Identidad y cultura, freno o acelerador del desarrollo. El caso de la Macro Región Sur

Aunque eufemísticamente, tanto las dirigencias locales y nacionales, hayan dicho que se ha suspendido, lo real es que la huelga de la docencia universitaria nacional ha llegado a su fin. Cerca de cinco meses (sumando las dos huelgas que ocurrieron el año pasado), sólo deja un saldo lamentable: la pérdida irrecuperable del tiempo que perjudica exclusivamente a los alumnos más pobres, aquellos que están en condición de alumnos regulares y que sólo pagan una vez al año, al momento de matricularse; pues, todos sabemos que los alumnos que pagan mensualmente, aquellos que están en maestrías, segundas especialidades, diplomados, etc., para todos ellos, la huelga no existió, ya que para ellos, los profesores huelgistas asistieron religiosamente.
La huelga ha sido, también todos los sabemos, totalmente parcial; es decir, no sólo la acataron un pequeño número de universidades, sino también, al interior de las que estuvieron valientes y combativas, sólo la acató otro pequeño número. El resto, trabajó casi normalmente. Una muestra de ello es la publicación del número 16 de Sociales, revista de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNSA que salió en medio de la huelga por el tesón sus responsables: Edgard Chalco y José Luis Ramos. De ese número, les presento un trabajo que expuse en el XXVI Congreso Latinoamericano de Sociología que se realizó en Guadalajara, en agosto del año pasado. 










Comentarios
Agregar comentario