Los ingresos tributarios, compuestos por tributos internos y aduaneros, se desagregan de la siguiente manera: Impuesto a la Renta – IR (+22,2%), Impuesto General a las Ventas – IGV (+15,3%), Impuesto Selectivo al Consumo – ISC (+4,4%), Aranceles a la Importación (-23,9%). El IR y el IGV –que juntos representan el 85% del total de ingresos– se explican por los mayores ingresos de las empresas y la mayor demanda interna (se estima superior a 11%), respectivamente. Por su parte, el ISC refleja el efecto de las rebajas de tasas a combustibles decretadas durante el 2006 (para atenuar el incremento del precio internacional del petróleo), compensado por la mayor actividad económica; mientras que la caída de ingresos por aranceles a la importación se debe a las rebajas de las tasas arancelarias (principalmente a los insumos y bienes de capital) efectuadas desde fines de 2006 y durante 2007.
¿Qué resta por hacer en 2008? En vista que los síntomas internacionales advertirían de un próximo proceso mundial de desaceleración económica, la SUNAT no deberá renunciar a las acciones de fiscalización de la recaudación, procurando expandir la base imponible sobre la base del principio de capacidad contributiva; concluir el proceso de implementación de medidas como la ampliación de 12 a 18 meses para la importación temporal o proyectos como la ventana única [1]; así como, por ejemplo, retomar el debate con el MEF de la conveniencia de firmar más Convenios para evitar la Doble Tributación.
[1] Mecanismo de facilitación que permite a las partes involucradas en el comercio y en el transporte alojar información estandarizada y documentos en un solo punto de entrada para cumplir con todos los trámites de importación, exportación y tránsito.








