
Era ese rostro de “¿y ahora, qué quieres?” que le ponía ella. Si bien a él le parecía incómodo, no podía soportar la risa por dentro. “¿Qué tiene esta loca?”. Siempre una exagerada, se hacía la molesta sólo porque ya había pasado todo. La discusión fue en realidad tonta, como siempre en las primeras discusiones-pelea de enamorados. Él dijo “no”, ella dijo “sí” y él “¿y qué?”. La de siempre. Ella siempre quiere que él ceda. Él sabe lo que ella intenta, solo un capricho, así que no se deja. ¡Y a ella le molesta! ¡Y a él le da risa eso! ¡Y a ella le molesta que a él le dé risa! ¡Y a él le da aún más risa que a ella le moleste que a él le da risa esa tontería! “Y así… en todas las relaciones”, pensaba.
Buscó su mano con la suya y ella la retiró, cruzando los brazos. Le hablaba de lo que ocurrió en su día, pero ella le respondía “ah”. Un chico increíble, realmente. Todo se lo tomaba a buena manera, con humor, con una sonrisa. Y eso no le quitaba seriedad. Ella era simplemente genial, si no estaba riéndose, estaba sonriendo. Sin embargo, hoy era diferente para ambos porque, al parecer, siempre llega ese momento cuando el malentendido se pone a probarlos. Había probado de todo, pero ella estaba empecinada en mantener esa actitud de “hoy ganaré yo”. Pero, como siempre, él tenía un as bajo la manga, siempre para hacerla sonreír.

- ¿Calor?
- Ah.
- Tal vez quisieras… un… ¿helado?
Los ojos de ella se distrajeron de la lejanía por un segundo. Fue la señal para él. Había captado su atención…
- … ¿De… de qué sabor?
- Tu favorito o el que tú quieras.
- ¿Dónde?
- Donde siempre.
- Ya pues.
Empezaron a caminar hacia ese lugar, aquella tienda donde siempre tomaban helados. De pronto, ella tomó su brazo y miraba al piso mientras caminaba. Él sintió que empezaba a recuperarla de aquél reino llamado “orgullo de chica loca”. Sonreía. Ella lo miró y puso cara de enfado. “Siempre el helado te salva el día” pensaba mientras intentaba elegir en su mente el sabor de helado que pediría. Lo miró dulcemente. “Él sabe perfectamente qué sabor me gusta, él siempre sabe como robarme el corazón. Muchas veces cuando estoy triste o estresada, él siempre sabe como animarme. Él sabe como hacerme sonreír. Me pregunto si él podrá ver a través de mí…”. Ya no tenía esa mirada de enfado, ahora tenía una mirada de ternura y de un poco de culpa.

- …
- ¿Dijiste algo?
- … lo siento.
- Y ¿Por qué lo sientes?
- Por enfadarme así por una tontería…
- Ah, ¡pero si tú eres una engreída!
- … (no pudo enfadarse por eso)
- … y yo solo vivo para engreírte, es mi destino.
- Gracias, te quiero.
- Yo te quiero a ti…
- … (cara de "lo sientooooo")
- ¿Qué pasa?
- … ¿Cuál era… tu sabor favorito de helado?








este me gusto tmb.=)
aunque me gustan todos,,aajaja
pude escribiirr!
sii,,
mescle varias cosas,,ajaja
http://www.algunaqueotracos...
=)
besoo!!
GRACIAS!!!