
Al salir juntos, se preguntaba si simplemente sería un café o una cita. No estaba segura porque él no paraba de hablar de cosas interesantes y muchas veces miraba hacia otro lado. Empezaron a caminar y al cruzar la calle, él hizo que ella lo tome del brazo. Ella lo miraba de cerca y él miraba alrededor, como para asegurarse de que no les pase nada malo. Una escena que ella pensó que sólo se daría ese día y nunca más. “Aquello es un ‘momento’” se decía a sí misma. “Nada más” y apretaba su brazo al caminar. Luego, creyó escuchar la frase “pensaba que tú no dirías que…” y se distrajo. Sus pensamientos no le permitían escuchar lo que él decía, pero parecía muy cómoda.
Al bajar algunas escaleras, él puso sus manos en los bolsillos. Ella los cruzaba. Pensaba que tal vez él estaba aburrido de escuchar sólo sus risas esporádicas, pero él le sonreía cuando cruzaban miradas. Reían. A veces, aquellos momentos no serían “momentos” si se dijeran palabras equivocadas. Pero todo estaba en orden. Una sonrisa es especial siempre. Ella estaba a gusto con él porque sonreían siempre. Si lo piensan, sólo existe un símbolo universal. Todas las señas conocidas significan diferente en cada nación. Sin embargo, el único símbolo o señal 100% universal es una sonrisa. Ella pensaba esto cuando creyó escuchar “cuando sonríes tus mejillas…” y se distrajo. Lo miró, pero él miraba hacia delante cuando hablaba. “Tal vez hablaba de otra persona” pensó.

Finalmente, él calló. Suspiró, como cansado de hablar todo el camino. Ella lo miraba con una cara de “lo siento”, pero él le sonrió. Ella también. Él señaló al mar y empezó a hablar de algo relacionado a “ir en medio de ese…” y ella se distrajo. Era un hermoso “momento”, pensaba. Como un cuadro o una fotonovela en donde él dice “Acompáñame” y ella responde “Sí”. Dio un paso hacia atrás para verlo sólo a él, quien no se percataba de nada y seguía hablando para ella. Ella sonrió levemente, como despidiéndose y dio otro paso hacia atrás. Pidió: “por favor, que este momento permanezca en mí hasta el fin del mundo…” y cerró sus ojos un segundo. Solo un segundo.

Antes que termine ese segundo sintió un inmenso calor. Abrió sus ojos y él la estaba abrazando y la besaba. Fue dulce y algo corto. Me refiero al momento. Cuando él abrió los ojos, lo miraban unos ojos llenos de palabras y una amplia sonrisa. Ella le hablaba rápidamente, mirando a veces sus manos, pero el pensaba en lo hermosa que se veía de tan cerca y lo feliz que era de haber pasado esa tarde con ella. Le había dicho durante todos esos momentos sus sentimientos por ella y estaba feliz que ella haya escuchado todo. Él creyó escuchar “… y por eso yo quiero que estés conmigo” Y se distrajo, volviendo a mirarla. Ahora entendía por qué ella no dijo nada durante toda la tarde. Había tenido tantos momentos…








Buena historia... como siempre...
creyo escuchar...y se distrajo...MOMENTOS no?