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REALITY SHOW
Página de José Luis Vargas Gutiérrez

Full talk shows

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La prensa y televisión farandulera han vuelto a tratar el tema de Laura Bozzo, famosa por dirigir los talk shows y protagonizar varios de los escándalos del gobierno fujimorista. Ella vuelve a ser portada de diarios y programas porque se ha descubierto que sus programas son puros montajes; es decir, sus casos de la vida real , como ella los presenta, son burdas actuaciones de gente que es contratada y preparada para sentarse en el plató televisivo y proferir mentiras sazonadas con mucha violencia que es el verdadero atractivo del programa.

Nada novedoso, por lo menos para el mundo académico, pues desde la aparición de ese género televisivo, se sospechó de su falsedad. Yo mismo lo corroboré, justamente hace diez años, en pleno apogeo de esos programas, con una investigación que sirvió para graduarme de magíster por la PUCP.

Luego, ese trabajo se convirtió en libro (Adiós a la verguenza, los talk shows en el Perú), que es, hasta el momento, una de mis publicaciones más celebradas. Un extracto de esa investigación, se publicó en la revista Quehacer 112, que ahora pongo en consideracion de ustedes.

FULL TALK SHOWS
“El chisme es literatura” (Truman Capote)

Una nueva fiebre de producción viene afectando a la televisión nacional. A la vieja fórmula del programa informativo propio más el cómico y, de vez en cuando, una telenovela (aunque sea un remake), se ha sumado un tipo de programa que se caracteriza por hacer de la miseria humana y del tradicional chisme de comadres un espectáculo: los talk shows.

Intimidades, Laura en América, Maritere, Entre nos y Pecado Original son, hasta el momento, los talk shows, hechos en casa, que nos oferta la pantalla seductora . Los dos primeros, se transmiten diariamente en lo que antes era considerado un horario familiar por excelencia (medio día). También todos los días, pero a media tarde, va Pecado original, y en la noche Entre nos. Pero son los sábados en donde prácticamente se encuentran todos, en horario estelar.

El éxito de estos programas se refleja más allá de los horarios de transmisión, pues ya es habitual leer en la mayoría de los diarios, titulares dando cuenta de lo que hacen y no hacen sus actuales conductores. Justamente, a finales de 1997 la prensa escrita informó, por varios días, de la lucha interna de los canales de televisión por contratar a una de las conductoras de esos talk shows, Laura Bozzo. El asunto no llamaría la atención sino fuera porque no sólo la prensa de espectáculo abordó el tema sino también los diarios “serios”. Incluso, uno de los programas políticos de mayor sintonía en ese entonces, “En Persona”, hizo la entrevista estelar a la conductora cuando ésta decidió retirarse de canal 5. Al día siguiente, el director de dicho programa, César Hildebrant, confesaría que con esa entrevista obtuvo uno de los más altos “rating” de audiencias .

Pero, ¿de dónde viene esta fiebre de los talk show? ¿Porqué la televisión cumple ahora su papel de entretenimiento con el drama de las personas? ¿qué está pasando para que la tragedia humana sea ahora vista como espectáculo? En las siguientes líneas, esbozaremos algunas interpretaciones.

Del reality al talk show.-
Los talk shows en nuestro país son prácticamente de reciente data, no más de una década. Estos programas aparecieron en calidad de “enlatados”; es decir, nuestra televisión empezó transmitiendo los famosos talk shows americanos, empezando por los “lights” tipo “Cristina” o “María Laria” hasta los “hard” tipo “Geraldo” . Luego alternarían con los hechos en casa (“Fuego Cruzado”, “1900” y “Tal cual”), logrando buena acogida más no el impacto que sí se ha obtenido ahora.

Los talk shows de factura nacional no escapan pues del estilo imitador que caracteriza a nuestra televisión. Con el debido “toque criollo”, estos programas calcan un viejo formato de la televisión americana que es conocida como “Reality Show”. Este es un tipo de producción televisiva que en Estados Unidos ya tiene cerca de cinco décadas. Con varios productos lanzados exitosamente al mercado, su denominador común es que tiene como protagonistas ya no a la estrella o celebridad de la pantalla, chica o grande, menos aun al notable personaje del mundo académico, político o social, sino al tipo de la calle, al anónimo “que busca hacerse celebre por un cuarto de hora” .

Las primeras experiencias en que la gente común es usada como carne de televisión, se dan pues en los Estados Unidos por los años cuarenta con los Candid Camera (La cámara indiscreta, que también se hizo aquí con resultados negativos). En ese tipo de programas, la gente de la calle hace los programas sin saberlo, usualmente en situaciones ridículas, pues el objetivo es causar la hilaridad del espectador. Luego, el reality show se convierte en una especie de servicio público, pues busca llegar a todos los rincones del país para mostrar su cultura o problemas. En ese nuevo formato, el público sigue siendo el protagonista pero de una manera pasiva, pues su participación es prefabricada ya sea en concursos o decoraciones en vivo. La gran transformación se produce en los años ochenta, pues la gente va a la televisión para contar su propio drama, sin ningún guión escrito por profesionales. Por su parte, las compañías de televisión se dan cuenta que una historia cotidiana puede ser más espectacular que cualquier costosa inversión; de esa manera, se impulsa este tipo de programas con una decorosa justificación: “son de servicio a la sociedad” .

Como podrá observarse, el Reality Show, tiene una serie de variantes. Mejor dicho, de él se desprenden varios productos que van desde los programas en donde se resalta los actos heroicos o dolosos de la gente común, el seguimiento mórbido de los problemas o líos de algunas celebridades , hasta la transmisión en directo de las discusiones políticas o parlamentarias. El Talk Show, por tanto, se inscribe dentro de este tipo de producto televisivo. Por basarse en temas de la realidad, desde los más sórdidos hasta los de amplio interés político, con los actores “reales” y transmitirse “en vivo”, algunos prefieren llamar a este genero el Reality Programming, Reality Life o Reality TV; es decir, “programas o televisión de la realidad”.

“Soy una burra”: los Talk Show por dentro.-

Un escenario para un promedio de cuarenta personas, cuatro o cinco invitados que contarán sus historias, el talk master y los temas que pueden ser “Madre de día, prostituta de noche”, “Mi padrastro me violó” o “Hijas que desprecian a sus madres” , todos esos elementos, en forma y contenido, caracterizan a los talk shows que hemos enumerado. La mayoría, ponen énfasis en que son transmitidos “en vivo”; es decir, que no hay nada trucado y mucho menos arreglo posible con los que relatan sus dramas; por tanto, son más creíbles .

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Cuando estos programas empezaron a transmitirse, los invitados podían presentarse con algún disfraz, pero ahora ni lentes oscuros pueden usar, ya que se trata de competir por quién exhibe la historia más cruenta o el relato más auténtico; es decir, ya no se permite ni un mínimo de vergüenza. También en sus inicios, los talk shows sustentaban la importancia del tema a tratar, presentando un reportaje en donde se ponía énfasis en el problema social que encerraba cada historia individual. Ahora, de frente se pasa al espectáculo constituido por las historias de los invitados, la participación del público y la intervención del talk master.

La combinación de esos tres elementos funciona así: luego de una breve presentación, los invitados empiezan con el strip tease anímico; es decir, cuentan sus “dramas”. El talk master se encargará de “subir el nivel” pidiéndole o insistiéndole al invitado a que sea más preciso, más explicativo. Para ello, le asegura que si lo hace no sólo se curará o liberará más rápido de sus traumas sino que, además, el público, la sociedad entera que lo está viendo, lo entenderá mejor. De esa manera, cuando el protagonista (si es una adolescente, mejor) cuenta que la violaron, el talk master va a pedirle que diga dónde, cómo y qué sintió. El público no sólo cumplirá el papel de asistente sino también de juez implacable e interviene, desde el set o desde la calle, pidiendo más detalles o emitiendo contundentes juicios de valor. Por ejemplo, si el tema es prostitución de menores, del público se levantará otra adolescente y acusará a la protagonista de débil e irresponsable puesto que hay otras formas de ganarse la vida; o sino será una madre quien al borde de un llanto desgarrador le exhortará “que deje ese camino y piense en sus padres”. Sientiéndose ofendida por las sentencias, la protagonista confesará que en realidad le gusta encamarse con todos y que incluso lo hace gratis o, caso contrario, terminará prometiendo “dejar ese mal camino después de hacer un capital para poner una tiendecita en Gamarra”.

Otras veces, serán los propios protagonistas quienes se disputan el papel de jueces entre ellos mismos. Cuando ello ocurre, la discusión será en quién es más pandillero (a) si el programa es sobre bandas juveniles; quién es más maricón si el tema aborda la homosexualidad; o quien es más puta si el tema es sobre prostitución de adolescentes. El programa termina con reflexiones del talk master, invocando a Dios, a la sociedad, autoridades, padres, maestros, etc. a que solucionen el problema. Luego, con amplia sonrisa, invitará al televidente al día siguiente para tratar otro “caso íntimo de la vida real”.

Todo esto, que lo ve el público a través de sus televisores y que dura entre 60 a 90 minutos, es en realidad el producto final de un trabajo que demanda el esfuerzo de un verdadero ejército de personas que forman los “equipos de investigación” de cada talk show. Como auténticos sabuesos, su tarea es ubicar a los protagonistas, investigar si el relato es verídico o tiene toda la sazón del caso, convencerlos y finalmente llevarlos al set de televisión. Cada investigador, maneja una cartera de temas así como de distritos (usualmente populares). En cada uno de ellos, hay “contactos” que son los que dan el primer aviso acerca de un “roche” ocurrido en el barrio. El investigador va y verifica. Si se ajusta a los intereses del programa, su labor será, como ya lo dijimos, persuadir a los protagonistas para que asistan al talk show, previo acuerdo de fecha. Llegado el día, en las primeras horas de la mañana, el investigador los recoge de sus casas y los lleva al canal. El público también está por los alrededores desde tempranas horas, pero ingresa al set dos horas antes. Allí los espera un “coordinador del público” que los motiva y les esboza el tema a tratar. Con ojo de lince, digno de un especialista en dinámica de grupos, selecciona a aquellos que harán las preguntas más punzantes o emitirán los juicios más liquidadores. Así que, cuando llega el talk master, ya todo está listo para encender las luces, afinar el sonido y empezar con el espectáculo.

Entre la realidad y la fantasía.-

Científicos sociales, periodistas y los propios talk master han empezado a ensayar algunas respuestas para explicar el éxito de los talk shows, tanto en nuestro país como en otros . “El público está perdiendo el púdor”, “La pacatería social está desapareciendo”, “Los talk shows son la expresión televisada de la prensa amarilla”, “Especialmente en el Perú la gente quiere hablar después de un largo período de silencio”, etc. son algunas de esas explicaciones y, como puede verse, de alguna manera, todas apuntan a señalar la serie de cambios políticos y culturales que venimos experimentando, aquí y en cualquier punto del planeta. Por ejemplo, hoy se habla de sociedades mediatizadas o sociedades de la comunicación, en donde, por lo visto, se está trastocando el concepto de lo público y lo privado. Es decir, con ese tipo de programas y otros que están basados en el viejo placer humano del chisme, cada vez es más difícil distinguir la frontera entre el espacio privado y el público. Tradicionalmente ese límite estaba bien demarcado, pues el primero lo constituye el espacio doméstico u hogareño (oikos), mientras que el segundo, el espacio público, está dado por las polis; es decir, el conjunto de actividades sociales, las redes de intereses regidos por un pacto que se constituyen en la sociedad civil. Pareciera que hoy nada de eso existe, pues lo que antes considerábamos temas estrictamente privados o personales, hoy se exhiben a todas luces, con toda la sazón del caso .

Estos cambios también han tocado las puertas de los medios y en particular la televisión, transformando su tradicional papel conservador de las relaciones sociales. Es decir, anteriormente nadie dudaba que los personajes públicos no debían ser vistos en espacios ni situaciones privadas, y que los sujetos privados nunca deberían acceder al protagonismo de la palabra o la imagen reservada al personaje público. Como puede verse, hoy todo eso no existe, la televisión y concretamente programas como los talk shows han cancelado los límites entre lo uno y lo otro.

La sociedad peruana no está ajena pues a este cambio de época, y si algo nos “chorrea” de estas transformaciones veloces y violentas es justamente las ligadas a los aspectos culturales y mediáticos. Sin embargo, cuando esa fórmula la mezclamos con nuestras particularidades, y, fundamentalmente con la coyuntura actual caracterizada por el desprestigio de la política, la ausencia de las instituciones y un ejercicio del poder cada vez más desvergonzado, entonces el resultado final es algo que, incluso, liquida la frontera entre lo real y lo imaginario. Es decir, ¿porqué asombrarnos del reinado del chisme y la ruptura del espacio privado del que hacen gala esos programas, si sabemos que nuestras íntimas conversaciones telefónicas están siendo escuchadas por efectivos del SIN?, ¿qué diferencia puede existir entre los dramas privados que se ventilan día a día en los talk shows y la mezcla de circo y miseria en que se ha convertido la vida política nacional?

Dicho de otro modo, ¿qué es más vergonzoso, el tema “Mi marido es un sinvergüenza” o “Vocales de la Corte Suprema firman sentencias sin leerlas”?, ¿Qué es más escandaloso: “Niñas violadas por el padrastro” o “Gobierno sigue liquidando el Estado de derecho al recortar facultades al Consejo Nacional de La Magistratura”?; ¿qué es más ridículo: “Mujeres insaciables” o “ Congresista Susy Diaz confiesa que no tuvo orgasmos con Percy, su esposo”? . Como se verá, cada vez es más difícil determina

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Comentarios

Me ha resultado muy interesante su artículo. Estaba en busca de una investigación seria sobre estos programas y fue una grata sorpresa encontrar este fragmento de su estudio especializado.

Publicado por Kalenda at 15/02/11 21:21:57

hola laura tengo muchos años viendo tu programa y gracias a dios pude encontrarte siempre e visto lo maravillosa y humana que eres siempre y yo estoy casi apunto de suicidarme lo unico que te quisiera pedir es que me ayudaras a encontrar a una persona no recuerdo su segundo apeido se llama carlos solis trabaja en oakland era mi prometido y nos ivamos a casar en julio lo conoci en jiquilpan michoacan yo soy bailarina y por ese motivo no quisiera que saliera al aire mi caso mi temor es si le paso algo porq todo iva bien lo extranño esq su num de cel suena y contestan pero no hablan no importa q ya no quiera nada conmigo solo quiero saber que esta vivo tengo su num de celular este es15109170906 asi me aparece en el celular mio el tiene familia en jiquilpan yo estoy deprimida estoy tomando medicamento de psiquiatra controlado y gotas para dormir estoy desesperada porq ya una ves me dejaron esperando el papa de mi hijo y al año una amiga me dijo que lo habian matado yo nunca pude confirmarlo el vivia en los mochis se llamaba luis roberto lopez ramos y tambien estube en tratamiento y no quiero que se repita la historia on carlos el me mando plata una vez por las farmacias guadalajara de oakland y fui ala farmacia con mi credencial despues para q me dieran el nombre completo y dijeron q no podian y les suplique y no quisieron ayudarme tambien tengo su correo electronico animasolis@yahoo.com ayudame laura por favor te lo suplico o que lo anuncies ya q tu programa lo v muchisima gente este es mi num de celular 013315690597 de ante mano dios te bendiga hoy y siempre

Publicado por eva at 04/04/11 14:39:12

La verdad a mi me dan asco los Talks shows como los de Laura Bozzo que solo muestran pura violencia Lisuras Golpesa Insultos Vulgaridades y malos ejemplos esos programas no tiene nada de valores solo embrutencen a la sociedad esos programas solo te vuelven mas ignorante esos talk shows no sirven ya sean esos programas de Laura Bozzo, Monica Zeballos, Monica Chang, Maritere todo lo que sale en esos programas es mentira solo le pagan a esa gente para que supuestamente se agreda se insulte obvio todo eso ya esta planeado y arreglado esos programas solo engañan a la gente con esos casos falsos promoviendo la ignorancia y vulgaridad a los televidentes yo pienso que ya no se deberian de trasmitir esos programas porque no tienen cultura no tienen respeto ni mucho menos tienen valores

Publicado por Omar at 10/05/11 19:37:27

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