciar las bondades materiales de la Tierra y más bien aspiran a una vida etérea, donde su amor se pueda realizar. Al ser la golondrina castellana un personaje femenino, puede perder esa connotación homoerótica que a la vez dota al texto de cierta nostalgia por representar un amor inalcanzable. En un primer momento, la golondrina renuncia al cortejo del junco pues aspira a niveles más elevados de amor, que pronto encontrará al lado del Príncipe Feliz y que incluso le hace despreciar la muerte.
La decisión de los traductores se puede justificar por la naturaleza del público al que se dirige este relato, pero es innegable también sus logros al conservar la belleza del original, que puede ser comprobado en múltiples pasajes que superan las posibilidades de esta entrada. Sin embargo, no está demás decir que este relato castellano de Wilde fue uno de los pretextos que tuvimos cuando pequeños, para empezar a soñar.
Etiquetas : Oscar Wilde, Julio Gómez de la Serna

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13 comentarios:
Ademas a los de tercera opcion sexual, que quiera arrastrar a los que son o quisiero serlo, no les sirve su maxima, de que todos tenemos algo de homosexual, ¡no resulta para este caso y ningun otro caso!. La genialidad no pasa por el sexo ni las opiniones partididistas. Los genios somos universales ejejejem...
¡Esto aparte!, las coincidencias son mera casualidad ¡y logico! WILDE habla de los villanos "que por el mundo han sido", parafraseando a Fray Luis de Leon
Rabindranath Tagore
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