22/feb/2008: Kosovo, el doloroso parto de una nueva polis

Muchos medios de comunicación han destacado que dicha declaración de independencia ha sido "unilateral", es decir, que no ha contado con la conformidad de Serbia, el Estado del cual se independiza Kosovo.
Al respecto, hay que precisar que en la gran mayoría de los casos, las nuevas polis o estados se han constituido a partir de declaraciones unilaterales de independencia, es decir, con la oposición de los estados o imperios de los cuales se independizaban.
Ello por una sencilla razón: es muy difícil suponer que un Estado se resignará fácilmente a "perder" lo que considera parte suya y que, graciosamente, otorgará la independencia a alguna de sus provincias o dominios. Por el contrario, por regla general, dicho Estado tratará de evitar por todos los medios a su alcance que los afanes de independencia política de alguna de sus provincias se llegue a concretar.

El caso de la independencia de Kosovo respecto de Serbia no es la excepción a esa constante histórica. No olvidemos que las ansias separatistas de la mayoría albanesa que habita en Kosovo data de hace varias décadas (y tiene además profundas y remotas raíces históricas) y que en la región ya han ocurrido cruentos conflictos armados por dicha causa (como la Guerra de Kosovo), lo que ha incluido operaciones de limpieza étnica y genocidio entre ambas partes.
En tal sentido es claro que Kosovo luchará por consolidar su independencia recién declarada con uñas y dientes, en tanto Serbia tratará de evitar, también con uñas y dientes, que la misma se llegue a concretar. De allí que el desenlace de este proceso sea imprevisible.
Un elemento crucial cuando nace un nuevo estado es el reconocimiento (o desconocimiento) por parte de otros estados del nuevo aspirante a miembro de la comunidad internacional. En la medida que un nuevo estado sea reconocido por más estados (y si estos son más poderosos aún mejor), es más probable que se llegue a consolidar como tal. Si el nuevo estado, en cambio, es desconocido por la mayoría de países, su consolidación será más difícil.
En el caso de la Kosovo, este nuevo estado ha recibido el inmediato reconocimiento de varios de los países más poderosos del mundo, empezando por los estados más importantes de la Unión Europea (Inglaterra, Francia, Alemania e Italia, así como Finlandia, Dinamarca, Austria, Suecia y Croacia) y continuando por los Estados Unidos de Norteamérica.

Cabe destacar que muchos de los países que han desconocido la independencia de Kosovo, tienen sus propios problemas internos con minorías étnicas y sufren amenazas de secesión. Es el caso de España, que teme que la independencia de Kosovo sea tomada como (mal) ejemplo por los vascos y catalanes; de Rumania, que teme que su minoría húngara quiera separarse para unirse a Hungría; o de Bolivia, que afronta los intentos autonomistas de varios de los departamentos de su zona oriental. Es decir, la razón que los motiva al desconocimiento del estado kosovar es el temor al contagio.

En este momento, pues, la humanidad está siendo testigo del doloroso parto de una nueva polis, y aún no sabemos si el neonato estado llegará a sobrevivir o si perecerá en el intento.
Actualización (22 de febrero de 2008): De acuerdo a lo informado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de nuestro país, el Estado peruano ha decidido reconocer la independencia de Kosovo.
Etiquetas : independencia, Kosovo, Serbia, Guerra de Kosovo, Balcanes

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diego escribió: