
Miraba mis manos y luego miraba tu sonrisa. ¿Qué podría decirte? ¿“Aquí están”? ¿Vacías? Qué vergüenza. Ya no estaba tan feliz como hace cinco minutos. Me senté en la arena, dejándote con la mano estirada y con esa sonrisa de la cual yo me enamoro cada vez que te veo. Qué bueno que el tiempo se detuvo. “Muéstrame tus manos”… no dejaba de repetir eso en mi mente una y otra vez. Nada. No tengo nada para ofrecerte, otra vez. ¿Qué significa esa pregunta? ¿Cómo podría saberlo? Cuando tú me hablas siento como si ya te conociera de años enteros. Pero cuando me preguntas algo, siempre me haces reflexionar, así, como este momento, con una sensación de que el tiempo se detuvo.
Mis manos vacías podrían sostener tu corazón si me lo pidieses. Por eso están vacías. Mis manos vacías podrían abrazarte. Por eso están vacías. No estoy muy seguro de qué es lo que buscas en mí, pero si tan solo entraras en mi mente un segundo, te invadiría una lluvia de sentimientos hacia ti: imágenes, secuencias, sonrisas, palabras, diálogos, hasta luegos… y sabrías que yo estoy dispuesto a darte mi vida entera sin dudarlo. “Muéstrame tus manos” empezaba a entender tu pregunta, o al menos eso pensaba. Junté mis manos y las colocaba en mis ojos. ¿Qué más podría ofrecerte a ti? Cuando eres tú la que me ha enamorado con tu sonrisa, con tu rostro.

Eres tú la que me ha enamorado con tus ojos, con tu paciencia, con tu risa, con esos labios que yo tanto quisiera tocar. Ese día cuando te vi y estabas mirando al cielo, ese día yo pensé que tenía que saber tu nombre. Y ahora, me pides que te muestre mis manos. Cuando amas en secreto a una persona, realmente, cuando llega el momento, no tienes nada que ofrecerle. Solo mis ilusiones y mi soñar despierto con ella. Mis manos no tienen nada en ellas. Podrían ser cálidas o hacer “holas”, pero si tú me pides que te las muestre es porque esperas ver algo en ellas, ¿verdad? Siento que te conozco de años, pero no se que podrías esperar de mí.
Al principio, mis manos estaban vacías, pero poco a poco mientras estaba sentado ahí, pensando con el tiempo detenido había encontrado palabras y las iba poniendo en mis manos. Ahora estaban llenas de sentimientos y de todas las frases que hemos intercambiado cada vez que hemos hablado. Mis manos estaban llenas de palabras que no te he dicho y ahora podría mostrártelas. El tiempo, lentamente, volvía a andar. Y el blanco y negro de esa imagen en ese sueño volvía a guardarse lentamente. Me incorporé y ahora estaba delante de ti con una sonrisa amplia en mi rostro, con mis manos llenas de palabras que nacieron por tí y son para tí.

"Muéstrame tus manos" me dijiste y junté mis manos, como si hubiera recogido agua y te las ofrecí. No estaban vacías ahora y yo estaba muy feliz. Sin embargo, me sorprendí mucho cuando simplemente colocaste tus manos sobre las mías, las tomaste y las colocaste en tu rostro (en tus mejillas, para ser exacto) y simplemente me dijiste: "Ah, quería sentir eso. Cuando tus manos están así, vacías, son tan cálidas". Sonreí y comprendí lo que tengo para ofrecerte, finalmente.
… "Muéstrame tus labios"… me dijiste después…









¿¿
uufaaa,,
jaja
besoton,,
re lemdo el texoo=)
te gusto lo ke escibi en mi blog
?¿
besoton,