¿Raúl Castro enfrentando la soledad del poder?
No hubo ninguna sorpresa en la elección del nuevo Presidente del Consejo de Estado de Cuba, cargo que, de acuerdo al artículo 74 de la Constitución de ese país, implica simultáneamente la je- fatura de Estado y la jefatura de gobierno.

Como era de esperarse, los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular – ANPP (el parlamento de la isla) eligieron a Raúl, hermano del todopoderoso Fidel Castro, como nuevo Presidente de dicho Consejo por un periodo de cinco años. Durante el último año y medio Raúl Castro, en su condición de Primer Vicepresidente del Consejo saliente, había estado encargado interinamente de la presidencia de Cuba debido a la enfermedad de su hermano.

Antes de dicha elección, y por casi cinco décadas, Fidel Castro concentró en sus manos todos los cargos políticos máximos de la isla. Además de ser jefe de Estado y jefe de gobierno, en su condición de Presidente del Consejo de Estado era el jefe supremo de todas las instituciones armadas (artículo 93 de la Constitución). Asimismo, en su condición de Primer Secretario del Buró Político del Partido Comunista, era también el indiscutido jefe supremo de dicho partido único.

Fidel Castro, dueño absoluto del poder en Cuba por casi cinco décadas
Con la elección del nuevo Presidente de Cuba, el poder se ha transferido formalmente a Raúl Castro; no obstante, su hermano mayor mantiene su condición de jefe máximo del Partido Comunista, lo que en un régimen de partido único y de culto a la personalidad, resulta ser el cargo político de mayor importancia e influen- cia, más allá de las forma- lidades de la estructura del Estado.

Cabe señalar que, según el artículo 5 de la Constitución cubana, "el Partido Comunista de Cuba ... es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”; y, en el caso de ese país, dicha cláusula constitucional no es un mera declaración lírica (como ocurre con las declaraciones de derechos y libertades de muchas de nuestras constituciones latinoamericanas). En Cuba, el Partido Comunista es, en efecto, la organización que detenta todo el poder político, llegando a confundirse muchas veces con la propia estructura del Estado.

Como para que no queden dudas sobre el papel que seguirá desempeñando Fidel Castro en el régimen político cubano, el nuevo presidente ha dejado claramente establecido que “el comandante en jefe de la revolución es uno solo: Fidel”, quien es “insustituible”; asimismo, ha pedido permiso al
Raúl Castro, detrás de su hermano, líder máximo e insustituible
parlamento (la ANPP) para consultar a su hermano sobre las principales deci- siones de Estado, especial- mente las concernientes a la política exterior y la defensa nacional. Como no podía ser de otra manera, los legis- ladores aprobaron la solicitud por unanimidad.

En suma, si bien Fidel Castro, desde hace un año y medio, se vio obligado por sus dolencias físicas a delegar sus funciones como Presidente del Consejo de Estado, y aunque ahora ya ha dejado definitivamente dicho cargo, queda claro que se mantiene como el indiscutido jefe supremo del régimen político cubano. Su hermano es el que dirige la administración del Estado, pero Fidel sigue “reinando” y su palabra seguirá siendo la ley, hasta que la inevitable muerte se lo lleve de este mundo.

Así pues, el viejo dictador cubano bien podría seguir cantando, sin faltar a la verdad, esa conocidísima ranchera mexicana “Sigo siendo el rey”:

Con dinero y sin dinero,
hago siempre lo que quiero,
y mi palabra es la ley...
pero sigo siendo el rey


Momento en que Fidel Castro dejará el poder en Cuba

Consideramos, pues, que el inicio de la transición a la democracia en Cuba aún tendrá que esperar. Es más, incluso en el caso que Fidel se aleje definitivamente del poder, es decir, que deje de ser el "rey" (por muerte natural o por alguna otra circunstancia), no estamos convencidos que tal situación necesariamente implicará el inicio de la ansiada transición. Pero ese es ya otro tema, que esperamos tratar en una siguiente oportunidad.


Álvaro Vargas Llosa
ACTUALIZACIÓN (04/mar/2008):
Álvaro Vargas Llosa no se encuentra necesariamente entre mis autores favoritos, sobre todo cuando escribe ideológicamente; sin embargo, recomiendo la lectura de su artículo "La Cuba de siempre" (The Washington Post, 02 de marzo de 2008) en el cual, a mi juicio, da cuenta de manera bien documentada sobre las reales posibilidades (o imposibilidades) de una transición a la democracia en Cuba, bajo la presidencia de Raúl Castro.


ACTUALIZACIÓN (22/mar/2008):
El amigo de Álvaro Vargas Llosa, Carlos Alberto Montaner tampoco está entre mis "panfleteros" favoritos, lo que no obsta que a veces algunas de mis opiniones coincidan con las suyas (o viceversa).
Carlos Alberto Montaner
Montaner, en su artículo "Sin Fidel, ¿y ahora qué?" (ABC Digital , 02 de marzo de 2008), en la misma línea señalada por nosotros, destaca que "Fidel se va, pero se queda", que este "se ha reservado el poder de veto", que "seguirá gobernando hasta su muerte", y que si ahora entrega el mando "aunque conserve la autoridad y la capacidad de obstaculizar cualquier reforma, es porque sabe que no le queda demasiado tiempo en este valle de lágrimas."