Niños
Hace ya algún tiempo Daniel Salas escribió un interesante post en el contexto de un debate entre Gonzalo Gamio y Eduardo Hernando. El post completo puede leerse aquí.

Yo quiero extraer solo un párrafo, que me dará pie para poner sobre el tapete algunas ideas. Al comenzar su artículo, Daniel cuenta varias de sus experiencias con testigos de Jehová que lo buscan en la puerta de su casa para discutir con él “la palabra del Señor”. El párrafo que me interesa presentar es este:

En otra, vino un hombre mayor acompañado por un niño. Me preguntan si le permito al niño que me diga unas palabras, nuevamente sobre la palabra del Señor. Les dije que no había problema. El niño lee un pasaje del antiguo testamento en que se dice que la palabra de Dios es incluso más duradera que el Sol. Entonces el niño me pregunta: “¿Y no es verdad que la luz del Sol no va a acabar nunca?” Le respondí que era falso, ya que los científicos habían calculado que el Sol se extinguiría en cinco mil millones de años. El niño se quedó boquiabierto sin saber qué responderme. Tuvo que intervenir el adulto, quien me reprochó mi desconsideración por el esfuerzo que estaba haciendo el niño al hacer su tarea evangelizadora. Contesté que no quería ser maleducado, pero que sí me parece mal que se los niños no conozcan cosas básicas sobre astronomía.

Lo primero que me pregunto es con qué derecho se pone a los niños a realizar tareas "evangelizadoras". Además de que me parece inadmisible e injusto utilizar a los niños de esa manera, me cuestiona mucho que las personas no se den cuenta de que es IMPOSIBLE (así con mayúsculas) que un niño entienda realmente lo que se supone que él/ella está queriendo transmitir cuando asume la labor de evangelizar. Esto -poner al niño a hacer tales tareas- revela una muy pobre concepción de la infancia y un desconocimiento casi absoluto sobre las capacidades cognitivas y afectivas de los niños.


Ese es un problema muy común en la enseñanza de la religión. Basta con revisar el curriculum oficial de EBR en este tema para darse cuenta de que los objetivos planteados para esta área están en la estratósfera, no se vinculan a las capacidades de comprensión infantiles, ni a sus afectos, y muchas veces quedan también desvinculados de la propia vida cotidiana de los niños y de sus modos de interactuar con los otros, donde -me parece- cualquier vivencia de fe debería incidir.

Se podría decir mucho respecto a este tema, y desde varios enfoques. No quiero entrar aquí a cuestionar si la religión debería existir o no como curso en la escuela pública, o si su enseñanza debería asumir un enfoque informativo e histórico que ayude a los estudiantes a comprender la religión como un fenómeno humano (cursos como religiones comparadas o historia del pensamiento religioso irian en esa linea), dejando el trabajo sobre la fe de la persona para espacios tales como los grupos parroquiales o los proyectos de pastoral, espacios fuera del proceso educativo formal y libres de los sistemas de evaluación y las calificaciones. El objetivo de este post es simplemente señalar que la religión es un proceso altamente complejo que involucra aspectos afectivos, cognitivos y de comportamiento muy sofisticados, y que cuando se pretende abordar su enseñanza en la escuela lo mínimo que debería hacerse, creo, es conocer lo mejor posible el funcionamiento cognitivo y afectivo de los niños de modo que el curso de religión tenga sentido y se vuelva amigable (y comprensible!) para ellos. Creo que los psicólogos educacionales que están en los colegios deberían poder apoyar a los docentes en esto y trabajar conjuntamente con ellos para que este curso -al igual que cualquier otro- se enseñe de manera más efectiva, y si no lo están haciendo (usualmente los psicólogos no entran para nada en el análisis curricular ni hacen psicología de las asignaturas, lamentablemente) me parece que es una tarea que se deberían plantear.

Desde el enfoque de la psicología del desarrollo cognitivo hay mucho avanzado en esta línea. Obviamente Piaget es un clásico al que hay que leer. Como ejemplo de algo más reciente, menciono los trabajos de Paul Harris, psicólogo de Harvard que estudia el desarrollo de la conciencia religiosa en los niños. Cito dos artículos suyos como ejemplo:

Harris, P. y Koening, M. (2006). Trust in testimony: how children learn about science and religion. Child Development, 77, 3, 505-524

Richert, R. y Harris, P. (2006). The ghost in my body: Children´s developing concept of the soul. Journal of Cognition and Culture, 6,3-4, 409-427

Aquí un artículo sobre la educación religiosa en Chile del blog de Abraham Magendzo:

Educación religiosa en Chile

Y yo he dicho alguito relacionado (aunque indirectamente) a la religión aquí, aquí, aquí y también aquí

Nota:
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