05/02/08: Crímenes de Obediencia

La semana pasada yo asistí a una de las audiencias del juicio a Fujimori y la verdad es que es impresionante la frialdad con la que los ex miembros del grupo colina que hoy son testigos narran los pormenores de los crímenes cometidos. Resulta escalofriante escucharlos. Pero más allá de la evidente psicopatía de estas personas, quiero llamar la atención sobre su pensamiento en relación a la obediencia y sobre la manera en que se relacionan con la autoridad. Aquí reproduzco el párrafo que motiva mi post, un diálogo entre el juez San Martín y un miembro del Grupo Colina:
“¿Usted no intentó rebelarse ante una orden de matar a otras personas? Preguntó el doctor César San Martín, presidente del Tribunal penal especial –que procesa al ex dictador Alberto Fujimori–, al ex agente Colina citado como testigo en el juicio. “Doctor, era una orden, qué podía hacer", respondió el sicario. "Sí pero, le reitero, era una orden de matar. No se trataba de un operativo cualquiera". "Y qué quería, doctor, para nosotros se trataba de un trabajo, como cualquier otro trabajo. Y sólo teníamos que cumplirlo, y hacerlo lo mejor posible".
Aunque parezca increíble que esta persona no haga diferencia alguna entre la orden de matar y cualquier otra (digamos, la de tener lustrados sus zapatos), y que sienta imperativo obedecerla, muchas personas se relacionan de esta manera con la autoridad, cuyo respeto -como un fin en sí mismo- les resulta fundamental. En el modelo de desarrollo moral de Kohlberg se distingue esta etapa como un momento necesario (y a superar) en la construcción del razonamiento moral, aunque como vemos en este ejemplo, no son raros los casos de adultos en los que se encuentra esta distorsión y este atraso en la manera de entender la sujeción a la autoridad.
El modelo de desarrollo del razonamiento moral de Lawrence Kohlberg es conocido y no voy a repetirlo aquí pues hay abundante información sobre él en la web y en las bibliotecas. Basta señalar que en el nivel convencional (que incluye los estadios 3 y 4 de su secuencia) lo importante para la persona es mantener las expectativas de la propia familia, jefe, amigos, o grupo social, lo que se percibe como valioso en sí mismo independientemente de las consecuencias inmediatas que obedecer tales expectativas tenga. La actitud no solamente es de conformidad a las expectativas personales y al orden social sino también de lealtad hacia él, una actitud de mantenimiento, apoyo y justificación de este orden, y de identificación con las personas y grupos que están involucrados en él.
El estadio 3 del modelo de Kohlberg se alcanza tipicamente durante la adolescencia. La preocupación central de las personas de este estadio es obedecer a los demás, "hacerlos felices" a través de cumplir con los roles asignados. Lo importante es sentirse como una buena persona, entendido esto como una persona que cumple a cabalidad con las expectativas del rol asignado (un buen estudiante, un buen agente del grupo colina, etc.) o con las que le atribuyen los demás. En el estadio 4, que representa un avance sustantivo en relación al anterior, aparece la conciencia de que las relaciones individuales son parte de un conjunto mayor de relaciones que involucran a un sistema social (el que no tiene que ser siempre la sociedad en su conjunto, puede ser un sistema religioso o comunal). Lo característico aquí es que el sistema en sí mismo se entiende como más básico y fundamental que los derechos de los miembros individuales, por lo que las personas pueden razonar que torturar o matar a alguien podría justificarse a la luz de -por ejemplo- la "seguridad nacional".
Si bien el estadio 4 es mucho más complejo que el estadio 3 en su constitución, y es un avance en el desarrollo moral, aun no es plenamente adecuado para afrontar de manera justa y racional los conflictos éticos, los cuales solo pueden enfrentarse plenamente desde un punto de vista post convencional (estadios 5 y 6 de la secuencia de Kohlberg) que los aborde no desde una perspectiva del mantenimeinto del status quo y el orden social sino desde los principios fundamentales que dan sentido y permiten existir a dicho orden social. Es por eso que desde la perspectiva post convencional los derechos humanos son inherentes a las personas y tienen primacia sobre cualquier norma social.
Aprovechemos para revisar algunas de las características de una buena educación moral, ya que la ausencia de una educación adecuada y la presencia de una terriblemente nociva contribuye a formar personas que se relacionen con la autoridad de la manera en que los ex agentes del grupo colina lo hacen. El problema de fondo es el autoritarismo, una manera de construir las relaciones profesor-alumno y de imponer las normas de la escuela que solo genera heteronomía. Para ayudar a los estudiantes a desarrollar una conciencia crítica respecto a la autoridad es importante que el profesor cumpla su tarea sin ejercer un liderazgo autoritario, y que base sus estrategias de disciplina en la persuasión y no en la imposición de su punto de vista o de normas y reglas que suelen ser arbitrarias y unilaterales. Kohlberg siempre planteó que los profesores y el director de una escuela están llamados a fortalecer a través de la persuasión racional la participación activa de todos los miembros en la construcción de la comunidad, en lugar de fomentar simplemente la obediencia ciega a las normas y el temor a la autoridad. Lamentablemente, los sistemas de disciplina de la mayoría de nuestras escuelas no hacen sino fomentar la dependencia del juicio externo y el temor a la norma, lo cual estanca el desarrollo de los estudiantes y deteriora su sentido de responsabilidad moral. En otras palabras, solo fomentan un desarrollo moral que como máximo llega a ser convencional y que atenta contra el desarrollo del juicio crítico y la autonomía.
He escrito algo sobre la obediencia a la autoridad en estos post:
Odediencia debida
Cultura de la legalidad
Nota:
Imagen tomada de aquí
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Haydee Oblitas escribió: