El Espectro de Dawkins

Richard Dawkins, en su famoso libro El Espejismo de Dios, propone un espectro de probabilidades acerca de la existencia de Dios de siete hitos continuos. En él, uno puede ubicarse entre los dos extremos y caracterizar de ese modo la creencia que tiene. El ejercicio es muy interesante y lo usaremos en esta clase. Primero veremos el espectro tal y como lo presenta Dawkins, y luego lo modificaremos para que se ajuste a los criterios que hemos expuesto hasta el momento.
El Espectro
1. Teísta fuerte. 100% posible que Dios exista. “Yo no creo, yo sé que Dios existe.”
2. Teísta de facto. Alta posibilidad de que Dios exista. “No sé si Dios existe, pero creo con firmeza en él y vivo mi vida en la suposición de que está allí.”
3. Agnóstico con tendencia al teísmo. Más del 50% de posibilidad de que Dios exista. “Dudo que exista, pero aún así me inclino a creer en Dios.”
4. Agnóstico imparcial. 50 – 50 de posibilidad de que Dios exista o no. “La existencia e inexistencia de Dios son igualmente probables.”
5. Agnóstico con tendencia al ateísmo. Menos del 50% de posibilidad de que Dios exista. “No sé si Dios existe, pero me inclino a ser escéptico respecto de su existencia.”
6. Ateo de facto. Baja posibilidad de que Dios exista. “No estoy totalmente seguro, pero pienso que es muy improbable que Dios exista y por ello vivo mi vida en la suposición de que no está allí.”
7. Ateo fuerte. 100% imposible que Dios exista. “Yo sé que Dios no existe.”
Análisis
Desde un punto de vista epistemológico, es muy interesante la manera en que Dawkins presenta los extremos del espectro. En efecto, lo primero que se nota es que 1 y 7 se formulan como conocimiento (episteme), y en ese sentido es claro que se trata de extremos, si no imposibles, claramente sin sentido en sí mismos. Su sentido es puramente metodológico: Sirven para construir el espectro doxástico, es decir, aquél en el que se despliegan las creencias reales, que fluctúan en los hitos intermedios del 2 al 6.
En términos amplios, en el curso siempre hemos dejado sentado que son las ‘creencias religiosas reales’ las que nos interesan y no los supuestos ‘conocimientos’ que se puedan asumir —lícita o ilícitamente— en este contexto [recuerden que hay conocimientos lícitos e ilícitos en materia de religión]. Por ello, detectados 1 y 7 como conocimientos ilícitos, conviene detenernos en los cinco hitos intermedios, que representan creencias reales.
A primera vista, no parece que se pueda decir mucho más acerca de las diferencias entre estos cinco modos de creer (2, 3, 4, 5, 6). Empecemos, pues, por señalar las características que tienen en común. En sí mismo, el espectro doxástico que va de 2 a 6 tiene dos extremos claramente definidos: el teísta (2) y el ateo (6) reales. Ambos admiten que sólo pueden suponer que las cosas son como ellos creen que son. Pero la característica común más importante es que ambos deciden hacer que sus respectivas suposiciones rijan sus vidas.
Los hitos 2 y 6 representan, pues, extremos irreconciliables. Las personas que piensan así difícilmente se sentarían a conversar. Por ello, también los pondremos de lado en esta exploración. Eso nos deja con los creyentes 3, 4 y 5, a quienes Dawkins, siguiendo lo puesto por su propia caracterización, correctamente llama agnósticos. Yo no los llamaría de otro modo, a no ser que se añade para cada uno de ellos, o por lo menos para 3 y 5 lo que se dice al final de 2 y 6: “y por eso vivo mi vida de conformidad con esa creencia.”
En efecto, si yo dudo y debido a la duda pongo fuera de juego en mis decisiones diarias aquella creencia que me produce duda, entonces soy agnóstico respecto de ella. Y esto es algo que puede ocurrir en muchos campos, como por ejemplo en el caso de los platillos voladores o los fantasmas de una casa encantada. Si digo: “Dudo que existan platillos voladores y por lo tanto no les concedo importancia alguna en mi vida”, hago una declaración agnóstica fuerte. Si digo: “Dudo de que existan fantasmas, pero no tengo muchas ganas de pasar la noche en la casa encantada”, hago una declaración agnóstica débil.
De hecho creo que no me animaría a pasar una noche en una casa así; pero el tema no es ese. Voy a lo siguiente, si digo: “Dudo de que Dios exista, pero aún así me inclino a creer en Dios”, que es lo que dice el hito 2 del espectro, no estaré haciendo una afirmación propiamente agnóstica en la medida en que le esté dando cabida a esa creencia en mis decisiones diarias. Si este es el caso, entonces el hito 2 representa al creyente escéptico, representado en nuestro curso por Qohélet.
El caso representado por el hito 5 es análogo, pero no lo asociaría a Qohélet.
[Imagen tonada de http://www.teatroanimeantiche.it/]






Comentarios
Satán es mi copiloto.
saludos,
Toy pay.
Creo en Dios solo cuando estoy en apuros, no creo en ningun castigo divino! ¿agnostico o ateo?
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