Crayolas
El reciente comentario de Eva en este post antiguo me ha motivado a poner unas líneas breves sobre el tema de la diferencia individual en la escuela:

http://blog.pucp.edu.pe/item/10077#103047

Creo que los colegios se han malacostumbrado a buscar problemas donde no los hay. Existe un sesgo psicologicista asumido por los docentes y fomentado por muchos psicólogos, que no hace sino buscar desajustes en los niños, desviando de este modo la atención del sistema educativo de donde debería estar puesta.

Mucho de este sesgo tiene que ver con el concepto de diferencia, del que tanto alarde hace la escuela pero el que -me parece a mí- no ha sido incorporado realmente en el quehacer educativo. La escuela en realidad no respeta las diferencias. Por ejemplo, que un niño tenga mala caligrafía, que sea inquieto, o que necesite mayor tiempo que los demás para resolver sus tareas son para mí diferencias individuales, no problemas. En cuanto diferencias individuales, el profesor debería reconocerlas y honrarlas, y no pensar en ellas como asuntos a tratar... si un niño necesita mayor tiempo que otro (y puede ser que esto se deba a una diferencia cerebral, en la velocidad de procesar la información, a la capacidad de planificar sus acciones, o a lo que fuera), el colegio tendría que darle al niño ese tiempo extra que necesita, y considerar esa demanda como una diferencia individual y no como un problema... A veces los profesores dicen que "ellos no pueden hacer diferencias entre sus alumnos", pero la verdad es que tienen que hacerlas, porque las personas somos diferentes por naturaleza y la atención a la diversidad, hacia la que tantas escuelas apuntan, pasa por el reconocimiento de estas sutiles distinciones entre los seres humanos y por un cambio de enfoque que les devuelva su lugar como diferencia individual y les saque la etiqueta de patología o problema.

Es en ese sentido que me preocupó el comentario de Eva... No hay actualmente "exceso de problemas emocionales", como ella dice, sino colegios que permiten que se abuse del sesgo psicológico porque es más fácil para ellos tirarles los problemas a los niños o a sus padres que asumir la responsabilidad pedagógica que les corresponde.