19/02/08: LA MUERTE EN LIMA EN EL SIGLO XIX: Una aproximación demográfica, política, social y cultural
Consideramos que el tema de la muerte es lo suficientemente significativo como para ser abordado en una tesis. Además del enfoque estricto bajo el cual éste ha sido entendido por la historiografía, que es el estudio de las mentalidades, la muerte, desde mi perspectiva, es un vehículo perfectamente válido para entender la sociedad limeña del siglo XIX, y por lo mismo, conocer las diversas dimensiones que confluyen en las maneras que ella adopta. Es decir, preguntarse cómo se muere, es, creo, fundamentalmente saber cómo se vivía para prepararse ante ese momento inexorable por el que todos pasamos.
Desde esa perspectiva, nuestro trabajo indagará los diferentes planos que intervinieron en la muerte de los habitante de la ciudad de Lima en el siglo XIX: salud, enfermedad y muerte; descubrirá cuáles serán las condiciones materiales (patología social) de las instituciones asociadas a la salud y a políticas sanitarias. Estos aspectos servirán de soporte para que los habitantes padezcan determinadas causas de enfermedades y muerte. A su vez, estarán relacionadas a los cambios en las costumbres de la vida cotidiana y también en la forma como es asumida la muerte.
El culto a los muertos que hay en la actualidad no tiene un origen atemporal, sino es ubicado a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, como influencia de las ideas de la Ilustración. Este culto actual se caracteriza en términos generales por la importancia concedida a la visita de cementerios, piedad por los muertos, veneración de las tumbas individuales y las visitas masivas a los cementerios en el mes de noviembre .
Desde esa perspectiva, nuestro trabajo indagará los diferentes planos que intervinieron en la muerte de los habitante de la ciudad de Lima en el siglo XIX: salud, enfermedad y muerte; descubrirá cuáles serán las condiciones materiales (patología social) de las instituciones asociadas a la salud y a políticas sanitarias. Estos aspectos servirán de soporte para que los habitantes padezcan determinadas causas de enfermedades y muerte. A su vez, estarán relacionadas a los cambios en las costumbres de la vida cotidiana y también en la forma como es asumida la muerte.
El culto a los muertos que hay en la actualidad no tiene un origen atemporal, sino es ubicado a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, como influencia de las ideas de la Ilustración. Este culto actual se caracteriza en términos generales por la importancia concedida a la visita de cementerios, piedad por los muertos, veneración de las tumbas individuales y las visitas masivas a los cementerios en el mes de noviembre .
Con las siguientes imágenes queremos ilustrar estos cambios fundamentales en la forma y lugar de entierros. La primera de ellas presenta un pasaje principal del Cementerio General –actual cuarta puerta del Presbítero Maestro- que conduce a los primeros cuatro cuarteles construidos: La Resurrección (derecha e izquierda), San Antonio y San José. Se aprecia en primer plano el mausoleo de Francisco Esteban de Ingunza y Zamácola, quien nació en España el 15 de marzo de 1783 y falleció en Lima el 4 de enero de 1852. Su hijo que fuera vocal fue enterrado posteriormente en el segundo nivel de dicho mausoleo.
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