Azucena disfruta con su cadena de juguerías

Ella tiene 25 años y en el 2007 facturó 100 mil dólares

Por Antonio Orjeda El Comercio

"No vendemos por kilos". Al principio, así era como los comerciantes del Mercado Mayorista de Frutas la mandaban a volar. Hoy saben que Azucena Gutiérrez es una empresaria de 25 años que en menos de doce meses ha logrado sus metas y, más bien, la esperan con la mercadería ya separadita, lista para que ella se la lleve a Disfruta, su juguería en San Borja; a la franquicia que tiene en Minka, el centro comercial del Callao; y, en caso sea necesario, despache a Chiclayo la fruta que allá su hermano pueda necesitar.

Sí, en diciembre, Azucena y su hermano mayor abrieron otro Disfruta en esa ciudad. El menor de los Gutiérrez Sánchez estudia Derecho y siempre está ahí para poner el hombro. A ella no le sorprende, es consciente de que los tres simplemente están respondiendo a lo que en casa --día a día-- papá y mamá les enseñaron.

Estaba en la universidad, le pusieron 19 en un proyecto de empresa y lo hizo realidad.
Sí. ¡No me quedaba más que ponerlo!

Puso esta juguería, un rubro que le viene de familia.
Mi papá ha sido mayorista de frutas, ahora tiene un restaurante de pescados y mariscos --con mi mamá, porque los dos trabajan juntos--, pero lo de la juguería viene desde los años 50, con mi abuela y mi abuelo. ¿Cómo comenzaron? Fue muy gracioso: a mi abuelo le tenían una deuda, y como la persona que le debía no le pudo pagar en efectivo, le dijo: "Toma estas licuadoras".

¿Cuántas fueron?
Dos. Dijo: "¿Y ahora qué hago?" Le preguntó a mi abuela. "Hay que vender jugos". Y se fueron a vender afuera del Mercado Mayorista, en una carreta; y como entonces la gente no conocía, comenzaron a hacer degustación.

Sus abuelos pusieron un puesto ¡y listo! Usted, antes de abrir, hizo 500 encuestas entre vecinos de San Borja, entrevistó a un chef, a administradores, realizó ocho focus group. ¿No era demasiado para abrir una juguería?

Yo tengo una formación académica: yo ya no puedo abrir algo por abrir. Además, la juguería no nació el 2004 cuando decido hacer el proyecto, Disfruta ha estado metida en mí desde siempre. En mi casa, las conversaciones familiares siempre han sido sobre negocios: con mis abuelos, con mis papás, con mis tíos, ¡siempre! A mis papás les había ido bien sin tener estudios, ahora yo los tenía. Y quería equivocarme lo menos posible.

¿Si sus papás tenían un restaurante, por qué no trabajó con ellos?
Yo quería hacer algo nuevo. Mi papá había sido mayorista de frutas, esa era una ventaja competitiva y yo tenía que aprovecharla... ¿Sabes qué? A los 20 años yo quería abrir una juguería tradicional, pero, los estudios, viendo cómo iba el mercado, viendo las nuevas tendencias, dije: no, no me voy a quedar en eso. Por eso mis productos son diferentes: porque puse lo que la gente me pidió a través del estudio de mercado.

Usted trabajaba en DBM, una transnacional; le iba bien, tenía 25 años. ¿Por qué abrir un negocio?
Tenía que explotar mi parte profesional. Me había matado estudiando tanto tiempo que dije: quiero ver eso reflejado en algún lado. Trabajé en una de las mejores empresas del país, pero este bicho, este gusanito empresarial, me viene desde ¡uf!... ¡Yo desde chiquita vendía chupetes de fresa! Mi hermano vendió jeans. Nosotros siempre hemos estado ligados a esto. No fue que, de repente, me levanté un día y dije: quiero ser empresaria. ¡No!

Su objetivo era abrir y fortalecer su marca para en un año comenzar a venderla como franquicia. No pasaron seis meses y ya lo había logrado.
¡Fue espectacular! Teníamos este proyecto desde el 2004 --¡ya iban a ser cuatro años!--, así que dijimos: esto tiene que ir para adelante, pero si vamos a hacerlo, lo vamos a hacer bien. Esto ha respondido a todo un plan estratégico, no fue abrir y ya; y el crecimiento se dio porque teníamos toda la energía y todas las ganas, porque yo y mis hermanos nos hemos fajado.

¿Qué es haberse fajado?
Yo tengo 25, mi hermano, 27; y, el otro, 18. Muchos de nuestros amigos --a nuestra edad-- trabajan en buenas empresas, tienen buenos ingresos, se compran su carro, viajan, se visten muy bien, salen los fines de semana. Eso no pasa conmigo. Nosotros dijimos: si queremos tener algo grande y bueno, nos ajustamos... A veces te deprimes. Dices: por qué, si me he matado estudiando, si he sido buena alumna...

¡Merezco un poco de diversión!
¡Sí! Pero, ¿sabes cuál es mi diversión? Ver tres Disfruta en menos de seis meses, ver a mi gente comprometida, ¡son supercamiseta!

Yo siempre he trabajado en recursos humanos --en la universidad y en DBM--, entonces, la comunicación con mi gente es súper; y al ver que son chicos que están saliendo adelante, y que yo les estoy dando la oportunidad, sabes qué, eso, para mí, es más que un carro.

Trabaja de 6:00 a.m. a 11:00 p.m. A las 11 cierra y hace caja hasta las 12:30 a.m.
Y en la mañana, otra vez comienzo... Es el inicio, ya llegará el balance, porque ¡hasta ahorita no tengo día de descanso!.

Tiene 25 años y dos ejecutivas de primera, Toti Graham e Inés Temple, hablan maravillas de usted.
Se los agradezco. De Inés --y de Patty Cánepa, que fue mi jefa directa-- he aprendido, ¡uf! Me enseñaron lo que es el profesionalismo, a creer en lo tuyo y que tienes que salir adelante sí o sí; y yo, acá, tengo que ver los problemas con la municipalidad, con los proveedores, tengo que estar en todo. Y Toti, con ella estuve en el Programa de Liderazgo (de la U. del Pacífico), que fue increíble.

Ellas son la actual y la ex presidenta de OWIT (Organización Internacional de Mujeres en Negocios, por sus siglas en inglés), gremio al que usted también pertenece y donde preside el Comité de Universitarias. Como tal tiene acceso al directorio, es una cachorra entre tigresas.
A veces me intimidaban un poco, ¡todas son espectaculares!

Su presencia ahí no es gratuita.
No. Y tuve que establecer mi espacio porque cuando yo llegué el Comité de Universitarias no existía.

El año pasado su comité organizó un conversatorio sobre el papel de la universidad en la formación de profesionales socialmente sensibles. ¿Por qué?
Porque ninguna empresa moderna puede subsistir si es que no se preocupa por lo que pasa en su entorno; e involucrar a los chicos desde universitarios es superimportante porque llegan a las empresas y ya tienen esas ideas.

El problema es que los jóvenes no tienen los mejores ejemplos: José Chlimper, que quiere solucionar problemas con su pistola; hay exportadores textiles que le pagan pésimo a su gente...
La Universidad del Pacífico, por ejemplo, le está dando mucha importancia al tema de la responsabilidad social, y es vital porque desde donde estés --así seas practicante-- la puedes ejercer. La idea es que los chicos hablen con sus jefes sobre lo que está pasando porque la responsabilidad social no solo involucra a la empresa, también involucra al individuo sea en el entorno que sea.

¿No cree que la pureza de sus palabras responde a su edad?
Mira: es mi gente quien hace Disfruta; si yo no la trato bien, no va a atender bien porque no se siente a gusto y, si eso pasa, se cae todo. Por eso es importante que los chicos que salen de las universidades sean conscientes de ello, y de que tienen que hablar. Muchas veces los peruanos nos callamos las cosas, eso me desespera.

Es el temor a perder la chamba.
Pero no toman en cuenta que si uno habla es porque es un líder, y el jefe se tiene que dar cuenta. A mí, mis chicos me dicen: falta esto, falta lo otro; y si alguno no me dice nada, pienso que no le importa su trabajo. ¡A mí me encanta que me critiquen! Si tú eres buen jefe, buen empresario, un buen líder, no vas a botar a quien critica, más bien te das cuenta de que esa persona vale.

la gente crítica es valiosa.
Siempre y cuando se involucre.

Usted es la prueba de ello: en DBM aún sienten su ausencia.
Me dio mucha pena irme. Era la más chiquita, y me apoyaron en todo.

Hoy trabaja con sus hermanos. Sus padres deben estar felices.
Están ¡superorgullosos! Es que nosotros hemos visto cómo han trabajado por nosotros. Tienen su negocio y se levantaban de madrugada para ir al terminal pesquero; yo los he visto, ese ha sido mi día a día, por eso para mí no es terrible levantarme temprano para ir al mercado mayorista.

El ejemplo es la mejor herencia de los padres.
Sí. Ellos no se quisieron quedar, nos quisieron dar más; y nos dieron educación.

LA FICHA
Nombre: Azucena del Pilar Gutiérrez Sánchez.
Colegio: Pío XII.
Estudios: Administradora de empresas de la U. del Pacífico.
Edad: 25 años.
Cargo: Directora gerente de Disfruta.