Alertan contra el tráfico ilícito de piezas arqueológicas

Por Ernesto Carlín

Lima, nov. 20 (ANDINA).- El periodista Roger Atwood ha cubierto temas de tráfico ilícito de piezas arqueológicas alrededor del mundo. Hace algunos años publicó el libro Stealing History (Historia robada), en el que reporta sobre este ilegal negocio. En estos días ha estado en el Perú dando conferencias sobre los peligros del patrimonio cultural.

¿Cuál es la constante para que se saquee el patrimonio cultural en el Perú, Irak o cualquier parte?
–La constante es el lucro para pocos y la pérdida del patrimonio para todos. Una cosa que sí se ha visto es una mayor rapidez entre desenterrar las piezas y ponerlas en el mercado ilegal. Es un proceso más fluido.

¿Qué condiciones son dables para el auge del tráfico de piezas arqueológicas?
–Las leyes contra el huaqueo o saqueo se desarrollaron en las décadas de 1960 y 1970, y respondían a una visión colonialista del pillaje de sitios arqueológicos. Partía de la base que las piezas las tomaba una potencia extranjera. Recién en los últimos 30 años hemos visto un mayor saqueo comercial y en nombre del mercado.

¿Cuál es el interés del coleccionista privado en comprar este material?
–Su interés no es destrozar el sitio arqueológico, su motivación es tener las piezas. Pero a través de sus adquisiciones se destruyen estos lugares. Hay coleccionistas que disfrazan su actividad diciendo que hacen un servicio al arte. Su actitud es la de negar y olvidar su daño a los sitios arqueológicos.

¿Cuál es el perfil del coleccionista?
–Hay de todas las edades. Sin embargo, creo que hay una generación mayor que veía la colección de piezas arqueológicas como un signo de cultura y de conocimiento. Creo que está decayendo esta corriente. La gente empieza a entender que tener material arqueológico es delito y no es cultura. Es una forma de robar el pasado y la historia.

Mucha gente no sabe que cuando se compra piezas patrimoniales se contribuye a la destrucción de los sitios arqueológicos.